Marta Elena, Martha Elena Guevara Herrera

Bogota

Pintores

Abstracto, Figura

Marta Guevara

Martha Elena Guevara Herrera

pintora

Marta Guevara Recuento
 


CRITICA

En la obra de MARTA GUEVARA, encuentro una búsqueda constante de lo específicamente plástico.

El tema en manos de la artista, es como un punto de partida a manera de enunciado.

Trabaja dentro de un marco de interés, que es el peso de la masa frente al espacio, significando en este sentido el valor compositivo, que da la correlación de fuerzas, logrando reiterar la presencia de lo plástico como objetivo básico.

La misma obra en sus diversas tentativas y en su crecer, va nutriendo ese propósito, que a la postre, es el contenido pictórico.

Se pinta para llegar a la esencia del lenguaje que en este caso es netamente plástico-pictórico y creativo.

La idea de Marta Guevara, taladra en la veta y se va aproximando hasta llegar al filón; allí, está el mineral materia prima. de la obra, logrando en el conjunto de la misma, lo que ha -ido su permanente búsqueda y, en el resultado encontramos la clara evidencia de los objetivos contenidos y trazados.

Angel Loochkartt
Tomado del folleto Salón Gilberto Alzate Avendaño, 1982

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  Marta Guevara afronta, como siempre,  desafíos plásticos, pero es evidente en ella una nueva alegría. La elasticidad del caballo, su velocidad cromática, sus posturas insólitas y fugaces, la briosa naturaleza circundante, exigen trabajo a la artista y a la vez deleite. Se trata, para los entendidos, de un "realismo expresionista". Para ella es un acertijo, que le depara descubrimientos. Para quienes saben escuchar la música de un cuadro, los caballitos de Marta Guevara hacen ritornelos. (...) 

(...) Marta Guevara tiene un orden didáctico para expresarse y una voz plástica que dibuja las palabras."

Antonio Cruz Cárdenas
Septiembre de 1988

"Sus primeras obras, silenciosas, revelan el misterio más que el hecho, son pinturas que obliteran la realidad al eliminar el color. Sombra, formas sugeridas en un espacio sin definición, está la anécdota, la verdad desgarradora, el testimonio imparcial y sin embargo la única acción a la cual se participa es la de la pintura misma, una pintura firme, segura; si el color no aparece es de cierta manera por la aproximación al tema mismo, su necesidad dramática, la consecuencia de una experiencia en proceso. Marta trabaja en los mataderos, su experiencia se renueva con la costumbre, pero es lenta paulatina. Primero vendrá la sensación, y en la pintura: atmósferas grises, espacios por describir, una composición estructural que se hará cada vez más evidente, el color vendrá después. 

Las pinturas de los últimos dos años introducen el color que había sido bocetado en los dibujos. Sus primeros intentos manifiestan un color con los valores tonales, opacos; las formas y el espacio se definen volviéndose más descriptivos pero siguen prevaleciendo las intenciones plásticas, formales, la distancia focal se aleja para revelar conjuntos rítmicos de reses colgadas lado a lado, se siente mayor desprendimiento. Ya no está el misterio, la atmósfera oculta; la realidad, sin adjetivos ni velos, está más próxima.  

Las últimas obras de esta serie responden de cierta manera a la culminación de la experiencia. El color es crudo, el gesto es amplio y vigoroso, la carne en carne y hueso, sin pudor. El tema se ha desarrollado intrínsecamente al proceso plástico, pero cada vez más, aparece como un pretexto para liberar la pintura y recrearla." 

Carolina Ponce de León 

"Y si hablamos de PINTURA, tenemos que referirnos a Marta Guevara, quizá uno de los fenómenos recientes más lúcidos dentro de nuestra plástica. Investigando el hecho plástico como el todo, la artista se ha valido preferentemente del tema de "los mataderos", por sus múltiples posibilidades de expresión. Trabajando la pintura como los virtuosos del renacimiento, pero tan ligada al presente, como resultado de toda esa cultura y experiencia pictórica del pasado. Sin que nada sobre ni nada falte. La forma es entidad viva que existe en sí, dentro de ella y fuera de ella. Espacios blancos trabajados dentro de una fuerza esencial, sin una sola nota discordante. Si la pintura se desarrolla dentro de gamas oscuras, casi negras, el color, todo él a11í, surgiendo como una luz que deja entrever el agua, sin sobresaltos inarmónicos. Hay tanta elocuencia, sin parrafadas, dentro del más puro abstraccionismo, dentro de un espíritu eminentemente ascético, pero nunca quieto; todo en esta pintura corresponde a un dinamismo, a una gran energía interior." 

Gloria Inés Daza

Tomado del libro Encuentro en Quito, Ediciones Forma y Color, 2002


LA OBRA DE MARTA GUEVARA

Hablar de la obra plástica de Marta Guevara es invocar la afirmación de una vocación: su pasión por el dibujo. Vocación que se pronuncia desde su formación en los setenta en la Escuela de Artes Plásticas de la Universidad Nacional. 

Ella ha tenido desde los años ochenta una obra sólida, monolítica, manteniendo a través de más de dos décadas de trabajo una línea casi monotemática: los animales. Su primera etapa se desarrolló teniendo como referente emblemático la res desollada, el matadero. De aquí surge una gran serie de animales colgados realizados tanto en dibujo como en pintura.  

Marta GuevaraLuego aparece el caballo como tema central: lo estudia, lo analiza, se , compenetra con él hasta el punto de alcanzar la capacidad de transformarlo mediante un proceso arduo de interiorización. Progresivamente se concentra en la potencialidad de la forma animal, como cuerpo que alberga una emotividad autocontenida, un estado reflexivo que nunca se desborda en destellos artificiales. 

Así el animal se nos presenta como el resultado del registro de acentos tonales grises y negros definidos sobre una firme construcción lineal. En pinturas, dibujos o grabados, Marta Guevara ha ido reduciendo el color para concentrarse de lleno en la lógica fundamental del claro oscuro el cual domina con diferentes técnicas y procedimientos.  

La virtud del cometido plástico reside en transformar temáticas que a través de la historia del arte han sido reincidentes y desde allí han hecho parte del imaginario visual popular. Sus caballos nada tienen que ver con aspectos exteriores o fútiles de representación. Éstas mismas consideraciones se pueden aplicar a su más resiente serie de Perros.  

Desarrollada casi exclusivamente en dibujos, aquí aparece una intención quizá más metafórica o existencial. Son animales que algunas veces. destacan por su belleza física y otras por su condición de orfandad y anonimicidad.  

Marta Guevara ha sido una fundamentalista del dibujo. Quien sabe que éste es la verdad de fondo de cualquier expresión plástica: aquello que es a la vez instrumento de conocimiento, de indagación que registra, ordena, reconoce y transforma la realidad. Con éste bagaje a su favor ha realizado una obra sólida que se ha afianzado según su propio ritmo y lógica, lo cual nos deja ante un hecho plástico de validez inobjetable.  

Raúl Cristancho , 1990s


TRACTUS INAEQUALIS   
Martha Guevara

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"Si uno pudiera ser un piel roja, siempre alerta, y sobre un caballo  cabalgara veloz, a través del viento, constantemente estremecido sobre la tierra temblorosa, hasta quedar sin espuelas, porque no hacen
falta espuelas, hasta perder las riendas, porque no hacen falta riendas, y que en cuanto viera ante sí el campo como pradera rasa, hubieran desaparecido las crines y la cabeza del caballo"
 
Franz Kafka, Wunsch, Indianer zu werden
 
"Un tigre no grita su tigritud: salta. Un tigre en la selva no dice: soy un tigre. Sólo al pasar por el terreno de caza del tigre y encontrar el esqueleto de una gacela sentimos que el lugar desborda
tigritud"

Wole Soyinka
 
En 1985 Carolina Ponce de León describía las obras de Martha Guevara como "silenciosas" pinturas y dibujos que "revelan el misterio más que el hecho." En el catálogo de la exposición Nuevos Nombres, en la que Guevara expone junto a Doris Salcedo, Ponce de León señala la "linea directa, ágil y contundente" de los dibujos de reses colgadas pertenecientes a la serie "Mataderos" presentados aquel año por Guevara.


Desde entonces la dibujante desarrolla un trabajo grave, casi minimalista, moldeado por experiencias de gran intensidad emocional, materializadas en formas duras y sombrías. Al igual que en la obra de
Salcedo, la renuncia formal en términos de ampulosidad y color, de elementos narrativos y texturas y el énfasis común en estructuras y arquetipos son una respuesta ética a la brutalidad espectacular que
se ha convertido en forma de dominio de la vida social en nuestro país.

Guevara se ha centrado en la imagen del cimarrón, el animal doméstico enmondado, como emblema y alegoría de una subjetividad disidente. En sus telas estos animales sufren mutaciones y aceleradas alteraciones que los convierten en fieras. Roedores en transito de convertirse en lobos, yeguas-chacal y hienas arborícolas cruzan ávidamente estos nocturnos, olfateando rastros, acechando. Ya que un arte narrativo complementa a otro, podemos imaginar que estas imágenes bien acompañan la descripción del devastado Mozambique retratado por Mia Couto en el inicio del primer capitulo de su novela Tierra sonámbula, "El camino muerto": "En aquel lugar la guerra había matado la carretera. Por los caminos
sólo las hienas se arrastraban hocicando entre cenizas y polvo. El paisaje se había mestizado con tristezas nunca vistas, con colores que se pegaban a la boca. Eran colores sucios, tan sucios que habían perdido toda levedad, olvidados de la osadía de levantar alas por lo azul. Aquí, el cielo se había vuelto imposible. Y los vivientes se acostumbraron al suelo, con resignado aprendizaje de la muerte."
La novela de Couto, que cubre el trasegar de un viejo y un niño por el devastado paisaje  mozambiqueño de inicio de los años 90, bien podría suceder en la Colombia de hoy, donde bastante tarde hemos venido a saber que "la guerra e una serpiente que nos muerde con nuestros
propios dientes".


Guevara, como Couto emplea el relato como una forma de memoria, un acto flexible de resistencia ante los embates de la incultura y la imposición de un pensamiento único para el que cualquier disidencia,
por pequeña que sea, es considerada un acto criminal.
 
Santiago Rueda Fajardo
Historiador de Arte
, 1990s