Blas Emilio Atehortua

Santa Helena, Antioquia

Compositores (Neoclasico, lirismo)

Personaje

 


 Blas Emilio Atehortúa

compositor
 

 
A ColArte

 

 

 

La huella de Blas Emilio Atehortua, El Tiempo, 2016 

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Frecuentemente invitado por orquestas y entidades educativas y gubernamentales de otros países, el maestro Atehortúa es uno de los pocos músicos latinoamericanos que pueden enumerar una Lista de nombres tan lujosa de los que han sido sus profesores: Aaron Copland, Alberto Ginastera, Olivier Messiaen, Jannis- Xenakis, Cristóbal Halffter, Luigi Dallapicolla entre muchos otros, con los que estudió composición, musicología y música electrónica. En la actualidad reparte su tiempo entre Bogotá y la Orquesta Filarmónica, de la cual es miembro compositor y director, y algunos países latinoamericanos a donde viaja a dictar cursos, conferencias y talleres de composición,

"Primero que todo eso de música culta para mí es ambiguo, porque culta es toda la música; cualquier porro o cumbia es música culta, porque son expresiones de una cultura. Podríamos hablar más bien de música erudita y en esos términos veo que hay en nuestro país un gran interés por esta música. Uno lo descubre en los conciertos donde la música erudita colombiana es bien reciba por todos, desde la población infantil hacia arriba. Cuando hay algo bien hecho la gente lo acepta. Además nuestro pueblo es bien sensible, es un público abierto y curioso. Y no crea que nos hemos que dado en Beethoven, todo lo contrario, hay una amplia respuesta de nuestro público frente a la música erudita colombiana. A esto hay que agregar la labor de entidades como Coltultura, como la Filarmónica, como el Patronato Colombiano de Artes y Ciencias, Hay un evidente interés por parte de esas entidades hacia la música erudita. Es algo nuevo que viene a compensar un poco el descuido y el olvido en que se ha tenido esa música y en general nuestra música folclórica  y popular. Porque nosotros hemos ignorado nuestra música, nuestro patrimonio musical; ha faltado difusión, ha  faltlado la parte educativa, ha faltado interés. Pero todo esto tiene un procesó y ya estamos viendo los resultados. Cada vez se programan con más frecuencia los compositores colombianos, cuando vienen directores invitados del exterior se nota el interés de ellos por los compositores colombianos contemporáneos.

En cuanto a la parte discográfica todo es muy distinto. El disco se hace con el interés de que sea negocio y por eso no se hacen porque no se venden. Falta promoción, falta auspiciar la grabación de música erudita colombiana. Cuando aquí se hace un disco de esta música el esfuerzo es grande; pero falta presupuesto ya que las casas disqueras no se atreven a correr el riesgo de grabar algo que ellos piensan no se venderá. Hay un descuido por parte del Gobierno en ese aspecto. Lo que pasa es que la cultura no deja plata, pero deja satisfacciones. Hay que canalizar el interés hacia nuestra música. Yo sé que es bien aceptada en otros países; a mí me invitan con mucha frecuencia a dar conferencias, a dictar cursos, a realizar talleres junto con otros músicos latinoamericanos. Esto además es un buen indicio de que hay una cierta identidad en cuanto a la música culta contemporánea latinoamericana; es diferente a la europea, tenemos un lenguaje propio y distinto. Yo creo que hay un verdadero movimiento musical moderno latinoamericano, del cual Colombia forma parte".

Tomado de la Revista Cromos No.3277, noviembre 4 de 1980

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Una obra sólida y oficio de compositor

por Ellie Anne Duque

En Colombia, Blas Atehortúa (Santa Helena, Antioquia, 22 de octubre de 1943) ha participado activamente en el desarroIlo consciente de una identidad cultural nacional y latinoamericana con referencias internacionales. Sin identificarse con un grupo particular de compositores, su amplia experiencia en diversos países (Argentina, Chile, Colombia, Estados Unidos, España y Venezuela) y el contacto con todos los estamentos musicales en dichos países, le han dado la posibilidad de realizar planteamientos musicales sólidos, en los que tienen cabida las más diversas técnicas de composición, aunque prima un marco neoclásico, en el que siempre hay espacio para la armonía tradicional y el lirismo melódico.

Inició su formación musical sistemática con maestros particulares y clases en el Conservatorio de la Escuela de Bellas Artes en Medellín (1953-56). Allí dio sus primeros pasos como compositor, en los cuales exploró aspectos generales de los estilos barroco, clásico y romántico con alusiones a aires colombianos. Desde 1959 y hasta 1962 cursó estudios en el Conservatorio de la Universidad Nacional en Bogotá. Mediante una beca con junta otorgada por las Fundaciones Di Tella y Rockefeller realizó sus estudios musicales avanzados en el Centro Latinoamericano de Altos Estudios Musicales del Instituto Torcuato Di Tella en Buenos Aires, entre 1963 y 1964. La Fundación Ford patrocinó su estadía en Nueva York en 1965. Acreedor de premios nacionales de composición y diversas distinciones, le fue otorgada la Cruz Oficial de la Orden del Mérito Civil del Rey Juan Carlos en Madrid, en 1982. Atehortúa ha estado vinculado activamente a la actividad pedagógica, dentro y fuera de Colombia.

A partir de 1968 evoluciona hacia un estilo muy propio y maduro en donde su personalidad se conjuga con una visión americanista desligada del nacionalismo obvio. A lo largo de todas sus etapas creativas, de formación y profesionales, Atehortúa hace referencias constantes a la tradición barroca, evidentes no sólo en los títulos de las obras, sino en el contenido de las mismas, los contrastes de la instrumentación, técnicas de variación, presentación del contrapunto a impulso rítmico motriz. En general, la obra Atehortúa se desenvuelve en un marco visiblemente latinoamericano que él mismo reconoce como un factor atmosférico ineludible: Colombia y América Latina son su medio, la base y la materia prima de su inspiración.

Cuando Atehortúa escribe a la manera de Bach, Vivaldi, Mozart o Haydn, comenta desde un punto de vista actual hechos históricos musicales que nos han afectado profundamente; desde este punto de vista sus «pastichos» son versiones de la cultura europea que todos los compositores se han visto abocados a estudiar y a emular. Tal es el caso de su Concierto para timbales y orquesta, el Soggetto da Vivaldio el Homenaje a Bela Bartok, obras plenas de ímpetu y vertidas en moldes europeos,

Tomado de la Revista Credencial Histroia No. 120, diciembre de 2008