DomIngo de Petres

Arquitectos

Personaje

 

Fray José Domingo Buix de Petrés

arquitecto español


 

Joseph Pascual Domingo Buix Lacasa, quien después tomó el nombre de Domingo de Petrés siguiendo una costumbre de los misioneros capuchinos de cambiar el nombre al terminar el noviciado y reemplazar su apellido con el de su pueblo natal, nació en dicha población (Petrés) el 10 de junio de 1759. Sus padres fueron Vicente Buix, albañil y Caterina Lacasa, ambos vecinos de Petrés. Sus abuelos paternos fueron Vicente Buix, labrador y Rosa Estors, mientras que los abuelos maternos eran Marcos Lacasa y Caterina Gomes, vecinos de Cascante, de la provincia de Teruel

Su obra en la Nueva Granada

Fray Domingo de Petrés pasó al poco tiempo hacia la capital del Virreinato (Santafé de Bogotá) donde llegó el 1 de agosto del mismo año (1792) y casi inmediatamente se puso a trabajar en la restauración y construcción de obras arquitectónicas, tanto civiles como eclesiásticas.

La Capuchina

La Iglesia y convento de San José, residencia de los frailes capuchinos en Bogotá, era conocida familiarmente como La Capuchina. Se hallaba en el barrio de San Victorino, algo retirada del casco central de la ciudad en aquellos tiempos. A su reconstrucción y remodelación se dedicó fray Domingo tan pronto llegó a Santafé de Bogotá y en esta tarea permaneció varios años. Evidentemente, los primeros obstáculos que encontró se derivaban de la pobreza de la orden y de la población en general que se traducían, casi siempre, en una escasez de recursos que limitaban su trabajo. La Iglesia se construyó en el estilo "herreriano" más puro, con una espadaña en su fachada sur, que fue después destruida a principios del siglo XX para dar paso a una restauración y ampliación hecha por Arturo Jaramillo y catalogada por los autores de una obra sobre la Arquitectura Colonial (Carlos Arbeláez Camacho y Santiago Sebastián López) como "horrenda" porque vino a destruir una obra austera y excelente y sustituirla por algo de dudoso gusto. Así pues, La Capuchina fue la primera obra de Domingo de Petrés y una de las que ya no existe en su forma original, no porque el tiempo ocasionara su deterioro, sino por factores humanos, poco interesados en los valores arquitectónicos clásicos.

Acueducto y fuente en la Plaza de San Victorino (1798)

El barrio de San Victorino, donde estaban ubicados el convento e iglesia de San José (La Capuchina), carecía de agua, a pesar de que las solicitudes por parte de sus habitantes habían sido muy frecuentes desde hacía bastante tiempo. Como la toma de agua más próxima se encontraba a un km de distancia, hacía falta construir un canal o acueducto para que suministrara agua a una fuente que se iba a construir. Domingo de Petrés realizó los estudios de la obra y la inició en el propio año de 1792, recién llegado a Bogotá. Sin embargo, la suscripción popular para su construcción era sumamente escasa, por lo que las obras fueron progresando muy lentamente en sus momentos iniciales. El comisionado para hacer la suscripción, en vista de que los donativos no alcanzaban ni siquiera para las primeras obras, acudió con una solicitud al canónigo Andrade quien inmediatamente firmó de su puño y letra: "Lo que sea necesario para construir la fuente desde el río Arzobispo". Se hizo el acueducto, se construyó la pila y fuente en estilo neoclásico y se construyó una derivación hasta el propio convento de los Capuchinos, con la aprobación de las autoridades, obras finalizadas en 1798.

Iglesia y Convento de Santo Domingo (1792-1811)

La Orden de Santo Domingo (Padres Dominicos) fue, entre varias otras, la primera en llegar a lo que sería la capital del Virreinato de la Nueva Granada, por lo que a mediados del siglo XVI ya tenía un convento y levantaron un espacioso templo. Al poco tiempo sufrió un incendio que dejó a la iglesia y al convento en muy mal estado. Sin embargo, se fueron reparando con el tiempo hasta que el terremoto del 12 de julio de 1785 los destruyó prácticamente por completo, quedando entre los edificios eclesiásticos más dañados por dicho terremoto. Los dominicos fueron recogiendo aportes para su restauración y las autoridades le pidieron al señor Manuel Lozano, que hiciera una evaluación de los daños para dicha restauración (150.000 pesos oro, que era una cantidad considerable) pero no había nadie que se hiciera cargo del trabajo hasta que llegó Domingo de Petrés. Fray Domingo comenzó a dirigir las obras, pero se presentaron inconvenientes con el financiamiento y algunos malentendidos entre las dos congregaciones (Capuchinos y Dominicos) que motivaron cierto retraso en la culminación de las mismas. Aunque prestó inicialmente su colaboración en la obra (con la autorización del superior de la orden en Bogotá) no fue sino hasta 1797 cuando el superior de la orden en la provincia de Valencia, del cual dependían los capuchinos de la Nueva Granada, les ratificó esta autorización. Ya en 1799 estaba casi toda la obra de la iglesia, salvo el techo y otras obras y a la muerte de Fray Domingo en 1811, sólo faltaba por terminar algunos detalles en la torre y los adornos de la fachada.

Basílica de Nuestra Señora de la Chiquinquirá

Esta obra, realizada fuera de la capital virreinal (Chiquinquirá queda a 134 km de Bogotá) sirvió para continuar, y aún acentuar, esa especie de disputa entre las dos congregaciones (dominicos y capuchinos) debido al celo por las obras confiadas a Domingo de Petrés. Al parecer, fue la intransigencia del jefe provincial de los capuchinos valencianos en Bogotá, Fray Andrés de Aras, quien no quería que el arquitecto capuchino se encargara de la construcción de obras para otras congregaciones, sobre todo, comprometiéndose como lo había hecho con los dominicos para ir a supervisar la Basílica de Chiquinquirá:

Fray Domingo, conforme se había convenido, viajaba a mediados de diciembre a Chiquinquirá; permanecía varias semanas allí; adelantaba las obras que pronto empezaron a tomar forma, dejaba instrucciones concretas a los albañiles y luego regresaba puntualmente a la capital a mediados de enero

Otras obras

Antigua sede del Observatorio Astronómico Nacional, contigua al Palacio de Nariño, Bogotá
bullet Observatorio Astronómico Nacional de Colombia
bullet Catedral Primada de Colombia
bulletCatedral de Zipaquirá
bulletHospital e Iglesia de San Juan de Dios
bulletIglesia de Guaduas
bulletPuente del Topo
bulletPuente de la Serrezuela
bulletTemplo de San Diego (Padres Franciscanos Observantes)
bulletIglesia de San Francisco
bulletIglesia de Santa Inés
bulletReal Casa de la Moneda
bulletColegio de San Agustín

Tomado de http://es.wikipedia.org/wiki/Domingo_de_Petr%C3%A9s 

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La vida de Petrés

Fue el cerebro detrás de la reconstrucción de la Catedral Primada de Colombia, entre otras obras.

Desde el Virreinato de la Nueva Granada se pueden encontrar arquitectos que con sus obras le aportaron a la ciudad.

Es el caso del español Jose-ph Pascual Domingo Buix La-casa, mejor conocido como Fray Domingo de Petrés, quien nació el 10 de junio de 1759 en Petrés (provincia de Valencia, España). Sus padres fueron Vicente Buix, albañil y Caterina Lacasa.

A los 18 años ingresó en el Convento de la Magdalena, en Masamagrell, de donde egresó, tres años después, como hermano lego luego de hacer su noviciado.

Durante un año estuvo destinado a los conventos de Alcira, Segorbe, Albaida, Caudete y Monóvar en los que desarrolló su oficio de albañil en tareas cada vez más complejas y de mayor responsabilidad.

Hizo amistad con Fray Juan de Cartagena, quien le facilitó el Libro de Arquitectura de Fray Lorenzo de San Nicolás (hermano agustino, madrileño). Esta obra se constituyó en un importante soporte intelectual para su formación como arquitecto.

Petrés llegó al país en 1792 debido a razones de tipo religioso y político: la expulsión de los jesuítas (1767) y los terremotos registrados en 1775. Además, el gobierno de Carlos III tenía un plan de modernización arquitectónica muy importante en el Virreinato de la Nueva Granada.

El español participó en la reconstrucción de la iglesia y convento de San José, residencia de los frailes capuchinos en Bogotá, conocida popularmente como La Capuchina. Se hallaba en el barrio San Victorino y los trabajos tuvieron algunas demoras por falta de recursos para la compra de materiales e insumos en general.

Basilica de Nuestra Señora de Chiquinquira, foto: dianajgEl religioso también tuvo participación en la reconstrucción del convento e iglesia de Santo Domingo (padres Dominicos), construcciones que resultaron muy afectadas después de un incendio y del terremoto del 12 de julio de 1785.

Los dominicos recogieron aportes y contrataron a Petrés, quien terminó los trabajos en 1799.

Este arquitecto fue tan importante en la época que fue contratado, a principios del siglo XIX, por el canónigo Francisco Caicedo, arzobispo de Colombia, para la reconstrucción de la Catedral Primada de Colombia, de estilo neoclásico.

Petrés se convirtió en uno de los profesionales de la construcción más cotizados, al punto que José Celestino Mutis, líder de la Expedición Botánica lo utilizó para la construcción del Observatorio Astronómico. La obra empezó el 24 de mayo de 1802 y concluyó el 20 de agosto de 1803. Esta edificación fue la primera en su estilo en el continente americano.

Además de participar en grandes proyectos, Petrés fue muy activo en el campo social. Recién llegado a la ciudad hizo los estudios para la construcción de un acueducto y de una pila que benefició a los vecinos del barrio San Victorino. Este proyecto quedó terminado en 1798.

Otras obras de Petrés: Basílica de Nuestra Señora de Chiquinquirá (Boyacá), hospital e iglesia de San Juan de Dios e iglesia de Santa Inés, entre otros.

Tomado del periódico El Tiempo, 11 de septiembre de 2010