Manuela Gonzalez

Bogota

Actores (Television)

Personaje

 


Manuela González

actriz

A ColArte
 

 

 

   
 

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14 enero 1977
Santa fe de Bogotá-Colombia

Actriz - filmografía
(2000s) (1990s)

  1. La tusa, los hombres también lloran (TV- 2015)
  2. "Novia para dos" (2008) ... Margarita Vera, protagonista
  3. "En los tacones de Eva" (2006) TV Series (as Manuela Gonzalez) .... Lucia
  4. "Saga: Negocio de familia, La" (2004) TV Series .... Estella Manrique
  5. "Ángel de la guarda, mi dulce compañía" (2003) TV Series .... Carolina Falla
    ... aka Mi dulce compañia (Colombia: short title)
  6. "Solterita y a la orden" (2001) TV Series .... Valeria Daza
  7. "Inutil, El" (2001) TV Series .... Miranda Lucia Zapata
  8. "Baby Sister, La" (2000) TV Series .... Veronica Davíla
  9. "Me llaman Lolita" (1999) TV Series .... Lolita Rengifo (Young)
  10. "Verano del 98" (1998) TV Series .... Margarita
    ... aka "Endless Summer" (1998) (International: English title)
    ... aka "Verano eterno" (1998)
  11. "Mujer en el espejo, La" (1997) TV Series
  12. "Clase aparte"
  13. "De pies a cabeza"

 

 
 
 
Información cortesía The Internet Movie Database. Con permiso

 
 

Sueños gauchos de Manuela

Manejador argentino, novio igual, ganas de recibir en la cara el viento otoñal de Buenos Aires y también de trabajar allá. ¿Alma gaucha?

"No tanto. Pero me gusta mucho ese país. La ignorancia es atrevida y uno piensa, antes de conocerlo, que el fútbol es todo. Y no. Allí hay esencia, magia, otra raza, otra forma de tomarse un café. Y energéticamente uno deja algo en los sitios de los que se enamora. Entonces eso se siente y regresa de alguna manera", dice Manuela González.

Cuando habla de ese país, su mirada es otra. Lo conoció en 1998, allá hizo algunos capítulos del seriado Verano del 98. Y cuando hace poco le propusieron hacer una novela en Buenos Aires, se entusiasmó.

Se trataba de una producción con capital venezolano que, por los problemas económicos del vecino país, está postergada. En mayo la llamaron de Caracol para proponerle Mi dulce compañía. Miró el libreto, estudió el personaje y dijo que sí porque, además, hay algunos aspectos familiares que no la dejarían irse tranquila.

"La vida le va poniendo a uno lo que le debe llegar. El personaje de Carolina (el de Mi dulce compañía) es especial. Su historia es muy cercana, similar a algo que le sucedió a una de mis mejores amigas, Natalia Escobar. A veces, cuando veo los libretos, pienso que esta u otra escena le acaba de pasar a ella o es parecida a lo que le sucedió hace unos días. Es increíble".

No va más allá. Quiere que la gen te descubra al ser que encarnará, una diseñadora industrial que pierde a su novio en un accidente y tiene que volver a aprender de la vida.

La actriz, que empezó en Clase aparte y ha protagonizado Me llaman Lolita y El inútil, afirma que a un actor todos los personajes deben servir le para verse por dentro y mejorar. "Por eso hay que estudiarlos a fondo".

Con Carolina tiene una ventaja. A Manuela González le gustan los ángeles, siente que existen y que están aquí para ayudar a la humanidad.

Sus días de descanso son de mucha actividad. Más ahora que va a redecorar su apartamento. El lugar ha pertenecido a su familia y tiene la esencia de su mamá y de sus cuatro hermanas. Es la menor de su casa, un matriarcado que sigue dándoles mujeres al mundo, pues tiene tres sobrinas.

Un piano ocupará un espacio de su apartamento. Quiere seguir estudiando música y también ballet. Y quiere irse a Argentina por un buen tiempo. Aunque por ahora se conforme con un galán de esa nacionalidad en Mi dulce compañía: Diego Ramos: "Un tipo encantador... Bueno, un argentino".

Tomado del periódico El Tiempo, 31 de agosto de 2003


 
 

El ángel de Manuela González

por Carolina Abad

La menor de cuatro hermanas, Manuela nació en Bogotá 10 años después de su hermana Juana, y durante su infancia fue la consentida de la casa. Creció rodeada de arte. Su mamá era poetisa, crítica de arte y periodista. Su padre arquitecto y diseñador. En sus juegos siempre había un amigo imaginario y en los eventos familiares se robaba el show interpretando a Pepita Mendieta y a Rosita Marulanda, dos comadres paisas que ella inventó.

"Yo me disfrazaba no sólo en Halloween sino todo el tiempo. Mis hermanas hacían y deshacían conmigo y eso definitivamente marca tu camino", recuerda. Vivía su propia fantasía e inventaba obras de teatro en las que interpretaba a varios personajes a la vez. Fue una infancia feliz, de picnics los domingos y rodeada de artistas amigos de su madre.

Sin embargo, cuando cumplió 18 años, Manuela sufrió uno de los golpes más duros de su vida. Perdió a su madre, quien murió víctima de cáncer a los 57 años. "No creo que uno esté preparado nunca para perder a un ser querido, menos a la mamá y mucho menos a los 18 años. Me quedaron muchas cosas pendientes, pero siento que desde algún lugar ella se ha pateado todas las cosas buenas que me han pasado".

Manuela cree en la magia y piensa que sería injusto quedarse sin un ser querido por completo. Por eso siente su presencia en todo momento y conserva sus poemas como un tesoro. No sabe de memoria ninguno, pero reconoce que existen dos especiales: el último que su madre escribió y fue dedicado a ella, y otro que le hizo a su hermana Mariana y que tituló Estrella errante.

Aunque estudió toda su vida en el Liceo Francés, terminó bachillerato en Estados Unidos. Regresó a Colombia por la enfermedad de su mamá y, a pesar de que no fue nunca una buena estudiante, Manuela cree que su mamá desde el más allá le ayudó con el examen del Icfes. Empezó Comunicación Social, trabajó como recepcionista de un hotel para costearse la carrera, pero no pasó del sexto semestre. Aunque era la profesión que se acercaba a sus gustos, sus deseos de convertirse en actriz fueron mayores. Los nervios no la dejaban tomarla decisión de retirarse, pero un consejo de Julio Alberto Arango, decano de la facultad, la convenció.

Así comenzó a abrirse camino en el mundo de la televisión. Estuvo un año sin trabajo que aprovechó para estudiar actuación y finalmente las oportunidades llegaron. El país todavía la recuerda en los comerciales de una marca de toallas higiénicas que, por casualidad, fueron los que le abrieron las puertas del éxito.

"Me escogieron de la agencia de publicidad y cuando llegué casi me devuelven por una cicatriz que tengo en el pecho. Pero gracias a Dios el director, Antonio José Piñeros, no dejó". La suerte estaba echada. Las ofertas de trabajo no se hicieron esperar.

La primera fue la de John Bolívar para hacer casting en RCN y Juana Uribe creyó desde el principio en su talento. El primer papel importante en Colombia fue el de Lolita, pero en realidad, su debut fue en Verano eterno, una serie juvenil argentina. En el país gaucho estuvo tres meses y precisamente regresó a Colombia para interpretar a Lolita. No había terminado las grabaciones y ya le habían ofrecido el papel de Verónica en La babysister. Después vino el de Miranda en El inútil y, finalmente, Solterita ya la orden, una serie para Telemundo.

De todos los compañeros de trabajo aprendió y se gozó cada personaje, pero el que más disfrutó fue el que asumió en El inútil, porque tenía que hacerlo que más le ha gustado en la vida: bailar. Y allí de mostró que no sólo tiene talento para la actuación, también para la danza.

Después de más de tres años ininterrumpidos de trabajo se dio un tiempo sabático de ocho meses que aprovechó para viajar y estudiar. Estuvo en España, en Los Ángeles y tomó clases con su maestro de siempre, Víctor Hugo Trespalacios. "Él me ha guiado poco a poco, porque es un proceso lento. Vicky Hernández también me ha enseñado mucho".

Aunque es consciente de la importancia de estudiar, Manuela no está de acuerdo con quienes critican a los actores que tienen un talento innato y que pueden hacer algo diferente. Opina que la crítica debe ser al irrespeto que se le da a la profesión. "Se irrespeta la profesión pensando que se puede ser actor en tres meses o llamando actor a alguien porque sale en televisión".

Sobre el tema de los reality shows tiene un concepto claro: no los comparte. Y al hablar del tema, obviamente alude a su ex novio, Nicolás Reyes, quien actualmente participa en Protagonistas de Novela 2. Sostuvieron una relación por dos años y medio y nunca vio en él un interés por la actuación. Por eso dice que la sorprendió porque él estaba dedicado de lleno a la biología y a la educación experiencial. Niega los rumores que aseguran que ella le impedía presentarse a los castings y acepta que aunque nunca ha trabajado en televisión, Nicolás tiene talento.

Los planes para irse a Argentina están pospuestos por ahora. El personaje de Carolina en Mi dulce compañía la tiene fascinada y le dedicó mucho tiempo a su preparación. Para Manuela, ésta novela ha sido extraña, porque muchas de las cosas que suceden en ella les han pasado a personas cercanas suyas en la vida real.

Por ejemplo, lo que le sucede a Carolina en el primer capítulo es la historia de una amiga suya, Natalia Escobar, quien perdió a su novio en un accidente automovilístico. Manuela le pidió que le hablara sobre su tristeza y malestar para entender un poco cómo se podría sentir su personaje. Además, en la novela su compañero es un ángel y Manuela siempre ha creído en ellos. Dice que el ser humano nunca está solo totalmente y que desde la muerte de su mamá lo ha sentido más.

Esa es su vida hoy. Está remodelando su casa, trabaja toda la semana, disfruta los fines de semana con su novio, cuida a su papá y no deja de soñar. Quiere hacer cine y teatro. Quiere cantar, retomar sus clases de piano y pintar. No la estresa el correr del tiempo, porque está convencida de que siempre hay tiempo para todo. Pero definitivamente lo que más valora es poder compartir sus triunfos y los momentos difíciles con una persona especial.

Sabe que algún día se va a detener para aprovechar su vida y su privacidad "a cabalidad". Pero todavía no será. Pasa por un momento imparable y le saca el jugo a las oportunidades que se le presentan.

Sobre el desnudo que realizó para una reconocida revista para hombres, simplemente expresa que no se arrepiente y que nunca lo vio mal, porque no lo asoció con dinero, pero aclara que no lo volvería a hacer. "Ese no es el perfil de Manuela Gonzá lez. No soy la mujer fatal y no lancé mi carrera teniendo que desnudarme". De hecho, Manuela nunca había posado ni siquiera en vestido de baño y ese desnudo fue muy comentado.

Así es ella. Una mujer de 26 años que sigue siendo la niña de la casa. La consentida de Ángela, Mariana y Juana, sus tres hermanas. La chiquita de Manuel. La tía alcahueta de Daniela, Valeria y Paloma. Y la mujer madura e independiente que sabe que tiene un ángel que la acompaña siempre y que es su "dulce compañía".

Tomado de La Revista de El Espectador, No.166, 21 de septiembre de 2003

 


 

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