Jairo Camargo

Bucaramanga, Santander

Actores

Personaje

 


Jairo Camargo


actor

   
 

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Bucaramanga, Santander, 1954

Actor - filmografía
(In Production) (2000s) (1990s)

Teatro -

  1. Magallanes (2014 - Peru)
  2. 13 sueños (2013 - teatro)
  3. Gordo, calvo y bajito (2011 - pelicula) 
  4. El deber de Fenster (2010)
  5. Frankie y Johny (2006)
  6. Con todas las de la ley (2003)
  7. `Fuenteovejuna,
  8. `La ópera de tres centauros,
  9. `La primera independencia,
  10. El pagador de promesas, (1981)
  11. `La muerte de un viajante,
  12. `I took Panama, `
  13. Que no se entere el Presidente y
  14. `Se armó la mojiganga, entre otras 
  15. La muerte y la doncella, dirigida por Fanny Mikey
  16. Ricardo III
  17. El burlador de Sevilla
  18. Mariana Pineda
  19. Cartas de amor
  20. Y se armó la mojiganga
  21. El beso de la mujer araña
  22. Frankie y Johny al claro de luna
  23. Crimen y castigo (1977)

Teleteatro:

  1. `Crimen y castigo,
  2. `El burgués gentilhombre,
  3. `El burlador de Sevilla,
  4. `Pepita Jiménez,
  5. Un alcalde a la antigua y dos primos a la moderna,
  6. `Mariana Pineda y `Un triste episodio 
  7. "El abanico"
  8. "Recordando con ira"
  9. "Ubu Rey"
  10. "Fuente ovejuna"
  11. "La opera de los tres centavos"
  12. "La muerte de un viajante"

Películas:

  1. Ajuste de cuentas,
  2. Estrategia del caracol, La (1993) .... Lieutenant
  3. Edipo alcalde (1996) .... Creonte 
  4. Deuda, La (1997)
     
  5.  Como el gato y el ratón (2002) .... Cayetano Brochero
  6. Bolívar soy yo (2001) .... President of Colombia
  7.  Siniestro de ovejas (2001) .... Vinicio Santos, entre otras. 
  8. Aroma de Muerte (1985)
  9. El camino de los buhos (medio metraje) (1985)
  10. El Maestro
  11. Como el gato y el ratón
Telenovelas:
  1. "Doctor Mata" (2014) ... Alfredo Ferro Villegas
  2. "Primera dama" (2011) ... Adolfo Fernández 
  3.  "A mano limpia" (2010)
  4. "En los tacones de Eva" (2006) ... Ricardo, el padre de la protagonista
  5. Juan sin miedo (2006)
  6. Los Reyes (2005)
  7. La Saga, negocio de familia (2005)
  8. El auténtico Rodrigo Leal (2003)  .... Anibal Lopez, productor de Hotel Real
  9. Reino de los cielos, El (2003)
  10. Puerta falsa, La (2001)
  11. "Pedro el escamoso" (2001) TV Series .... Alirio Perafán
  12. "Julius" (1999) TV Series
  13. "Dios se lo pague" (1997) TV Series .... Mario Alvarez/Justo/Miguel Angel - Premio TV y Novelas
  14. "Candela" (1996) TV Series .... Julian Armenteros
  15. "Maldición del paraíso, La" (1993) TV Series
  16. "Escalona" (1992) TV Series ... Pipe Socarrás - Premio India Catalina, Premio Asociación de Críticos y Comentaristas de Arte de Miami
  17. Kundry (1979)
  18. "Los impostores"
  19. `La mala hierba (1982),
  20. `Flor de invierno,
  21. `Calamar (1989) ... Esqueleto
  22. "El hombre de la flor"
  23. `Herencia maldita,
  24. `La sombra del deseo,
  25. Juliana qué mala eres 
  26.  Suspenso 7:30,
  27. Garzas al amanecer,
  28. `Las Ibáñez,
  29. Mamá pro beta, `
  30. "Leche",
  31.  Revivamos nuestra historia,
  32. `Policarpa Sa lavarrieta,
  33. Bolívar, el hombre de las dificultades,
  34. Atanasio Girardot, `
  35. El bogotazo.
  36. `El Chinche,
  37. Tremenda pareja,
  38. Vampiromanía y
  39. `El hijo de Nadia,
  40. Mi alma se la dejo al diablo 
 
 
Información parcial cortesía The Internet Movie Database. Con permiso

Premios:

India Catalina,

Asociación de Críticos y Comentaristas de Arte de Miami,

Tv y Novelas, y más de
12 nominaciones


 

 
   

Jairo Camargo no nació ayer ni para el teatro ni para la Tv. Fue muchísimo tiempo atrás cuando las señoritas Briceida y Herminia, las maestras en la escuela en Zapatoca, le enseñaron a recitar la poesía de Serafín, que contaba la historia de un gato que fue despanzurrado por una señora que se sentó encima de él. 

Luego fue hasta Barrancabermeja y con un grupo de amigos formaron varios grupos de teatro bajo la dirección del dramaturgo manizalita Hugo Naranjo, con quien lograron montar La calle sin puertas, obra que jamás fue presentada en público. Más tarde colaboró en la formación del grupo de las hermanas Lauritas y un par de años después se apareció en Bogotá presentándose a la Universidad Nacional para estudiar sicología. Hizo tres intentos faIlidos y se decidió entonces por idiomas en la Pedagógica. 

Un día cualquiera, leyendo las columnas de farándula, vio que el TPB requería de actores. Con la indecisión que lo caracterizó hasta que le salió el bigote, Jairo Camargo no supo si enviar o no el formulario con su cortísima trayectoria en la tablas. Quince días después de estarlo pensando, compró un sobre y lo envió. Un mes más tarde lo llamaron para que asistiera a un curso que dictaban allá mismo en el Teatro Popular de Bogotá. "No podía creer que yo, un tipo que era tan malo para el teatro, hubiera sido llamado por el TPB, y menos, sabiendo que iba a traicionar mi ideología frente a un grupo de teatro burgués". De todas formas empezó a trabajar.
Y desde allí su vertiginoso ascenso. Exactamente al año de haber ingresado al TPB hizo Tv, además se casó y recibió su primer sueldo: $2500 que le sirvieron para pagar arrendamiento, comer y esperar la llegada de su primera hija. 

Más tarde participó en los elencos de Ubu Rey, Fuente ovejuna, La ópera de los tres centavos, Ricardo III y La muerte de un viajante, entre otros.

Luego hubo un lapso que empezó a preocupar a Jairo Camargo. Fue cuando por la zuela de sus zapatos se comenzó a filtrar el agua y las dos comidas había que estirarlas por tres. Los compromisos económicos acosaban el presupuesto familiar. 

Cómo nació Olinto 

Un día, un compañero que trabajaba con el plan Camina lo llamó para que creara un personaje original. El le ofreció el de Olinto, un zapatoca que se va para San Vicente, lo agarran a prestar servicio militar y va a dar a Bogotá. Con él hizo programas sobre comidas durante dos meses y más tarde se lo presentó a Pepe Sánchez. A éste le gustó el personaje, lo estudió un par de semanas y listo.
"Pepe me preguntó que cómo sería el vestuario, y le dije que inicialmente con un pantaloncito de dril, un camisita de hilo y una chompa característica de quienes venimos de tierra caliente. Luego me puse a echarle cabeza a los dichos de mi tierra para que todo fuera muy original".

Tomado de la Tele Revista No.363, 8 de marzo de 1986


 


Por necio es que estoy aquí

por Nestor Panader

Una noche de 1969 en Barrancabermeja, la ciudad de sus afectos, entró a una sala de teatro para ver la película El gran escape, sobre la Segunda Guerra Mundial, y salió de allí convencido de que quería ser actor. La determinación y fuerza de carácter con las que el protagonista de ese clásico cinematográfico sortea las situaciones adversas, personaje interpretado por el mítico Steve McQueen, emocionaron tanto a Jairo Camargo que así quería ser él y así quería que fueran los personajes que encarnara en el futuro. Algo obvio en alguien que siempre ha cuestionado el conformismo y la mediocridad. "El día que el mundo se libere de sus habitantes, ese día vamos a ser felices, porque lo peor que tiene el mundo es la gente que lo habita", anota. 

REBELDE, NO 

"La actuación era el canal que buscaba desde niño para manifestar lo que quería", explica Jairo. Lo descubrió luego de intentar otras vías, como estudiar casi un año en el seminario de los hermanos cristianos lasallistas para ser sacerdote, declararse "izquierdista", o recitar poemas y enfrentarse al público en un escenario, todo porque quería hacer cosas que nadie en su familia, compuesta por sus padres y siete hermanos más, era capaz de hacer. Algo que lo mortificaba era ser igual a los demás, no por pedantería sino por el hecho simple de que todos los seres humanos son diferentes. Movido por esa idea, aceptó ver un ensayo teatral en el colegio donde estudiaba un amigo, pero fuerzas ocultas que aún oprimían su personalidad, por poco echan a perder sus ilusiones: "Casi no entro por ese temor al ridículo que arrastramos los
colombianos y que nos impide hacer tantas cosas". 

Esta etapa, que transcurrió entre I970 Y I974> fue fundamental en su carrera, pues con su maestro, Hugo Naranjo, aprendió en la práctica muchos de los conceptos que luego en contraría en la Escuela Nacional de Arte Dramático. "El teatro es un asunto práctico. Sólo se aprende haciéndolo, cometiendo errores, empezando todos los días, probando, ensayando".

UN SALTO DIFICIL

Se hizo actor profesional en 1977 cuando ingresó al Teatro Popular de Bogotá. Lo escogió un consejo artístico formado, entre otros, por Jorge Alí Triana, a quien él considera el mejor director con el que ha trabajado. Entró ganando $2.500 y su primer papel fue como José María Carbonen en la obra Mi primera independencia. Con el TPB se le abrieron las puertas de la televisión, pues, gracias a su prestigio, este grupo se había comprometido a hacer tres teleteatros cada mes. "El salto a la televisión no fue fácil. Para mí ha sido un ejercicio de la terquedad. Por necio es que estoy aquí. Estoy haciendo lo que me propuse hacer". 

Su primer papel en la pantalla chica fue en Crimen y castigo con el TPB y su personaje era "el Polaco". Dos años más tarde 0979) debutó como actor de telenovelas en Kundry, protagonizada por Amparo Grisales y Sergio Cabrera y dirigida por Jaime Botero, el padre de María C.

Vendrían después muchos personajes, pero él destaca como verdaderos hitos de su carrera a Juan Roa Sierra (El Bogotazo, 1984)" (Calamar,1989), Pipe Socarrás (Escalona, 1991) y Mario Álvarez (Dios se lo pague, 1998)

Obviamente, Alirio Perafán no es ni mucho menos su mejor interpretación. Tratándose de un rebelde (término que no le gusta), no es extraño que Jairo Camargo considere su mejor papel el que aún no ha hecho. "Con esto quiero decir que no he llegado a ninguna parte. Considero que aún tengo mucho por hacer

Tomado de la Revista TV y Novelas, No.315, noviembre 16 de 2001.


 
 

JAIRO CAMARGO

Santandereano con 34 años actuando y 17 en TV, desde que debutó en Crimen y castigo. Olinto Serrano, su primer gran personaje en Don Chinche, dejó ver su proyección. Su participación en un dramatizado garantiza el éxito. Es uno de los mejores. Oscar Contreras, en Tremenda pareja, el Pipe Socarrás, de Escalona, y Mario Álvarez, de Dios se lo pague, son sus papeles antológicos. Se luce como Aníbal, en Rodrigo Leal.

Tomado del periódico El Tiempo, 11 de junio de 2004


 


Al teatro se lo debo todo

por Andrés Hoyos V.

El actor Jairo Camargo cumple 40 años dedicado a un oficio con el que una vez soñó cambiar el mundo.

Cuando Jairo Camargo comenzó a trabajar como actor quería cambiar el mundo. No le interesaba ser famoso, sino marcar un precedente y exorcizar los demonios de una rebeldía política que transformó en actuación y en un estilo de vida que hoy celebra cuatro décadas.

Siempre le encantó el aplauso: desde la infancia, cuando declamó el cuento del Gato Serafín, hasta ahora con El deber de Fenster (en el Teatro Fanny Mikey) en el que interpreta a un editor de documentales que descubre la barbarie de la guerra sucia en Colombia.

"Mi primer personaje fue el de un árbol. Fue en la puesta en escena Cita en el parque, de Marcel Marceau", recuerda Camargo, en el camerino del Teatro Fanny Mikey, un lugar pequeño -de unos tres metros de ancho por dos de largo- parecido al lugar donde ensayó sus primeros personajes en Barrancabermeja.

"Fue con el grupo Teatro Estudio de esa ciudad y trabajábamos en los montajes en la peluquería del Club Infantas, de allá. Éramos como 23 ensayando en un lugar pequeñito", recuerda.

Dice que no quería ser famoso, sino tener herramientas para hablar de cambios. "Al teatro se lo debo todo. ¡Mierda! Ahora veo con todos estos años que he conseguido una carrera del carajo, soy un actor reconocido, un referente", comenta el actor..

"Todo esto se debe a que he vivido un proceso. Esa es la clave en estos tiempos en los que la palabra inicio sólo existe para los computadores".

Ese proceso se afianzó en los años 70 con el Teatro Popular de Bogotá (TPB) y le ayudó a dar el salto a la televisión y el cine. Muchos recuerdan su retrato sombrío del asesino de Jorge Eliécer Gaitán en El Bogotazo; el Esqueleto, de la telenovela Calamar, y Alirio Perafán, en Pedro el escamoso, entre cientos de personajes inolvidables en televisión, así como papeles en cine (Edipo alcalde y otros). No obstante, él insiste en que falta terreno por descubriir en el oficio.

Ahora se emociona al hablar de El deber de Fenster, que es como un reencuentro con sus inicios, con la idea de cambiar el mundo que le tocó vivir y con ese amor de dejarlo todo en el escenario. "Ha sido la mejor manera de festejar", finaliza.

Tomado del periódico El Tiempo, 6 de octubre de 2010


 


Cara a Cara

Como Slavatore en Cinema Paradiso, así recuerda Jairo Camargo los años que pasó viendo películas en el Teatro Barrancabermeja, una vieja sala regentada por el viejo Chucho en la que cultivó para siempre el amor por el séptimo arte: "Esas experiencias me convirtieron en un apasionado, me seducía la magia del cine". Era una sala a la bogotana, como él mismo la describe, con grandes cortinas, un buen proyector y aire acondicionado. Esos recuerdos son importantes porque son los primeros que tiene del primer amor de su vida. Para él es un ritual que casi tiene que ver con lo místico: "Cuando se apaga la luz y se ilumina la pantalla, yo entro en trance...."

Esos tiempos fueron también los del Teatro Estudio Barrancabermeja, donde tuvo contacto por primera vez con la actuación. Todavía se acuerda como si fuera ayer de las enseñanzas de su maestro Hugo Naranjo y de su primer papel: "Era una pantomima en la que hice de árbol". En adelante, la actuación lo atrapó en una vorágine que hoy lo tiene celebrando 40 años de vida artística: "El teatro me marcó un camino, me resolvió muchas angustias".

En 1974 llegó a la capital, donde comenzó a estudiar y se vinculó al Teatro Popular de Bogotá (TPB): "Es la mejor escuela de actores que ha existido en este país". Ahí le enseñaron a trabajar con disciplina y aprendió la práctica del oficio. Luego vino la televisión, un espacio que le dio la oportunidad de consolidarse encarnando personajes inmortales de la telenovela colombiana. Recuerda bien sus papeles, pero no le cuesta desprenderse de los personajes: "Yo no tengo problemas con eso, yo no estoy loco". Dice que para eso precisamente existen los manuales de actuación: "Eso de no poder dejar el personaje es pura carreta. Esas cosas son más del ego, de la cabecita de cada uno, yo estoy bien equilibradito".

Quizás esa independencia es la misma que lo ha llevado a convertirse en un actor de culto en el país, en uno de esos artistas que se siguen reinventando en honor a su oficio. Dice que lamentablemente las cosas son muy distintas en estos tiempos: "Cuarenta años después, la actuación es al revés. Cuando yo empecé, el problema principal era saber cómo se hacían las cosas. Hoy no hay problema en hacerlas, no importa que no sepamos". Y termina con una frase mordaz: "Hoy un actor es como un papá, lo único que necesita es que se le pare, eyacule y conciba. Es lamentable".

Ha sido un actor respetuoso de su profesión y de su deber como actor. Por eso se siente feliz de celebrar este aniversario actuando en El deber de Fenster, una obra dirigida por Nicolás Montero y Laura Villegas que revive el testimonio del soldado Daniel Arcila Cardona y que reconstruye uno de los casos de impunidad más atroces en la historia reciente de Colombia: la masacre de Trujillo. "Entiendo que tengo una enorme responsabilidad con el oficio, que tengo un compromiso histórico con mi vida porque tengo cosas para decir".

Reconoce que Fenster ha sido el papel más difícil de encarnar porque implicaba contar la masacre de Trujillo a través de un expediente judicial, no de un texto dramático: "Con este montaje tuve la gran dificultad de la vida, no se me habían presentado tantos problemas a la vez".

En los 80 ya había hecho teatro político, pero esta obra, construida con testimonios, documentos y declaraciones era algo hasta ahora inédito en el teatro colombiano: "Era convertir el expediente en un argumento teatral. Cuando leí el libreto, pensé: ¿cómo se monta esta vaina?, no lograba visualizar cómo carajos hacer esto". Finalmente encontró el camino: "Era una labor de tejer una historia con paciencia".

Tras el estreno, una vez liberado del miedo de enfrentar al público con una historia tan dura, Jairo se siente agradecido por los aplausos. Luego admite que este episodio de horror y barbarie le ha dolido como pocos: "Para mí ha sido una experiencia reveladora, salgo hecho mierda. Es la obra en la que me ha costado más retomar orgánicamente mi cuerpo. El otro día conté dos horas para dormir".

Cuarenta años después de esas jornadas en el Teatro Barrancabermeja, cuando se embelesaba con la Nouvelle Vague y el Neorrealismo italiano, Jairo Camargo no siente frustraciones. Se considera un tipo realista, de esos que aprendieron temprano a soñar con cosas posibles. Que disfruta del amor y del cine, la música y la literatura "porque son cosas que jamás defraudan". Aún se sorprende con los nuevos logros, que le demuestran que todavía queda camino por recorrer: "Siempre creí que después de los 50 era una indecencia seguir viviendo. No pensé que a estas alturas la cosa se pusiera tan buena".

Tomado de la Revista Cromos No. 4792, 8 de octubre de 2010


   

Nació en Bucaramanga, Santander, en 1954. Consagrado actor colombiano de teatro, cine y televisión con más de cuarenta años de experiencia. Luego de un par de años de ausencia en la gran pantalla, regresa al cine en el largometraje Gordo, calvo y bajito de Carlos Osuna que entra en la cartelera nacional el próximo 18 de mayo. Interpreta a Bernardo, el hermano de Antonio Farfán (el protagonista), uno de esos individuos que son de tu misma familia, tan cercanos a ti, que no te explicas cómo logran encajar de forma tan efectiva con los demás.
 
Su carrera en el teatro comenzó en el Colegio Diego Hernández de Gallegos, en Barrancabermeja, allí también con un grupo de amigos formaron varios grupos de teatro bajo la dirección del dramaturgo manizalita Hugo Naranjo, con quien lograron montar
La calle sin puertas
, obra que jamás fue presentada en público. "Mi primer personaje fue el de un árbol. Fue en la puesta en escena Cita en el parque, de Marcel Marceau. Fue con el grupo Teatro Estudio de esa ciudad y trabajábamos en los montajes en la peluquería del Club Infantas, de allá. Éramos como 23 ensayando en un lugar pequeñito". Posteriormente, estudió en la Escuela Nacional de Arte Dramático, en Bogotá y luego fue aceptado en el Teatro Popular de Bogotá (1977).
 
Posterior a esa época ha participado en las obras de teatro y teleteatro como Mi primera independencia, Ubu Rey, Fuente ovejuna, La ópera de los tres centavos, Ricardo III, La muerte de un viajante, Crimen y castigo, El burlador de Sevilla, Pepita Jiménez, El beso de la mujer araña, Que no se entere el presidente, I took Panamá, El pagador de promesas, La ópera de tres centauros, Con todas las de la ley, Frankie y Johny, El deber de Fenster, Uno 2 3 pa´l estrés, entre otras.
 
Su primer papel en televisión lo desarrolló en la telenovela Kundry (1979), protagonizada por Amparo Grisales y Sergio Cabrera, bajo la dirección de Jaime Botero. Posteriormente inició una carrera que lo ha llevado a recibir premios como la India Catalina de Televisión y el Premio ACCA (Asociación de Críticos y Comentaristas de Arte, Miami, U.S.A.). Dentro de sus actuaciones se encuentran La mala hierba (1982), Flor de invierno, Herencia maldita, El Bogotazo (1984), Revivamos nuestra historia, Policarpa Salavarrieta, El Chinche, Calamar (1989), Escalona (1992), La maldición del Paraíso (1993), Candela (1996), Juliana que mala eres (1998), Dios se lo pague (1998), Julius (1999), Pedro el escamoso (2001), La puerta falsa (2001), El reino de los cielos (2003), El auténtico Rodrigo Leal (2003), La saga negocio de familia (2005), Los Reyes (2006), Juan sin miedo (2006), Amas de casa desesperadas (2006), En los tacones de Eva (2006), Bailando por un sueño (2006), Tiempo final (2008), Kdabra (2009), Verano en Venecia (2009), A mano limpia (2010) y Primera Dama (2011), entre otros.
 
En cine ha hecho parte de los cortometrajes (2001) de Jörg Hiller y
El invitado (2009) de Felipe Tello; y los largometrajes La estrategia del caracol (1993) de Sergio Cabrera, Edipo alcalde(1996) de Jorge Alí Triana, La deuda (1997) de Manuel José Álvarez y Nicolás Buenaventura, Siniestro (2001) de Ernesto McCausland, Bolívar soy yo(2002) de Jorge Alí Triana, Como el gato y el ratón(2002) de Rodrigo Triana, Perder es cuestión de método(2004) de Sergio Cabrera, La esquina(2004) de Raúl García R. Jr, El trato(2006) de Francisco Norden, In fraganti(2009) de Juan Camilo Pinzón, El cielo(2009) de Alessandro Basile y Gordo, calvo y bajito (2012) de Carlos Osuna.

Texto gentilmente suministrado por Pantalla Colombia, 2012 


 

¡Cada vez, como la primera vez!

El actor santandereano le debe su éxito a su escuela en las tablas y a correr riesgos permanentemente. Jairo Camargo, de 60 años de vida, lleva 47 dedicados a las artes escénicas.

Jairo Camargo, actorEsa es su consigna de vida: "Cada vez, como la primera vez, hasta la última vez”, y la aplica para todo en su existencia. Por eso, cuando sale a un escenario o cuando está en un set de grabación y le dicen la palabra grabando, deja su piel ahí. Se expone, se arriesga, sale a hacer su mejor interpretación, lo deja todo. Asi es Jairo Camargo, uno de los actores más laureados de nuestra televisión, a quien le cuesta, como lo confiesa él mismo, reconocer la admiración y la sorpresa que genera en los demás, aunque no se le escapa que es referente para algunas personas, y es con algo con lo que le ha tocado vivir.

No es modesto. Sabe que es uno de los mejores y lo demuestra con cada uno de sus papeles. Es inconforme. Así creció, tiene sus propias ideologías y no es de seguir las corrientes o las modas que se imponen en la sociedad. Jairo no es farandulero y no quiere montar un restaurante ni un bar ni una tienda, porque, si se trata de ser algo, él es lo que es, un actor Así se define.

Sus inicios lo trasladan a su natal, Zapatoca. Jairo, con tan solo siete años, y estando en primero de primaria, era el que declamaba en las izadas de bandera de su escuela. "Hay un recuerdo muy especial de eso. Alguna vez fue un obispo, para lo cual se realizó un acto especial en la escuela. Yo recité El gato Serafín. Ese es el recuerdo más nítido que tengo de esa época”. Después, se trasladó a Barrancabermeja, la ciudad petrolera del país. Allí, en la escuela rotaria, alcanzó a recitar unas dos veces en izadas de bandera. Luego, llegó a Bogotá con el pensamiento de ser cura, pero no pasó nada al respecto. Entonces, volvió a Barranca, en plena adolescencia. “Estaba muy desubicado, apareció el teatro y lo que yo sé es lo que pasó después: empecé a hacer teatro muy accidentalmente. Fui y me encontré con unos tipos en el escenario, ahí, gritando y llorando y riéndose y reflexioné: No, ¿qué es esta vaina?, y los vi en calzón de baño y dije: ¡Qué voy a entrar a esta joda!. El director me vio y dijo: Siga, maestro y ahí empezó todo. Ahí encontré el cauce, en 1970”.

Después de este descubrimiento del teatro, Jairo viajó de nuevo a Bogotá, esta vez, para ingresar a la universidad.  “Me vine a estudiar a la Universidad Pedagógica. Me encontré con Hernán Santiago Martínez, un compañero de Barranca, quien me habló de la ENAD (Escuela Nacional de Arte Dramático) y a mí volvió a picarme el bicho. Estando en la ENAD salió un aviso en el periódico para hacer parte del TPB (Teatro Popular de Bogotá). Me presenté y salí escogido. Se convirtió en un oficio. Yo estaba embarazado, recién casado, pagaba cuatromil pesos de arriendo y el TPB me abrió las puertas, y con los dos mil pesos que me pagaban empecé y apareció la decisión: "Yo voy a vivir de esto"

SOY ACTOR

El momecito determinante llegaba. “En 1978 estuvimos en Caracas en un festival. Cuando sacamos el pasaporte y tocó escribir profesión, ahi ya fue clarísimo: puse actor. Ya empecé a llamarme actor y a vivir de esto".

Jairo, además, confiesa que la televisión no era su gran objetivo, porque, en la escuela Hugo Naranjo, el maestro que lo metió en el mundo de la actuación, también rechazaba la televisión. “Para él era como prostituirse” pero, al conocer la televisión, descubrió otro mundo. “Cuando llegué á la televisión, era la locura, una maravilla. Me sentí en grandes ligas”. Ha participado en producciones que lo han catapultado en su carrera: Mi alma se la dejo al diablo, producción en la que participó en 1987, dividió su vida en un antes y en un después. Escalona, en 1992, y Dios se lo pague, en 1997 son de las producciones que más recuerda.

Hoy por hoy, es critico con la televisión. “En aquel tiempo lo primero que queríamos ser era ser actores, entender este oficio. Hoy en dia, está clara una cosa: actuar y salir en televisión”. Aunque para Jairo no todo es malo, lo han sorprendido actuaciones como las de Majida Issa y Diego Cadavid y hay producciones muy bien hechas, “pero no todo es bueno. Es desolador el panorama y, ahora, se siguen ciertas normas industriales en la televisión" afirma Camargo.

Jairo celebró 60 arios de vida y en agosto 47 de profesión, y aún tiene mucho por hacer. "Me veo en otras condiciones. Me he negado a dar clases, por lo frustrante. Estoy replanteándome un poco eso. Es algo que me gustaría para el futuro, para vivir de eso; a mitad de año tendré mi propio espectáculo, Ricardo III obra de Shakespeare, y quiero no depender tanto de la televisión”.

Tomado de la Revista VEA No 0052, 2014