Ricardo Araujo

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Ricardo Araújo

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director de orquesta, pianista, compositor

 
A ColArte

 

 

 

   
   

El pianista, compositor y director de orquesta Ricardo Araújo no se dijo un día "voy a ser músico" como otros deciden ser médicos o pilotos. Las cosas se fueron dando de manera natural. Su madre, profesora de historia del arte, le daba clases de pintura y lo llevaba a recorrer los museos europeos. Su padre, guitarrista aficionado, le regaló los casetes con las sonatas de Beethoven interpretadas por Claudio Arrau, que escuchaba antes de dormir. Hoy, a los 34 años, trabaja en la dirección musical y la puesta en escena de la ópera ‘Carmen’ en París. Se ocupa de las audiciones, abiertas a músicos del mundo entero, para las 10 presentaciones que tendrán lugar en el Circo de Invierno en mayo de 2013. La obra es patrocinada por la Asociación Ópera de Cámara de París, cuyo propósito es revelar a jóvenes artistas.

Araújo, quien dirige desde el 2007 la New European Philharmonic, se ha producido en conciertos desde 1998 en salas como el Conservatorio Real de Bruselas, la Salle Cortot de París, el Bayerische Staatsphilharmonie de Bamberg y el Wiener Konzerthaus de Viena. El compositor clásico colombiano, radicado hace 14 años en París, es un fanático de la música francesa, que comenzó a apreciar en los cursos particulares de composición que le dio Henri Dutilleux, uno de los más grandes de la música francesa contemporánea. El repertorio que más conoce, sin embargo, es el alemán. Fue por su dirección de ‘Don Giovanni’ que pensaron en él para dirigir ‘Carmen’.

Montar la ópera de Bizet es un reto que asume consciente de que es un músico colombiano, lo cual no hubiera sido el caso hace un par de años. "Cuando llegué a París tendía a negar lo que era realmente; como si ser colombiano fuera un handicap para trabajar a Beethoven o Brahms. Pensaba que tema que ignorar al colombiano que era. Pero poco a poco comencé a darme cuenta de que ese lado colombiano, o latinoamericano, de mi cultura, es una ventaja frente a esas obras. Al escucharlo, pienso en el estereotipo que existe sobre el inmigrante: que a fuerza de vivir en el extranjero se va volviendo ‘menos’ colombiano. Como si la identidad fuera una prenda que destiñe. En realidad, a menudo ocurre el fenómeno inverso: pasar por otra cultura, al cabo de unos años, motiva a muchos a explorar lo ‘más-’ colombiano que hay en ellos. Desean reencontrarse con aquello que trataban de silenciar. Parece ser el caso de Araújo, que no se considera un "exilado artístico" sino un músico "sin patria artística". O más bien en busca de ella. Este proceso está lleno de sorpresas. En ocasiones se topa con sus raíces en los lugares más inesperados. Al finalizar un concierto en Moscú en el que dirigía la música de la película ‘The Producers’, sintió que bajo su batuta el compositor y cineasta Mel Brooks se había vuelto latinoamericano.

La capital rusa tiene un inmenso poder evocador para él: "Es igual de desorganizada y se ven las mismas busetas que en Bogotá; inclusive en el hotel me servían los mismos huevos fritos y las mismas galletas de soda". Interpretando ahí obras de Astor Piazzola, tuvo una revelación: "Lograr que una orquesta rusa muy rígida se moviera y tuviera un poquito de alma latina fue un electrochoque para mí. Ese concierto me sacó aún más mi alma latina. El tango se volvía más violento, casi que tipo salsa". Esta declaración sorprende en boca de alguien que pasó mucho más tiempo detrás de un piano que en rumbas con los compañeros del Liceo Francés. Pero suponemos que todo esto debe formar parte del intento por enraizarse en una tradición. Esta misma búsqueda lo ha motivado a lanzarse en la composición de una sinfonía inspirada en leyendas muiscas. "A medida que pasa el tiempo, es como si mis raíces colombianas salieran cada vez más".

Para ‘Carmen’, por ejemplo, piensa que su aporte original puede ser transmitir en escena el ambiente de las corridas a las que lo llevaba un tío en la Plaza de Santamaría. "Nunca me ha gustado cuando matan al pobre toro, pero el objetivo de esa ópera es el mismo que el espectáculo en sí, la faena. La idea es que Carmen se vuelve el toro y Don José se vuelve el matador. Solo que el matador está enamorado del toro".

Cuando le pregunto si algún día tendremos en Colombia una versión criolla del musical ‘West Side Story’ basado en el romance de un militar y una guerrillera, se muestra escéptico. Los temas relacionados con la violencia no lo entusiasman. El ‘alma colombiana’ no está, según él, en el conflicto armado, que es un acontecimiento "parcial" de la realidad colombiana, sino "en las obras de García Márquez y Botero, en Mompox, la Sierra Nevada, los muiscas, en todas las cosas maravillosas que tiene nuestro país".

Tomado de la Revista Lecturas, de El Tiempo, diciembre de 2012