Pepe, Luis Guillermo Sanchez Mendez

Bogota

Actores, Directores

Personaje

 


Pepe Sánchez

Luis Guillermo Sánchez Méndez

actor, director

   
 

Vea iconografía de Pepe Sanchez en ColArte

Entrevista en Bocas, El Tiempo

2016 - Falleció Pepe Sanchez, El Tiempo

   
 
 
Bogotá

Director - filmografía
(2000s) (1990s) (1970s) (1960s)

  1. "Pura sangre" (2007) ... Alejandro Lagos
  2. "Merlina mujer divina" (2006) TV Series
  3. "Decisiones" (2005) TV Series (unknown episodes)
    ... aka Decisiones de famosos (USA: Spanish title)
  4. "Todos quieren con Marilyn" (2004) TV Series
  5. "Cómo casar a Chente" (2002) TV Series
    ... aka "Chente" (2002) (Panama: informal alternative title)
  6. "Lectora, La" (2002) TV Series
  7. "Secreto de amor" (2001) TV Series
  8. "Madre, La" (1998) TV Series
  9. "Guajira" (1996) TV Series
  10. "Cara o sello: Dos rostros de mujer" (1995) TV Series
  11. "Café con aroma de mujer" (1994) TV Series
    ... aka "Café" (1994) (Colombia)
  12.  "Brillo" (1986). Cuento del domingo, Actor y director
  13. "El Carretero" miniserie
  14. Patas, El (1978)
  15. "El candidato" (1978) **
  16. Chichigua (1963)
  17. Don Chinche
  18. Romeo y Buseta
  19. Espérame al final
  20. Hechizo
  21. La envidia
  22. La historia de Tita
  23. La posada
  24. Merlina, mujer divina
  25. Mujeres
  26. San Antoñito
  27. Sor-prendidas
  28. Una voz en el espejo
  29. Vendaval
  30. Vivir la vida

Actor - filmografía
(1990s) (1980s) (1960s)

  1. "Pura Sangre" (2007, telenovela) ... Alejandro Lagos
  2. "Todos quieren con Marilyn" (2004) TV Series .... Father Pepe
  3. "Ama la academia" (2003) TV Series .... Rodrigo Giraldo
  4. Buscando a Miguel (2007) .... Dr. Vidal
  5. "Juanas, Las" (1997) TV Series .... Calixto Salguero
  6. "Maldición del paraíso, La" (1993) TV Series
  7. Pisingaña (1986) **
  8. Gracias por el fuego (1982).
  9. La tía Julia y el escribidor (1981)
  10. Las cuatro edades del amor (1981) **
  11. La agonía del difunto (1981) **
  12. Canaguaro (1981)
  13. "Cuento del domingo, El" (1980) TV Series .... Varios episodios
  14. Caminos de gloria (1973)
  15. Río de las tumbas, El (1964)
  16. "La tregua"
  17. "Ha llegado un inspector"
  18. "Yo y tu"
  19.  "La ninfa constante"
  20. "El destino es mi aliado"
  21. Actuaciones entre 1955 y 1973:

    Teleteatro
    Teatro de cámara
    Los alegres cocineros
    Telediacto
    Buenas noches domingo
    Gran Teatro
    La Comedia
    El Gran Teatro Coltejer
    Teleclub
    Mis personajes
    Infancia de los grandes hombres
    Grandes procesos de la historia

Director asistente - filmografía
 

  1. Canaguaro (1981) (assistant director)
  2. Érase un niño, un guerrillero, un coballo... (1967) 
  3. ABC del amor, El (1967) (assistant director) (segmento "Mundo mágico")
    ... aka ABC do Amor, El (1967) (Brazil)
    ... aka ABC of Love, The (1967) (International: English title)
    ... aka Noche terrible (1967) (Argentina)
    ... aka Pacto, El (1967) (Argentina)
  4. Río de las tumbas, El (1964)

 

 
 
Información cortesía The Internet Movie Database. Con permiso
** Dato tomado del libro Largometrajes Colombianos en Cine y Video, 2005
 
 
 


PEPE SÁNCHEZ

Fue locutor de boletines, en 1956. Estudió con Seki Sano, que vino a formar a los actores para TV. Debutó dirigido por Fausto Cabrera, en Ha llegado un inspector. En La tregua fue un mayor que se enamoró de una jovencita (Celmira Luzardo). Calixto Salguero, en Las juanas, fue su última actuación. Maestro de la dirección, sacó cámaras a la calle con Don Chinche (1982) un clásico, y siguió con Romeo y buseta (1988).

Tomado del periódico El Tiempo, 11 de junio de 2004
 


Un Gozón muy serio

por Juan Carlos Insignares

Pepe Sánchez puede estar tranquilo: su nombre está inscrito en varias de las más exitosas producciones de la te levisión colombiana.
Pero cuando habla de su propia historia deja la sensación de que nada de lo que ha hecho en sus 50 años de vida artística tiene mayor relevancia.

"Mi estrellato más notable fue La tregua, en los 80. Mi trabajo más serio, más profundo dice refiriéndose al personaje de Martín Santomé, adaptado de la obra de Mario Benedetti.

Qué pena con Pepe, pero la historia lo contradice. A este actor chapineruno, criado en la típica familia de clase media, aún lo llaman en la calle "Chepito; aquel gomelo modelo 60 de la recordada comedia Yo y tú; y fue el director de la telenovela nacional con mayor sintonía en la historia: Café, con aroma de mujer. ¿Quiere más?

"No es que no reconozca lo que él ha hecho sino que está dolido, como está dolido todo el que ha hecho televisión en este país y ve cómo se está tratando la imagen ahora; señala el director de cine especializado en animación, Fernando Laverde, su amigo desde el bachillerato.

Y es cierto. A la primera oportunidad, Pepe, el mismo de El cuento del domingo y Gracias por el fuego, se despacha contra las producciones actuales:

"La televisión se ha vuelto el trabajo más negrero, y lo hacen porque la gente de la televisión siempre tiene disposición para trabajar. Por eso abusan".  Es una molestia con argumentos. "Ahora, los canales solo se preocupan de hacer producciones en serie y pasan por encima de cualquier consideración ética y estética. Me siento traicionado por el inmenso abismo que hay entre la televisión en la que yo creí y la involución que ha tenido en los últimos años".

MUY CRÍTICO

No lo dice un anónimo, sino uno de los directores más exitosos de nuestra pantalla chica y quien hasta hace unos meses estuvo al frente de la telenovela Merlina, mujer divina. Su historia, que incluye Todos quieren con MarilynRomeo y buseta, le da autoridad para hacer sus reclamos.

"¡Qué podemos hacer! Esa es la filosofía de los canales; considero irreconciliable la óptica de los mexicanos con la nuestra. Los ejecutivos y productores nos condenaron a un estilo que nunca ha sido el nuestro".

Pepe Sánchez, que fue asistente de dirección del chileno Miguel Littín en el clásico del cine latinoamericano El chacal de Nahueltoro, insiste en sus críticas: "Un ejemplo: Yo soy Betty, la fea la vendimos por todo el mundo; luego en México hicieron un bodrio llamado La fea más bella, y nosotros... ¡se la compramos! En otras palabras, es la televisión de los productores".

OBSESIÓN POR LA IMAGEN

Desde niño, Pepe estuvo obsesionado por la imagen, en parte porque su padre, Julio, era fotógrafo profesional y en parte porque se volaba de clases para asistir al Cine Club Colombia para ver a sus admirados directores del neorrealismo italiano. En esas escapadas conoció el cine de Vittorio de Sicca, Luchino Visconti y Roberto Rossellini, y desde entonces soñó con reproducir ese mismo lenguaje en la televisión colombiana. Lo hizo: su comedia Don Chinche y la serie de Cuentos del domingo acudían a los actores naturales y narraban historias cotidianas de gente del común, características del mencionado movimiento italiano.

La rumba también se le metió en la médula en su juventud, y le ha sido fiel hasta sus 72 años. "Sí, siempre he sido rumbero, igual que mis hermanos, pero completamente diferente a mis padres, Julio y Julia, quienes ni tomaban ni fumaban". El tabaco ya lo dejó, y no puede tomar aguardiente pero se ha aficionado al tequila. Siempre tuvo prevención a las drogas. "Nunca me entendí bien con la marihuana porque me daba la pálida (malestar), mientras que el perico (cocaína) me producía unas depresiones tremendas. Ahora me siento alarmado porque me estoy quedando sin vicios"

En cambio, niega su fama de mujeriego. "Es mala fama, siempre he sido de relaciones estables... frecuentes, pero estables. Dice esto porque su matrim nio con Olga Quiñones duró seis años; con Jennifer Steffens, 19 años, y con su actual esposa, Esther Rojas, Ileva 9 años.

Pero su fama de enamorar a mujeres más jóvenes no tiene discusión: a Olga le llevaba 10 años; a Jennifer, 20, y a Esther, 40. "Reconozco que me entiendo mejor con los jóvenes que con los de mi generación: Con las tres ha tenido, en total, siete hijos: Catalina, Federico y Verónica; María Isabel y Magdalena; Pablo y Gabriela.

PADRE DE FAMILIA

El mismo día que Pepe Sánchez conoció a Esther, compañera musical de una de sus hijas, quedó tragado. "Me sedujo a punta de consentimiento y de coincidencias en los gustos. Empezamos a compartir tardes de cine y exposiciones, y noches de música, hasta que, sin darme cuenta, entró a mi corazón; recuerda Esther, una barranquillera que toca el bajo y el piano.

A las hijas de Pepe no les cayó en gracia que su papá tuviera una relación con una niña 40 años menor. "Lógico, fue una situación incómoda, y sus hijas, como mujeres que son, no vieron con buenos ojos la relación. Pero ahora las relaciones son más tolerantes; agrega Esther.

Los dos aseguran que entre ellos no se nota la inmensa brecha generacional. "Él es muy joven en su interior y de muy buen humor. Sólo es de mal genio cuando ve en televisión las noticias de maltrato infantil, del TLC o de las injusticias sociales.

"Sí, soy de buen genio. Es que mi vida ha girado en torno a mi oficio, que concibo como un goce lúdico que asumo como un juego muy serio"; remata Pepe.


PEPE, EN FRASES

· Para mí, la televisión colombiana es un pastiche.

· "En Miami, me sometí a hacer dos telenovelas, pero no me acuerdo ni me quiero acordar de los nombres.

· "Con Merlina, mujer divina me aficioné a los astros y creo que sí hay cosas que coinciden.

· "El personaje de Chepito (Yo y tú) terminó encasillándome.

· "Mi primera telenovela fue Vendaval, que debía durar dos meses y estuvo 10 meses al aire.

· "Don Chinche se iba a llamar Régulo Negativa, como el personaje de Yo y tú, pero Alicia del Carpio no lo permitió porque era creación de ella. Luego pensé en el nombre de La manzana de la concordia

Tomado de la Revista TV y Novelas No.464,, 26 de agosto de 2006


 


Para qué arrodillarse ...

por Lucía Muñoz Ortiz

¿Orgulloso de sí mismo? "Para nada. Me he fallado en muchas cosas. Fundamentalmente, quería hacer cine y, por facilismo, no lo hice".

Es más que evidente. Un relámpago ácido parece caer sobre su humanidad cuando toca este tema del cine. "En el 64 estuve a punto de hacer mi primer largometraje. Un productor brasilero lo iba a financiar, pero 15 días antes de venir, ocurrió el golpe de estado en su país. íbamos a hacer Huasipungo, de Jorge Icaza, hablado en quechua. Es la peor derrota de mi vida". Lo expresa contundente. 

Su gesto para este minuto es serio. La sonrisa amable, mas no aduladora del saludo, desaparece. Ahora, frente a sus hijos (Gabriela de i año y Pablo de 3), hay un Pepe algo desconcertado, no tanto porque le duela recordar episodios pasados, sino porque le causa ansiedad el futuro. "Este trabajo se ha vuelto muy incierto. En cualquier momento pueden prescindir de uno". 

Lo grave es que él ya probó habilidades de negociante con `El Gordo Benjumea.  Hace una veintena de años abrió con él un café con cierto que llamaron El Circo. La aprobación de la ley semiseca los dejo `secos. En la actualidad, sabe que la vida de su familia, sobre todo de sus hijos pequeños, está entre paréntesis y él es en parte el responsable de escribir lo que irá dentro de estos paréntesis. Se confiesa inquieto con la tarea, pero a la vez lleno de energía. 

RETRATOS DE AMOR 

Sin embargo, no se arrodilla, no le pide nada a Dios, porque no cree en un algo superior que otorgue cosas si se hincan ante Él. Es de la idea de que la existencia personal se teje sumando casualidades y causalidades. 

Como sea, al final de sus cuentas (hasta ahora) esta suma de causalidades y casualidades que no lolle vó al cine, lo retuvo en el teatro y en la televisión escribiendo, produciendo y dirigiendo proyectos como Don Chinche, El cuento del domingo o La historia de Tita,- actuando en La tregua, de Mario Benedetti, o la comedia Yo y tú. Más recientemente, llevó las riendas de la exitosa Café y ahora cree que está loco todo aquel que `no quiera con Marilyn.

Igual, esta suma de causalidades y casualidades lo han llevado a dibujar tres importantes retratos de amor. El tercero es con Esther Rojas, su actual mujer y madre de sus dos niños menores (en fotos). Con sus ex mujeres ha tenido seis hijos.

VICTORIA PíRRICA

La huella de la bondad es evidente en su rostro. Llora a veces, sobre todo cuando no tiene la capacidad de reaccionar frente a una realidad que lo turba en forma de niños que venden cosas y hacen malabares en los semáforos. Él sabe que no soluciona nada, y aún así les da la moneda. 

Por esta realidad social tiene que hacer muchos reproches a los dirigentes colombianos de toda la historia. Nunca militó en partido alguno, pero "creo que un sistema que triunfó a base de hambre, bajos salarios, inseguridad laboral y mala vida no es más que una victoria pírrica", asegura. 

TANGO Y WHISKY 

El desamor, como a cualquier ser humano, lo llena de incertidumbre, lo desconcierta y lo lleva a rumiar su desgracia en bares, en donde un whisky y el tango se convierten en aliados perfectos para pensar y olvidar. Claro, hasta el instante en que aparece un borracho que lo reconoce y quiere hablar de televisión y actores. 

Afortunadamente, este bogotano que alguna vez estudió unos semestres de derecho no se ha visto enfrentando esta emoción con frecuencia.  De hecho, vive un excelente momento con su compañera barranquillera, estudiante de música en la Javeriana. La conoció porque era compañera de una de sus hijas y ensayaban juntas. Esther era la bajista.

¿Cómo la sedujo? Sólo sabe que hay que ser muy moderno para enamorar a una mujer a la que le lleva 40 años.  En esa tarea, confesa, no cabe repetir fórmulas, lugares comunes o discursos aprendidos. Por el contrario, la creación espóntanea es lo ideal.   

Lo curioso es que en el trabajo el director funciona igual, pues le gusta que sus actores improvisen y propongan.
Pero volviendo al amor, Pepe Sán chez asegura que aunque ha tenido varias relaciones y científicamente es muy dificil sustentar el amor eterno, él conoce varias parejas que llevan muchos años juntos y en donde el respeto de cada uno por la libertad del otro ha sido lo esencial.

Y es que si bien se considera una pareja con la que se puede convivir fácil, no soportaría una mujer despreocupada.

EL VICIO 

En este instante, la empleada trae un té y surge la pregunta obvia por el cigarrillo. Entonces, empieza a sacar recuerdos como quien asiste a un bazar y toma algo específico: "Fumaba dos paquetes diarios de Pielroja, pero eso fue hace 15 años.
Lo dejé cuando me dio una bronquitis y vi que no me hacía falta. Me sentía muy bien y, además, descubrí que el 70% de los guayabos se debía al cigarrillo".

Hoy en día, se levanta a las 7 a.m. y cuando le va bien en las grabaciones, regresa hacia las 10 p.m., cansado, aunque dispuesto a enfrentar lo que se venga, que, según dice, puede ser cualquier cosa en este país.

Antes de cerrar los ojos, viene a su mente la imagen de los dos pequeños que duermen cerca suyo y que él sabe viven en un mundo con olor a trincheras y barricadas. Sin embargo, el director aspira a que sean hombres de bien, capaces de encontrar la felicidad en diversos territorios. 

Pepe: mañana será otro día.

Tomado de la Revista TV y Novelas, No. 397, 24 de mayo de 2004


 


Para este bogotano, después de la fidelidad total a sus cinco hijos, sigue la pasión desbordante por la televisión. Llegó a ella cuando se encontraba todavía en su etapa más incipiente: las cámaras eran objetos quietos, frías pupilas que no tenían vida; los actores recitaban sus parlamentos como si se encontraran frente a los micrófonos de la radio o al público de una zarzuela española; los libretos generalmente eran importados de México y Cuba, y sus argumentos eran bastante pobres, esquemáticos y rudimentarios. Trabajó como actor, pero siempre tuvo una intención innovadora escondida en el fondo de su imaginación, tal vez porque estudió y trabajó con grandes maestros del cine como Miguel Littín, al lado de quien hizo la inolvidable película El chacal de Nahualtoro.

La inquietud que acompañaba a Pepe mientras tomaba parte de las obras convencionales de la época, tenía su origen en su sólida formación intelectual: fue estudiante de Derecho y pintura, en las universidades de La Salle y la Nacional, había sido locutor de las exigentes y delicadas emisoras radiales Radiodifusora Nacional y H.J.C.K., varios viajes al exterior ya figuraban en su hoja de vida, y en países distantes había hecho teatro clásico y montajes muy especiales, como uno del todo memorable basado en los poemas de Pablo Neruda. Además, era ya un cinéfilo voraz, conocedor de grandes directores, y hasta le había llevado al venerable escritor ecuatoriano Jorge Icaza una adaptación cinematográfica de su novela Huazipungo, recibida con sorpresa y beneplácito.

Se hizo popular en la comedia de Alicia del Carpio Yo y tú, en la que interpretaba a Chepito, un bogotano filipichín y vaciado que jamás encontró el camino del éxito. Pero nada de eso lo satisfizo completamente. Su rollo era otro. Por eso, el día que le ofrecieron participar en trabajos nuevos, sintió que se encontraba frente a una oportunidad única, y que en ella debía aplicar todos sus conocimientos y todas sus inquietudes. Entonces interpretó a Martín Santomé, el personaje de la novela de Mario Benedetti La Tregua, bajo la dirección certera de David Stível. Aquella obra iniciaba el camino de la televisión colombiana hacia la madurez y le reportó un gran prestigio, en el cual se basó para lanzarse a la experiencia para la que se había preparado durante sus años de estudio y trabajo en el exterior: la dirección.

Comenzó con Don Chinche, propuesta de comedia con más de un elemento vanguardista: era hecha a una sola cámara, como si fuera cine, y sus personajes, que ocupaban las calles y los sitios de los hombres y mujeres corrientes, escapaban de los clichés aplicados generalmente a la comedia. De ahí en adelante siguieron obras significativas, en las cuales siempre había una propuesta narrativa, un nuevo enfoque, un estilo que despertaba al televidente de su modorra y su inconsciencia: Vivir la vida y Brillo, de Manoel Carlos, La Posada, Romeo y buseta, El Confesor, La historia de Tita -que ha sido siempre su obra predilecta debido a su propuesta audaz y su sensible cuestiona miento de la realidad social colombiana-, El Carretero, La Locha, Mujeres, Espérame al final y, como colofón a toda una vida dedicada a experimentar los idiomas televisivos, la novela más exitosa de todos los tiempos en Colombia: Café, con aroma de mujer.

No esconde su orgullo al haber logrado el éxito con una novela que es más que una novela, que no renuncia a las convenciones del género pero que no llega jamás a tocar con el mal gusto, la lobería y el mercantilismo facilista de otras producciones. Esto demuestra que el éxito no debe asociarse a la mediocridad o la mercachiflería, y que el público colombiano no es tan inculto y de mal gusto como piensan algunos productores.

Tomado de la Revista TV y Novelas No.95-02, 28 de abril de 1995


 

 


La mirada de un creador

por Viviana Andrea Londoño

La ciudad es grande para encontrar una bicicleta perdida y el ladrón puede estar en cualquiera de sus rincones. Tal vez nunca la encuentren. El padre lo sabe, el niño que apenas comprende, escucha que sin la bicicleta no habrá trabajó y escaseará la comida. La situación está difícil, la tensión aumenta y, entonces, los ojos no quieren cerrarse, cada imagen los envuelve con más fuerza. Llega un final que oprime el pecho. Las luces se prenden. El Ladrón de bicicletas (Vittorio de Sicca) golpea las emociones, allí, en la pantalla, quedaron reflejados muchos dolores propios.

Al instante, Hernando Salcedo, en un acto que repite cada semana, se para al frente de los asistentes y deja salir una de sus preguntas. La historia que acaban de ver es la protagonista. Y ahí, reunido en el Cine Club Colombia con los ojos abiertos y las ideas en movimiento, está sentado Pepe Sánchez pendiente de la discusión. Sí, Pepe Sánchez, el mismo que unos años después asistiría a la llegada de la televisión en Colombia y se haría su cómplice por más de 50 años.

Los creadores del neorrealismo italiano fueron algunos de sus grandes maestros. A Fellini, Antonioni, a Vittorio de Sica, que lo sorprenderían siempre, los conoció en el Cine Club de Hernando Salcedo, al que asistían —dice hoy su hermano Carlos Sánchez— como si fuera un ritual que los marcaría para siempre. Esas películas que vieron por casi 10 años cambiarían el rumbo del muchacho coqueto, el bailarín furibundo, el estudiante esquivo, el contemplado de doña Julia, y mucho después, uno de los creadores que transformó la televisión en el país de manera definitiva.

Y es que el hombre al que los años le pasan por el lado del alma sin envejecerla siempre sorprende con sus ideas ocurrentes, con apuntes que roban carcajadas y enamoran sin avisos. Para Jorge Pinto, que trabajó a su lado en producciones como Chichigua, Pepe Sánchez es el típico bogotano al que le fluyen las ideas de inmediato, siempre con su toque de buen humor y sorpresa. El fue el primero en sacar a respirar las cámaras de los estudios a las movidas calles del centro de Bogotá, impulsado tal vez por ese neorrealismo que buscaba mostrar historias más reales y cercanas.

Esther Rojas, su esposa, toca el piano! Tiene 40 años menos que él y reconoce que cuando lo conoció se sentía más vieja que el mismo Pepe Sánchez. Después de nueve años a su lado sabe que el buen humor es el mejor encanto y que todos los días la sorprende la creatividad y la sensibilidad de su compañero, con quien tiene dos hijos de los siete que tiene el director.

Como un actor comprometido, un guionista con alta capacidad de creación y un director sin precedentes. Así definen a Pepe Sánchez las personas que han trabajado a su lado. Felipe Laverde, amigo desde su infancia, y con el que trabajó luego en la televisión, dice que su compañero de clase del colegio, y de andanzas por muchos bares de Bogotá, es el que mejor ha trabajado la comedia en Colombia. No se equivoca. Producciones como Romeo y Buseta o Don Chinche lo confirman. Con ésta última logró que los televidentes se identificaran con sus personajes y reivindicó así la cultura y la identidad de un país que todavía no se reconocía en la pantalla.

Hoy tiene 75 años y todos los días se levanta con la misma energía y el compromiso que lo caracterizaron en sus largas jornadas al frente de creaciones como La historia de Tita, San Antoñito o la recordada Café con aroma de mujer. A pesar de que nunca ha sido un activo militante —su hermano Carlos Sánchez asegura que es demasiado libre para serlo—, desde el principio ha tenido claro que sus producciones son el resultado de un sentido social en el que le apuesta a un mensaje con contenido y con el que, finalmente, termina transformando paradigmas y generando conciencia entre risas y amoríos.

A la televisión llegó por casualidad, pero la imagen estuvo en su vida desde el principio. Cuando era niño, doña Julia, su madre, le contaba a él y a sus hermanos historias de figuras chinescas que pintaba en la pared con su sombra. Don Julio, su padre, pasaba el día en su cuarto oscuro plasmando en el papel las imágenes que había capturado con su cámara en su trabajo para el Partido Liberal. A Pepe Sánchez, al que la cédula le contradice el nombre con un Guillermo ajeno, ese cuarto sin luz le producía claustrofobia y está convencido de que a eso se debe su reticencia por la fotografía.

Cuando asistía con pocos ánimos a los cursos de derecho, su hermana Isabel trabajaba en la HJCK y por la falta de uno de los locutores haría un remplazo para quedarse allí, hasta pasar a la televisión, cuando el general Rojas Pinilla trajo la caja de imágenes para propagar su mensaje político en 1954. Allí conoció a Seki Sano, un director japonés que preparó a muchos de los actores de la vieja guardia en Colombia, y se sumergió en las artes dramáticas hasta hoy, cuando sigue dirigiendo escenas de las producciones que se están haciendo en el país.

A pesar de que su vida ha estado ligada por completo a la televisión, sigue soñando con dedicarse al cine, una pasión que lo persigue desde los días del Cine Club Colombia. Por ahora, afirma, tiene un proyecto pendiente con el tema de las bananeras como contexto en el que se desarrolla un amor.

"El pecado de Pepe ha sido su modestia", así lo cree Mauricio Navas, quien empezó a trabajar con él en Romeo y Buseta y hoy insiste en que espera verlo como un gran consultor de los nuevos creadores en el país. Para Navas, Sánchez es un sinónimo de respeto a la televisión, a los actores y al televidente, un administrador del virtuosismo de los actores, que no le da temor compartir el conocimiento y al que el país no le ha dado el lugar que le corresponde.

Para Pepe Sánchez, el hombre que cambió la televisión en el país, 50 años son muy poco y todavía, después de anotarse muchos de los éxitos de la pequeña pantalla, sigue temiéndole al fracaso. Termina de contar una historia de la que ha hablado muchas veces y recuerda una frase que leyó en alguna pared de la ciudad: "Cuando tenía las respuestas, la vida me cambió las preguntas".*

Tomado del periódico El Espectador, 16 de agosto de 2010


Uno de los primeros galanes

Luis Guillermo Sánchez Méndez no dice nada para el gremio, a pesar de que corresponde al nombre de pila de uno de los hombres más respetados de la televisión y del cine. Siempre ha sido Pepe Sánchez. En realidad, nunca nadie lo ha llamado Luis ni Guillermo. De hecho, admite que se convirtió en Luis Guillermo en la pila bautismal de la iglesia del barrio Las Aguas, pues desde su nacimiento fue Pepito.

Su carrera como actor y director habla por sí sola.  Director formado en la Universidad de Praga, guionista, profesor universitario, libretista, director de la Fundación Lumiere y documentalista, ha sido considerado el mejor director del país en muchas ocasiones. Terminó estudiando Artes en la Universidad Nacional, simplemente, porque “me atraía la expresión plástica”. No recuerda tener mayores ambiciones. “No tenía ningún paradigma en especial. Me gustaba leer poesía (Pablo Neruda, Federico García Lorca) y el cine (los neorrealistas)”.


Su rol como director empezó en 1962 con el cortometraje Chichigua. Como actor, en 1963 fue convocado para En nombre del amor, la primera telenovela que se realizó en el país. Fue uno de los primeros galanes que albergó la pantalla. También participó como actor en el primer gran hit de rating Yo y tú. Luego, le siguieron títulos como El destino es mi aliado, La pensión y La tregua.

A mediados de los años setenta, Pepe también coqueteó con la animación, cuando presentó el concurso dominical Signo y fortuna. Después, su pasión por la dirección fue alejándolo de la actuación. Dirigió y escribió la aclamada comedia Don Chinche, El cuento del domingo, Los colores de la fama, El carretero, Mujeres y Sonata. Más tarde, convirtió en un éxito a Romeo y buseta y, luego, La posada. De ahí en adelante, la carrera de Pepito, como le dicen sus más cercanos, ha estado ligada a apuestas elogiadas, ya sea de novela, serie o comedia, lo que le ha permitido compartir con las estrellas y las personalidades más destacadas de esta industria, durante más de cincuenta años. Y de todos los que han pasado, el personaje al que más recuerda es Jaime Garzón, “Por su visión de la vida, del país y su gran talento histriónico”

Pepe no lamenta dedicar más tiempo a la actuación, pues su gran pasión es la dirección. No obstante, cuando le ofrecen algo que considera interesante lo acepta. Hizo un doble papel en Pura sangre, donde encarnó al bueno (Alejandro) y a su hermano gemelo, Eusebio, un villano. Actualmente, lo vemos como don Pedro, en La playita. Como director ha sido cabeza de apuestas, como Café, La madre, Pobre rico, Retrato de una mujer, Merlina, mujer divina, Las detectivas y el Víctor y Secretos del paraíso. Y así como tiene la claridad para saber cuál ha sido el personaje que más ha cautivado su atención, sabe cuál ha sido su mejor obra. Se trata de La historia de Tita, grabada en 1987. “Fue una obra muy experimental, que se salía del molde del clásico melodrama, sobre una madre y su hija, que estaban en la cárcel”.


Basada en un caso de la vida real y realizada por Tevecine, esta serie se grabó sin libretos. Sánchez recuerda que al set llegaban con las escaletas, escritas por un abogado al que conoció y que investigó el caso y, sobre la marcha, los actores y él, como director, improvisaban diálogos. “Fue algo muy enriquecedor con un excelente resultado”. Aunque La historia de Tita estuvo enfrentada a una novela clásica de Caracol y en ratingla superaba, tuvo su público y una muy buena critica.

Y si tuviera que cambiar algo de su carrera o devolver el tiempo, “encantado cambiaría la televisión por el cine” y es que, a la hora de revelar cuál ha sido su desacierto profesional, cree que ha sido el no persistir en la dirección del llamado séptimo arte.

Con 80 años de vida, más de cincuenta de carrera, siete hijos, quiere continuar por mucho tiempo en el set. A la pregunta de si le gustaría morir en un escenario, es claro: “No la comparto, sencillamente, porque no me gustaría morir”.

Tomado de la Revista VEA, Edición No.057, 27 de junio de 2014


2016 - Otro grande que se nos va, paz en su tumba. 


Luis Guillermo Sánchez Méndez más conocido como Pepe Sánchez (Bogotá, 26 de octubre de 1934 - 22 de Diciembre de 2016) fue un director de televisión, guionista y actor de teatro, cine de Colombia.


Pepe SanchezActor y director colombiano cuyo verdadero nombre es Luis Guillermo Sánchez. Estudia en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Nacional de Colombia e ingresa como locutor a la emisora HJCK (1954). Actúa en la obra teatral Ha llegado un inspector (1957) y es asistente de dirección de Julio Luzardo en El río de las tumbas. Viaja a Praga a estudiar cine y al regresar a su país dirige Chichigua. En Chile conoce a Miguel Littin a quien asiste en la dirección de El chacal de Nahueltoro (1964). Realiza un documental sobre el Palacio de la Moneda y dirige otro, en Isla Negra, con y sobre Pablo Neruda. De nuevo en Colombia, actúa en la serie de televisión Yo y Tú (1968). Dirige en televisión Vendaval; La tregua (1986); Vivir la vida (1986); Mujeres (1988), la comedia El chinche (1982), de la que también es libretista; Notas de pasión (1991); Espérame al final (1991); Café (1993-1995); Guajira (1996) y La madre (1999). La historia de Tita es, quizá, su trabajo más logrado en cuanto a dramatizados en la televisión colombiana. En 2000 dirige en Miami la producción Me muero por ti. Lleva al teatro la obra: Una voz en el espejo (1990) y rueda el largometraje San Antoñito (1987), basado en un cuento homónimo de Tomás Carrasquilla.

 

Fue locutor de boletines, en 1956. Estudió con Seki Sano, que vino a formar a los actores para TV. Debutó dirigido por Fausto Cabrera, en Ha llegado un inspector. En La tregua fue un mayor que se enamoró de una jovencita (Celmira Luzardo). Calixto Salguero, en Las juanas. También hizo una aparición en la telenovela Hasta que la plata nos separe. Maestro de la dirección, sacó cámaras a la calle con Don Chinche (1982) un clásico, y siguió con Romeo y buseta (1988).

Tomado de https://www.facebook.com/fernando.sarmientoranauro , 2016