Wilson Choperena

Barrancabermeja, Santander

Compositores, Cantantes

Personaje

 


 Wilson Choperena

compositor
 

 
A ColArte

 

 


Los asistentes al concierto de Omara Portuondo en el TeatroJorge EliécerGaitán de Bogotá se estremecieron el martes en la noche cuando la cantante cubana y Carlos Vives entonaron a dúo La pollera colorá, quizá la canción colombiana más conocida en el mundo, tanto, que incluso Bart Simpson la tarareó en uno de las capítulos de la famosa serie.

AI occidente de Bogotá, en la soledad de una estrecha habitación en la que vive hace siete meses, el autor de este tema, Wilson Choperena, se enteró de la noticia y se lamentó de que nadie lo hubiera invitado al concierto. Claro que de nada le hubiera servido tener una entrada, pues no tenía para el pasaje de bus. Con 82 años que pesan, Chope, como lo llaman sus vecinos, sobrevive prácticamente de la caridad y del 1.500.000 pesos que semestralmente Sayco le gira por las regalías de sus obras.

A pesar de su difícil situación, este escultor del folclor nacional continúa creando música. A esfuerzo propio grabé un nuevo CD, que tengo ahí como para los amigos y los que quieran comprarlo a 15.000 ó 20.000 pesos".

Tomado de la Revista Semana No 1268, 21 de agosto de 2006

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Regresa la Negra Soledá

Por Sara Araújo Castro

"Fue en Barrancabermeja. Esos fueron mis grandes tiempos. Es que los cantantes tienen más salida, más posibilidad que los otros músicos...". Son algunos recuerdos de aquel 1959 cuando nació La pollera colora, ese himno a la sensualidad en ritmo de cumbia, que se cuela entre nubarrones de olvido porque a sus 87 años, el buen semblante y el ánimo del maestro Wilson Choperena contrastan con su débil memoria.

Los detalles y las glorias hay que buscarlas en los viejos recortes de prensa y en las fotos de otros homenajes junto a otras leyendas como Jorge Villamil y Rafael Escalona: que la negra Soledá era una morena sensual que entró al bar donde tocaba la orquesta de Pedro Salcedo y se puso a bailar durante el ensayo; que la letra salió así espontáneamente; que nunca supo su nombre a pesar de haber tenido amores con ella seis meses por cuenta de la canción, y que fue en 1960 cuando la grabaron. También su compañera, Carmen, que celebra este año la misma edad de la canción, le ayuda a recrear el pasado que ella conoció por boca de él.

A pesar de que las únicas regalías que Choperena recibe van por cuenta de haber compuesto este tema, que tiene más de 20 versiones y que se oye de Argentina hasta México, lo cierto es que compuso más de 70 temas entre cumbias y boleros.

Pero la gloria de su canción no ha alcanzado para darle una mejor vejez, ni una mejor infancia a sus dos hijos menores, de 21 y 13, pues las dificultades económicas vienen de tiempo atrás. Sin embargo, toda la estrechez y la nostalgia de las dos habitaciones que comparte con su mujer y sus dos hijos se transforman cuando sus boleros empiezan a sonar en la pequeña grabadora. Toda la fuerza de este hombre, el sabor de Barranquilla y de Plato (Magdalena) —tierra donde creció—, los años con la orquesta de Pedro Salcedo y el encanto que no le robó el tiempo florecen al ritmo de las guitarras.

Ya no importan las preguntas incómodas, ni la presencia de visitantes y extraños. La música devuelve a este cantor de cumbias y porros su alegría y espontaneidad. Su voz, melodiosa y fuerte para los 80 años que tenía cuando grabó esos boleros, se riega por el ambiente y alegra esa tarde lluviosa del Barrio Bachué al occidente de Bogotá.

Es la música la que lo devuelve a sus 11 años, cuando, en un ensayo de la banda de Plato en casa de su abuelo, lo oyeron cantando en el baño y le dieron su primer trabajo. Recuerda a su abuelo Sócrates Caballero: "Fue él quien me enseñó de todo, era amigo de los músicos y yo tenía mi gracia también". Habla también de Pedro Salcedo, el director de la orquesta con la que grabó su canción emblemática que musicalizó Pedro Madera, y de cuando la grabaron con discos Tropical. Era 1960 y tenían la intención de grabar otros porros de Madera. Sin embargo, el hijo de Salcedo sugirió ese tema que ya estaba de boca en boca y de tambora en tambora, pero nadie había grabado.

Los boleros se acallan, a él le cuesta trabajo la batalla con la memoria, habla de La negra Soledá, pero el título por el momento se le escapa. No hace falta que él lo repita pues una y otra vez retumbará por las calles de Barranquilla ; durante el Carnaval: "Esa negra \ Saramuya oye caramba con su pollera colora", como conjuro para darle otros 50 o más años de inmortalidad.

Tomado del periódico El Espectador, 30 de enero de 2010

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Murió compositor de La pollera colora

El compositor de ‘La pollera colorá’, el maestro Wilson Choperena, murió ayer, 6 de diciembre de 2011, en Bogotá a los 87 años.

Choperena falleció debido a una falla multisistémica. Su deceso se produjo en la Unidad de Cuidados Intensivos de la clínica Saludcoop Jorge Piñeros Corpas, en el norte de Bogotá, donde permaneció internado durante los últimos 20 días, según fuentes de la institución.

Choperena, de 87 años, era natural de El Plato (Magdalena). Sus inicios musicales fueron a los 11 años. Vivió en Barrancabermeja (Santander), donde se forjó una carrera, que empezó en los clubes nocturnos de esa población.

En 1961 Choperena logró su mayor reconocimiento al componer la canción ‘La pollera colorá’, tema que lo inmortalizó y que se convirtió en una de las composiciones emblemáticas de la música tropical en Colombia y el mundo. ‘La pollera colorá’ fue tan famosa que hasta Bart la tarareó en un episodio de la tercera temporada de Los Simpson. Las canciones de Choperena fueron famosas en las versiones de agrupaciones como El Cuarteto Imperial, Los Melódicos y La Sonora Ponceña. El Heraldo (periódico de Barranquilla), publicó que el compositor padecía párkinson y tenía problemas en sus pulmones. En la misma publicación la viuda del maestro explicó que los gastos médicos y funerarios estarán en manos de Sayco.

Tomado del periódicoADN, 7 de diciembre de 2011

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La pollera colará, la cumbia de verdad y una de las joyas de la música colombiana, surgió de la inspiración de Wiison Choperena, nacido hace 88 años en El Plato, a orillas del río Magdalena. Desde que era niño se fascinó con la música y se convirtió en integrante de la Banda 20 de Julio, la más importante de su pueblo. ‘A los 15 años compré un tiple y en una semana estaba tocando en la calle", le contó a una emisora universitaria.

En 1956 empezó a trabajar con el director Pedro Salcedo, quien tenía una orquesta en Barrancabermeja; tres años después, como una de esas apariciones divinas, se topó con una mujer morena que bailaba una cumbia, quedó cautivado y quiso cantarle algo.

El clarinetista Juan Madera se encargó de la melodía y así nació esta canción que ha sido grabada por innumerables artistas en varias versiones. Hace cinco años Ornara Portuondo y Carlos Vives la interpretaron en un concierto multitudinario, pero a él ni siquiera lo invitaron. Mientras reclamaba la injusticia desde su cuarto, donde vive casi de la caridad, trascendió que Sayco, la empresa encargada de dar regalías a los compositores, le daba 200.000 pesos mensuales para que sobreviviera. Su esposa, Carmen Medina, ha pedido auxilio a esa empresa sin resultado alguno. Ahora el maestro de 88 años se encuentra en un hospital, en la mayor pobreza, quizá recordando la canción que le regaló al país hace 52 años y que se ha convertido en otro himno nacional.

Tomado de la Revista Semana, Edición 1541, 14 de nociembre de 2011 

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