Dalita Navarro

Maracaibo, Venezuela

Escultores (Ceramista)

Figura

 Dalita Navarro

Escultora, ceramista

 
Ocarinas y caracolas de mar

Elípticas y dinámicas
 Por Gloria Zea 

En el proyecto `Ocarinas y caracolas de mar, Dalita Navarro desarrolla dos temas profundamente ligados a la tradición cerámica.  Por una parte, lleva a cabo una investigación en torno a la representación del objeto natural; en este caso el caracol, explorando diversas maneras de acercarse a su representación; por otra parte, y fundida intrincadamente a la mencionada revisión, plantea una reflexión en torno al objeto utilitario cerámico por excelencia: la vasija. 

Partiendo del minucioso estudio de los elementos formales, cromáticos y texturales presentes en los caracoles de tierra y de mar, Dalita Navarro desarrolla un proceso de análisis llevado a cabo en tres momentos. En el primero, habiendo seleccionado la caracola a partir de.la cual trabajará, elabora de ella una versión magnificada y concienzudamente realista, procurando con virtuosismo ser fiel a las peculiaridades de la pieza. 

En un segundo paso, la artista transforma el caracol, ejecutando variaciones claramente experimentaies en las que el elemento es fragmentado, modulado y transformado, quedando la referencia inicial quedamente presente: Por último, el objeto abstraído y modificado es conducido sutilmente a convertirse en vasija. Por medio de este procedimiento, la obra permite al espectador acceder a un perfecto microsistema de proporciones y de estructuras, de arquitecturas elipticas y  dinámicas.

Es esta muestra, una  sutil elaboración visual en la que, partiendo de la presencia del fuego y la tierra y a través de la mezcla de estrategias tradicionales y contemporáneas, el objeto es sometido a una perenne mudanza, manifestando la forma su vocación de cambio.

Tomado del periódico El Tiempo, 27 de octubre de 2002

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Metáforas en barro 

por María Cristina Pignalosa
redactora de El Tiempo

En su nueva serie de ocarinas y caracolas, la ceramista Dalita Navarro relaciona imágenes contemporáneas con la herencia precolombina.

Dalita Navarro lleva la cerámica y Ia obra en barro a una escala escultórica. Generalmente trabaja formas esféricas irregulares y en expansión. Todas tienen una tendencia a la apertura interior, concavidades orgánicas que enriquecen la forma y sugieren movimiento. 

En la nueva secuencia de 30 piezas,10 series de tres formas cada una, inspirada en Ias ocarinas y caracolas precolombinas, el orificio interno permite que el ojo recorra pasadizos de barro. Es, en síntesis, un trabaja paciente y delicado que crea con el barro, el torno y el modelado un doble juego entre la forma exterior y su colorido interno. Los cambios o variaciones en su composición y en la forma, condensan la evocación sorpresiva de la naturaleza, que la ceramista enfatiza con planteamientos espaciales y conceptuales. 

En este proyecto Navarro desarrolla temas ligados a Ia tradición de la cerámica en torno, donde no solo representa el objeto natural, inspirada en minúsculas caracolas de 2 a 4 centímetros, sino que los somete a cambios y variaciones magnificadas. Los laberintos internos de cada caracol se condensan y posteriormente se transforman en vasijas contemplativas que recuerdan su origen y procedencia. Esta basada en un análisis y representación ilusionista del caracol real, con variaciones libres sobre su forma, que sin perder la memoria alude al nacimiento, la vida y la muerte; al agua, el viento y la memoria. 

La curadora del Museo de Arte Moderno (MamBo), Ana María Lozano, dice que en esta exposición, Navarro "desarrolla un proyecto utilizando la cerámica y sus cercanías con la reflexión escultórica. La artista investiga concienzudamente texturas, formas y colores propios de este lenguaje que además viene impulsando como gestora". 

Tomado del periódico El Tiempo, 22 de octubre de 2002

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Dalita o la armonía en porcelana y barro

Dalita Navarro, escultora ceramista; fotografía por Olga Lucía Jordá,Una nueva serie compuesta por 14 piezas blancas en porcelana y seis obras en arcilla es la nueva propuesta de la ceramista Dalita Navarro, titulada Divertimento con el cascabel. Su trabajo enfatiza el equilibro de las formas y evoca la picardía de los sonidos.

Se inspiró en el cascabel de la serpiente. Navarro exploró su forma anillada y reprodujo con pepitas de arcilla, puestas en el interior de cada pieza, el sonido singular de ese reptil. Son cerámicas no utilitarias sino "más bien piezas contemplativas", dice la artista.

En su taller de luz tamiza da, el cascabel verdadero de una serpiente reposa sobre un tablón que sirve de soporte para las 20 piezas recién terminadas. Todas están montadas en un pequeño redondel o forma ovoide de plata. Algunas cerámicas, más pequeñas, reposan en un nido fabricado por la orfebre y joyera Marcela Medina, con finos hilos de plata.

La nueva serie fue motivada, según dice la ceramista, "por la sensualidad del movimiento de la serpiente, por su sagacidad y por el sonido que emite".

Navarro desarrolló este trabajo durante el primer semestre de este año. Lo llamó Divertimento porque fue una forma de poner a prueba un nuevo material, delicado y traslucido, que es la porcelana.

Le gustó el material, pero dice que prefiere la arcilla, puesto que "con sencillo barro cocido también se puede lograr belleza con otras características. Tal vez no tenga la pureza de la porcelana, pero el barro tiene carácter".

Su Divertimento agrupa sutiles registros de la serie de anillos que tiene en la cola la serpiente cascabel. Transmite las formas perfectas de un animal temido pero apreciado y hasta adorado en otras culturas, reproduce el tintineo que emiten, y la artista dice que lo que más le interesa "es demostrar cómo, con un material tan humilde como el barro, todo se puede hacer, si se tiene la paciencia".

Una de sus pretensiones es rescatar el importante lugar que los ceramistas tienen en las expresiones del arte contemporáneo y que no se les reconoce. "En numerosas ocasiones la cerámica está cata logada como artesanal y, aun que un grupo pequeño trabaja seriamente, no lo tienen en cuenta para las grandes exhibiciones de arte contemporáneo colombiano, ni dentro del país, ni para exhibiciones afuera. Esto que me pasa a mí, también les pasa a las otras ceramistas".

Sus cascabeles estarán en exhibición hasta el 30 de junio y entonces comenzará a preparar otra nueva serie en barro cocido que será expuesta en Casa de América de Madrid (España), a fin de año. No sabe si serán cascabeles que abren sus curvas, se repiten o se encorvan. Pero, está segura de que serán formas y receptáculos para la imaginación.

La muestra se complementa con un catálogo diseñado por la artista, impreso por Arte Dos gráfico, que contiene textos del ex presidente Belisario Betancur y de la antropóloga Luz Miriam Toro.

Tomado del periódico El Tiempo, 29 de mayo de 2004

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Divertimentos sonoros

Por María Margarita García

El sol comenzaba a salir y los pájaros a cantar de árbol en árbol en el parque de la Calle 80 con Carrera 11. Era de madrugada y Dalita Navarro continuaba encerrada en su estudio. Había pasado cerca de veinte horas esperando sacar sus obras del horno eléctrico y así sorprenderse. Lo mismo hizo durante varias noches hasta conseguir el resultado deseado, imprimirles cierta transparencia, y lograr el reto planteado: "experimentar un nuevo material como la porcelana". Sabía de la dificultad del medio, pero para ella fue un divertimento, "el divertimento que más tiempo me ha tomado". Así, en medio de una estricta disciplina, del ensayo y el error, surgió su última serie en la cual el cascabel de la serpiente es el protagonista, el erotismo y la sensualidad sus musas, y la música su eterna compañera.

El cascabel de la serpiente, que encanta y asusta, había permanecido en su memoria desde muy joven, cuando llegó a sus manos en una tarde en la finca de su padre, en tierras venezolanas. Le gustó por la voluptuosidad de la forma y por su resonancia. Lo guardó durante más de cuarenta años, y ahora es el tema central de su trabajo. "Me llama la atención la sensualidad del movimiento de la serpiente, su manera de atacar a través del encantamiento del sonido para luego devorar a su presa. En realidad pienso retomar el tema, pero usando el barro".

Esas formas eróticas y curvilíneas aparecen en algunos de sus trabajos, en los cuales se advierte su interés por la naturaleza y la investigación de las formas hasta conseguir la esencia.

Con quince piezas de porcelana permite al espectador sumergirse en la musicalidad del sonido, volcarse en el movimiento de la serpiente, encontrar la carga del desplazamiento y hallar la dualidad de los sentimientos opuestos. Se trata de obras realizadas a pequeña escala, en las cuales se advierte el proceso de abstracción realizado por la artista, quien inició su serie representando el cascabel y terminó insinuando la cabeza de la serpiente o las ondulaciones silenciosas del traslado de un sitio a otro.

Lentamente sus obras adquirieron la forma deseada, a veces con la ayuda del torno, a veces con el moldeado manual. "Aunque la porcelana tiene la posibilidad del vaciado, cada una de estas piezas es hecha a mano, lijada y pegada. Es una obra única".

Suspiro por la geisha

En sus porcelanas ha logrado cierta transparencia, propia de un material cuya historia se remonta a mediados del siglo XVIII en Europa. "Es un componente que se consigue hecho, pero sólo se puede trabajar en el proceso de preparación de la pasta, a la cual se agregan diferentes elementos para manejarla, encontrar la plasticidad, obtener la transparencia, conseguir endurecerlo y vitrificarlo hasta hallar el sonido". Fue entonces un medio empleado con delicadeza y expuesto a una temperatura de más de 1.200 grados centígrados.

El blanco de las piezas y la ausencia de color permiten advertir un carácter etéreo y frágil que contrasta con la pesadez de sus bases, algunas realizadas en plata y otras en tonos gris plomo. Estas porcelanas etéreas hallan en la exposición su punto de equilibrio con la fuerte materialidad de algunas obras hechas en arcilla y llevadas a temperatura media y con un engobe negro, con las cuales logra darles vitalidad y carácter. "Realmente hace unas noches veía las obras de porcelana y las comparaba con las geishas, quienes inspiran un suspiro"

Con estas obras, Dalita Navarro cumplió con su reto de probar nuevos materiales, y a pesar de haber sentido cierta limitación, ha demostrado su capacidad de expresar, con la porcelana, la sensualidad y el erotismo con una gran carga poética.

Aquella limitación la sintió al "no poder usar grandes formatos ni hornos de gas". Utilizó el horno eléctrico permitido en el sector de la ciudad donde está situado su taller, lo que la llevó a esperar veinte horas para conseguir una buena calidad. "En verdad es un medio difícil de trabajar, pues perdí algunas piezas porque no quedé satisfecha con su terminado, algo raro en todo el tiempo de mi vida profesional durante la cual si he desperdiciado cinco obras es mucho".

En cuanto al tema, confiesa que la hizo vibrar. "Cuando me decido a desarrollar una serie es porque ésta me despierta los seis sentidos". Sus divertimentos con la serpiente la apasionaron, tal vez con la misma intensidad con la cual ha tratado otras series como las Manzanas expuestas hace cinco años en la Galería Diners, donde se affirirtió tina simbiosis de esa fruta con diversas partes del ser humano como la cara, los ojos, los dedos, las manos. También las colocó sobre piedras, creó una hoja-boca y luego ideó una serie de pequeño formato que la llevó a la sensualidad v al erotismo.

Esa misma sensación ha experimentado con otras de sus series, llamadas Caracoles, Ocarinas v Caramujos, con las que ha explorado no sólo en la cerámica artística sino también en la geometría, la forma, la textura y el color, dando como resultado trabajos en los cuales la liviandad, el peso y el erotismo van de la mano. Son obras ya expuestas con éxito en el Museo de Arte Moderno de Bogotá (2002) y Cartagena (2004) y en el Festival Internacional de Artes de Cali (2003).

Sobre este tema de los caracoles será la rnuestra que inaugurará el 11 de noviembre en la Casa de América en Madrid, España, donde dará fin a esta serie iniciada a comienzos del milenio. "Será el resultado de todo lo realizado por el caracol, que después de su muerte sigue viajando y flotando en los mares con sus extraordinarias formas escultóricas. Es una manera de abordar la muerte con belleza".

Así, tal vez sin quererlo, Dalita Navarro no sólo llega a terminar un ciclo sino a expresar lo que se vive actualmente en Colombia.

Mientras tanto en la Galería Diners sus divertimentos recrean los cascabeles en un estilo propio en el cual el sonido da vida a formas aparentemente silentes y llenas de lirismo.

Tomado de la Revista Diners No.410, mayo de 2004