Rodrigo Echeverri Calero

Bogota

Pintores, Escultores

Figura


 Rodrigo Echeverri Calero 

www.rodrigoecheverri.com 

pintor, artista visual
 

 
 


MALDITA VIOLENCIA

Cuando la familia Echeverri se sentaba a ver los noticieros, no faltaban los comentarios sobre la situación del país. Cuestionaban las injusticias y se preguntaban sobre los seres desprotegidos en medio de la guerra. Rodrigo escuchaba mientras pasaban por su mente miles de interrogantes relacionados con el conflicto interno de Colombia. ÉI, como muchos de los adolescentes citadinos, veía la guerra por televisión. Ahora, toda esa información la decanta en sus obras.

En una serie de fotografías surgidas como registro del performance Cosechas, con el cual en el año pasado obtuvo el primer premio en la convocatoria Cuerpo, Arte y Naturaleza, se sumergió en el mundo de la guerra. La acción plástica realizada por integrantes del grupo de teatro Disidencia, captada por la cámara de Pablo Adarme, es el resultado de su investigación y su creación inspiradas en Los desastres de la guerra, de Francisco de Goya, en que los cuerpos fragmentados conmueven y hacen reflexionar.

Echeverri retoma la obra del artista español que en 82 aguafuertes expresó con crudeza la catástrofe, a tal punto que fue prohibida. "Esta serie me impactó cuando la vi por primera vez en el Mambo. Recuerdo que escuché a una persona decir: Esto es lo que vivimos. Desde esa época quedaron en mi memoria esa frase y los grabados. La convocatoria fue el detonante para abordar la serie, que también vi en Madrid donde comprobé que mostraba la barbarie sucedida en el campo, tal como ocurre en Colombia".

Por eso retomó una obra clásica. "Mi generación se ha deja do influir por la historia del arte. El modernismo de principios del siglo XX trató de romper con las pautas anteriores en aras de la novedad, y a mediados del mismo siglo esa necesidad de novedad dejó de ser primordial. Ahora es posible basarse en lo ya hecho y usarlo en función de lo que se busca. Me interesa reflejar el país y mi época".

La acción plástica, detenida por la cámara, "da cuerpo a seres anónimos que ante la falta de oportunidades optaron por ingresar en la mayor empleadora del país: la industria de la muerte", dice Echeverri quien también apunta con su trabajo a "aquellos otros que caen sin haber podido defenderse, como los civiles que quedaron sembrados en la tierra sin poder huir". Echeverri plasma la crudeza de la violencia y sus consecuencias en un video sobre el desplazamiento. "Busqué una de las tantas familias desplazadas que forzosamente llegan a la ciudad y fui con ella al campo para captar lentamente su hundimiento hasta ser sepultada dentro de su propia tierra". Así señala un problema donde hombre y naturaleza vuelven a unirse como signo de muerte, pérdida, fragmentación y hundimiento de una sociedad y de un país.

Tomado de la Revista Diners No.428, noviembre de 2005

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Arte con el poder de la palabra 

Por Diego Guerrero, redactor de El Tiempo 


UNA EXPOSICIÓN DE DIBUJOS EN LIBROS

Un montón de diccionarios de español, italiano, inglés y alemán, entre otros idiomas, sé alzan en una pequeña torre de Babel de 14 libros.

Al frente, en una pared, hay un Corán en cuyo canto está pintada una bandera de EU., algo quemada. Junto a él, hay un diccionario de inglés-coreano, con dibujos de plantas nucleares, y uno de español con dos filas de gente pintadas en el filo de sus hojas: una va para un avión y otra para un barco.

Esta es parte de la obra Bibliografia, de Rodrigo Echeverri y que inaugura hoy la Alianza Francesa, de Bogotá, sede Cedritos "Es una índagación a los conflictos globales que nos tocan; a problemas como la inmigración, la religión, la economía y la política, que son factores ,que nos afectan, aunque no nos demos cuenta", dice Echeverri.

Así que también está, .por ejemplo, un diccionario inglés-español con un muro como el de la frontera México -E.U., y un libro de Cómo sobrevivir en Estados Unidos con montones de parejas que tomadas de la mano corren por los bordes de sus páginas.

No faltó El Capital, con dos grupos de obreros que tiran, cada uno para su lado, de una soga que ya se reventó. Hay un diccionario multilingüe de donde emergen las torres gemelas y de ellas la pintura del humo que se extiende por el canto de un diccionario de árabe.

En suma, la exposición conforma un conjunto de comentarios sutiles que Echeverri hace sobre el mundo, aprovechando la fuerza que como referentes tienen los libros.

Tomado del periódico El Tiempo, 7 de febrero de 2007

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Engaña al ojo y toca el tema de la guerra

Con su nueva obra, el artista muestra que las personas podemos caer en las trampas más infantiles, no importa qué tan hábiles nos creamos y no importa qué tan conocido sea el truco.

Porque una vez parados al frente de sus pinturas de rectángulos en tonos de grises uno parece estar delante de algo con volumen y no frente a un cuadro.

Así que uno se acerca y toca y se da cuenta que es un plano y que cayó en el viejo truco de la perspectiva que, ayudada por las sombras, hace ver objetos sólidos donde solo hay un dibujo en dos dimensiones.

"La exposición (en la galería Casas Riegner) se llama No todo es blanco y negro y estos son ataúdes", dice Echeverry.

Una obra similar a la de Echeverry tuvo gran éxito en el penúltimo Salón Botero, solo que los ataúdes eran rojos y la gente solía pensar que eran ladrillos.

"No hago pinturas de féretros sino que pinto volúmenes, porque no quiero parecer obvio. Los puse grises unos más hacia el blanco y otros más hacia el negro porque quise mostrar que en una guerra como la de Colombia, tan larga, se pierden las diferencias entre los individuos. Todos se vuelven o blancos o negros", explica Echeverry.

Lluvia de féretros

Los cuadros son de gran tamaño. Una combinación de acrílico y óleo. En ellos los ataúdes están unos sobre otros pero no apilados, sino que parece que se desmoronaran o que cayeran o que flotaran, dependiendo del ángulo en que los ubica.

Eso se debe, probablemente, a que el pintor utiliza un programa de computador para sus bosquejos. Tal vez por eso, algunos den una leve sensación de ser algo digital.

"No he sido víctima directa de la guerra. He hecho obras más duras, con personas enterradas en el fango, pero mi intención es atraer y luego permitir una reflexión. Sí, esto es algo abstracto, pero para mí es una necesidad trabajar sobre este tema", concluye.

Tomado de http://www.eltiempo.com/cultura/2007-08-21/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR-3688024.html

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ARTE EN BOGOTÁ  

No todo es blanco y negro   

La galería Casas Riegner inauguró la semana pasada, la reciente exposición de pintura del artista Rodrigo Echeverri Calero, misma que permanecerá abierta hasta el 7 de septiembre de 2007.

Simultáneamente se abrió esta exposición y la de Fotología  (Cámara Lucida, de Margarita y Juan Antonio Monsalve) en la galería Casas Riegner y debemos decir que por coincidencia o predeterminación, ambas muestras se acompañaron muy bien por su correspondencia formal que hacía énfasis en la utilización del negro y el blanco y porque ambas recurren de una u otra manera al lenguaje de los nuevos medios para su respectiva realización. 
 
Echeverri vuelve con sus estructuras habituales que se comportan como el atrapa-ojo que hace que los espectadores se acerquen a analizar una pintura que parece escaparse de su formato y convertirse en un objeto con todo su carácter escultórico. Los cuadros o cubos, que muchas veces han sido identificados por los espectadores como ladrillos, funcionan como notas de un conflicto que suma sus víctimas hasta el infinito, pues, según él, “la naturaleza de nuestra guerra se presenta la mayoría de las veces en cantidades aberrantes e indiscriminadas”.  
 
Esta vez la decisión cromática tiene una intención simbólica en relación con un conflicto tan prolongado como el colombiano, cuyos matices se vuelven autoritarios porque cada vez que decimos “blanco o negro”, eliminamos la posibilidad de encontrar puntos intermedios; tomar partido es una actitud ética que nos otorga una identidad y responsabilidad respecto a la contraparte. En ese sentido parece que Echeverri está apuntando a los juicios éticos como son “bueno”, “malo”, “correcto” o “incorrecto”, volviéndolos coloquiales para que claramente veamos que en la analogía por oposición aparece el “juicio cromático” que nos propone suavizar nuestras posturas radicales respecto a la situación que sin duda son nocivas en la búsqueda de un acuerdo entre las partes y el saneamiento de un campo de batalla tanto físico como ideológico.  
 
Sin duda es valioso que una propuesta que contiene preocupaciones del artista respecto a su contexto político, se solucione sin el abuso que sugieren muchos trabajos que hoy circulan por el espacio. No hacer ningún tipo de referencia textual al conflicto y víctimas lo salva de una caída a pique hacia un compromiso social sin sentido. Es por esa distancia que se vuelven posibles otras aproximaciones, muchas de las cuales le quitan todo contenido político fundando nuevas relaciones igualmente válidas con la obra.
 
Texto suministrado por el artista, aparecido en el periódico Nuevo Siglo, 2007

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Féretros en blanco y negro

por Diego Guerrero, redactor de El Tiempo

Con su nueva obra, el artista Rodrigo Echeverry muestra que las personas podemos caer en las trampas más infantiles, no importa qué tan hábiles nos creamos y no importa qué tan conocido sea el truco. " Porque una vez parados al frente de sus pinturas de rectángulos en tonos de grises uno parece estar delante de algo con volumen y no frente a un cuadro.

Así que uno se acerca y toca y se da cuenta que es un plano y que cayó en el viejo truco de la perspectiva que, ayudada por las sombras, hace ver objetos sólidos donde solo hay un dibujo en dos dimensiones.

"La exposición (en la galería Casas Riegner) se llama No todo es blanco y negro y estos son ataúdes", dice Echeverry.

Una obra similar a la de Echeverry tuvo gran éxito en el penúltimo Salón Botero, solo que los ataúdes eran rojos y la gente solía pensar que eran ladrillos.

"No hago pinturas de féretros sino que pinto volúmenes, porque no quiero parecer obvio. Los puse grises unos más hacia el blanco y otros más hacia el negro porque quise mostrar que en una guerra como la de Colombia, tan larga, se pierden las diferencias entre los individuos. Todos se vuelven o blancos o negros", explica Echeverry. 

Lluvia de féretros

Los cuadros son de gran tamaño. Una combinación de acrílico y óleo. En ellos los ataúdes están unos sobre otros pero no apilados, sino que parece que se desmoronaran o que cayeran o que flotaran, dependiendo del ángulo en que los ubica.

Eso se debe, probablemente, a que el pintor utiliza un programa de computador para sus bosquejos. Tal vez por eso, algunos den una leve sensación de ser algo digital.

"No he sido víctima directa de la guerra. He hecho obras más duras, con personas enterradas en el fango, pero mi intención es atraer y luego permitir una reflexión. Sí, esto es algo abstracto, pero para mí es una necesidad trabajar sobre este tema", concluye.

Tomado del periódico El Tiempo, 21 de agosto de 2007

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¿Lo que ves es lo que ves?

por Claudia Cristancho

"El orden no es ni racionalista, ni subyacente, sino simplemente un orden, el de la continuidad de una cosa detrás de otra" (Donald Judd).

El Minimalismo, movimiento exclusivamente norteamericano de la década del sesenta, se constituye hoy como influencia generalizada para diversas tendencias artísticas de carácter local. Así, "la cultura de América Latina, y en especial sus artes plásticas, han jugado frecuentemente de rebote, es decir, han devuelto las pelotas que les llegan desde las metrópolis, apropiando tendencias hegemónicas para usarlas desde la inventiva individual de los artistas y la complejidad de sus contextos". Este es el caso del artista bogotano Rodrigo Echeverri, quien a partir de la estética minimalista pone a prueba las tensiones entre lo universal y lo particular.

Construcciones cargadas de sentido hacen de su obra una crítica a la autorreferencialidad evidente en la frase de Frank Stella: "Lo que ves es lo que ves", cuando sus estructuras, unidades modulares y formas geométricas simples, en contraste con la resistencia al significado minimalista, se refieren a la problemática socio-política de un país en conflicto. La idea de la muerte en cantidades descomunales y la guerra como productora de cuerpos inertes sirve de sustento a la progresión de los módulos o contenedores que sutilmente aluden a la imagen de los ataúdes y superan la literalidad del cuerpo extinto; mientras el color rojo que caracteriza sus pinturas nos recuerda la paradoja de las cajas negras de los aviones. Asimismo, aquella serie reciente titulada No todo es blanco y negro, encuentra en los grises una escala de valores intermedios dentro de un combate agudo que generalmente nos sitúa de un bando o del otro.

A partir del modulo y su repetición, el artista establece un principio constructivo potencialmente infinito, donde las formas parecen expandirse y continuar más allá de su límite físico. Estas estructuras que se presentan frontales y aparentemente flotantes, derivadas de la pintura, se extienden así en el ámbito escultórico aludiendo al lugar perceptivo del espectador, cuando la experiencia del mismo ocurre a través del tiempo en un espacio real. Igualmente, estas informan a quien las observa -a través de su forma, superficie y colocación, acerca de las contingencias del emplazamiento y la variabilidad de la perspectiva. El Minimalismo "se une entonces a la larga tradición occidental, de la antigüedad clásica y el Renacimiento, por la búsqueda de la inteligibilidad mediante métodos matemáticos", cuyas formas regulares y repetidas son tomadas como la variante moderna de un orden de medida y proporción clásico.

El sistema de perspectiva implica una concepción del espacio, que ha ido cambiando a través del tiempo. Como forma simbólica ésta "es esencialmente significativa para las diferentes épocas y campos artísticos, no sólo en tanto tengan o no perspectiva, sino en cuanto al tipo de perspectiva que posean". Como un orden de apariencias visuales que permitió "mirar a través", la perspectiva sentó un precedente significativo tanto para los artistas que haciendo use de ella objetivaron el espacio, como para quienes desde de su propio cuestionamiento se han encargado de subvertirla a través de formas de representación no naturalistas. A pesar de esto, hoy no es un misterio hacer use tradicional de ella, incluso apropiarla a partir de nuevas herramientas digitales que nos permiten entender la mirada, crear y procesar imágenes con un potencial para la expresión artística. Es así como la pintura de Rodrigo Echeverri se nutre de esta nueva tecnología para entender la representación del espacio y jugar incluso con las leyes físicas como la gravedad, el volumen y el movimiento, que le permiten hacer de los paralelepípedos órdenes compositivos de carácter tridimensional, aquellos que inevitablemente al asumir el plano pictórico terminan por capturar la mirada del espectador. En su búsqueda por extender la mirada, Echeverri no se desliga de su contexto y a través de las constantes apropiaciones y resignificaciones del Minimalismo, le otorga a la forma austera, aparentemente fría, rígida a indiferente, su justa causa. Se asume en este sentido y a partir de su rol en el arte, como "un catalizador en el proceso de transformación del hombre, de sí y de su sociedad"."Construir a partir de la destrucción", es el precepto de este joven artista graduado en la Universidad Nacional de Colombia, quien mediante sus estructuras orgánicas y en su mayoría circulares, nos recuerda que el conflicto en nuestro país es un problema reiterativo de nunca acabar; un problema, como lo describen los títulos de sus obras: Hechos Aislados, Emboscadas, Esquemas de Seguridad, Retaliaciones, Enfrentamientos y Cuerpos Desparecidos, que lo hacen cada vez más severo y cercano.

Tomado de la Revista Mundo No. 27, 2007

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El muro de los lamentos

A finales de 2005 el gobierno de Estados Unidos resolvió atacar el problema de la inmigración ilegal ordenando construir un inmenso muro de concreto a lo largo de buena parte de la frontera con México. La solución, que no ha disminuido el deseo de los mexicanos de llegar al paraíso del capitalismo en busca de mejor suerte, se erigió como símbolo del inmenso abismo que separa no sólo a un pueblo sino a toda una cultura.

El muro le sirvió de inspiración al artista colombiano Rodrigo Echeverri (ganador en 2007 del premio del Ciclo de jóvenes artistas de la Alianza Colombo Francesa) para componer la obra Lugar común, una pintura de 12 metros de largo que delinea aquella barrera de la infamia y que por estos días se exhibe en la galería KBK, de Ciudad de México, junto con otras obras alusivas al tema de las fronteras físicas y culturales. "El muro lo hice en Colombia porque, entre otras cosas, allá también la gente se aglomera en la embajada estadounidense en busca de una visa. Hay una ilusión de ir a ese primer mundo, hay una necesidad de cruzar", comenta el artista. La obra está compuesta de piezas de madera que se repiten hasta difuminar una barrera que, según Echeverri, separa tanto pueblos como mundos. Y se llama Lugar común porque es una reiteración de la estupidez. "El hombre continúa intentando separar a los pueblos, pero los hechos demuestran que es imposible detener el flujo de la historia"", asegura.

Pero Lugar común no es la única pieza de la muestra. Echeverri cuelga allí mismo fracciones de sus trabajos Cajas negras y No todo es blanco y negro, dos series que tocan el tema de la violencia en Colombia; y la colección Bibliografía, una serie de libros intervenidos mediante los cuales Echeverri quiere denunciar -si es que lo permite el término- la falsa totalidad de sus contenidos. Textos como la Biblia, el Corán. El Capital, etcétera, que pretenden ser la última palabra en sus respectivos campos, son alterados con un humor negro, si se quiere, por el artista para llamarla atención sobre ellos. "Cada libro tiene una justificación, en cada uno hay un contenido que genera tensiones v divisiones".

La construcción del muro le sirvió a Echeverri para concebir la obra, pero al ejecutarla, se basó en el que Israel estaba construyendo
en Gaza para detener a los palestinos.Más tarde, cuando viajó a Tijuana, se dio cuenta de que ni siquiera el muro era igual en ambos lados. "Del lado mexicano el muro es precario, de lata: del lado gringo usan vigas metálicas", precisa. 

A los 33 años, Echeverri todavía busca la madurez que le permita definir su estilo. "En general -dice- debo situar mi obra pictórica dentro de ciertas dinámicas occidentales, aunque más exactamente corresponde al arte minimal. Sin embargo, aquello que en Estados Unidos se encuentra inmaculado, sin ninguna referencia contextual o narrativa, en mi caso se carga con experiencias personales, con la percepción de los acontecimientos nacionales, con mi situación de espectador de unos hechos plagados de la mayor sevicia posible".

Es la única manera de sentirse en el camino indicado, un camino que por ahora está marcado por los dilemas fronterizos, un tema en el que Echeverri continuará trabajando. "Estoy haciendo una tercera serie de pinturas y, además, quiero volver a presentar mi tesis de grado, que no se mostró mucho: Perspectiva urbana de una guerra rural: unas cajas que contienen maquetas, las cuales se pueden observar desde un orificio que sirve de ojo mágico.

El artista colombiano es apenas uno más de una serie de exponentes nacionales que han sido acogidos con mucho entusiasmo en el país del mole y las rancheras de hecho por estos días está exhibida en el Centro de la Imagen una recopilación de fotografía de cuatro de los grandes artistas colombianos, entre ellos Carlos Rojas, Oscar Muñoz, José Alejandro Restrepo y Fernell Franco; además de una antología breve con fotógrafos como Melitón Rodríguez.

Tomado de la Revista Cromos No.4715, 26 de julio de 2008

 

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En buena parte, el progreso se ha fundamentado en la capacidad del ser humano de medir con exactitud. Para ello ha inventado una serie de aparatos que con el tiempo se han hecho más y más precisos. A mayor precisión, mayor es la sensación de seguridad y confianza en las cosas que nos rodean o que utilizamos, en la arquitectura y en la infraestructura que soporta nuestra cotidianidad. 

Pero ha podido el hombre medir los intangibles? Que posibilidades tenemos de calcular la distancia entre, por ejemplo, los sentimientos? De tiempo en tiempo nos dicen que tal país se sitúa primero entre los más felices del mundo. Cómo es el metro que puede calcular tal cosa? Aspectos tan personales son tasados a partir de conocimientos que, como la sicología, han intentado controlar o entender la subjetividad, tan voluble y cambiante como singular es cada persona. 

Esta exposición gira en torno a aspectos de lo abstracto y lo intangible en el arte, aspectos que el artista no puede controlar, pues dependen de variables que se encuentran por fuera de él. Factores como los medios de comunicación, el mercado del arte, los galeristas, la critica, el coleccionismo e, inclusive, las observaciones bien o mal intencionadas de sus colegas. Conceptos como el éxito y el fracaso, la aceptación, aprobación o rechazo se mezclan cada vez que se expone, pero finalmente la medición de todo ello se hace imposible. 

Presento entonces una serie de objetos intervenidos de manera personal y deliberadamente subjetiva, que son un corte de cuentas y un balance de algo más de una década de trabajo artístico.

Rodrigo Echeverri Calero

www.rodrigoecheverri.com

Texto gentilmente suministrado por el artista, 2010

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