Laura Garcia

Bogota

Actores

Personaje

 


Laura García

actriz

   
 

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Una vida dedicada al teatro, considerada la reina del monólogo

Filmografia y teatrografía parcial:

  1. Almacenadas (2015 - Teatro)
  2. Siempreviva (Pelicula - 2015)
  3. La ronca de oro (TV - 2014)
  4. Edificio royal (2013)
  5. Correo de inocentes (TV - 2011) ... Eugenia Herrera
  6. Lecciones para un beso (2011) ... Victoria
  7. La Cándida Eréndira y su abuela desalmada (Teatro, 2011)
  8. Correo de inocentes (2010 - serie) ... Eugenia
  9. Buscando a Miguel (2007) ... Sol
  10. Madre Coraje y sus hijos (2006)
  11. La Orestiada ... Clitenmestra
  12. La opera de los tres centavos (1976)
  13. 1991. Gotas amargas. Producción de Teleantioquia *
  14. Diatriba contra un hombre sentado, ... Graciela
  15. Una mujer de cuatro en conducta, (1981) *
  16. La balada del café triste (1985)
  17. Trilogia de Esquilo *
  18. El gallo canto tres veces (mediometraje) (1987)
  19. Las cuatro edades del amor (1981)
  20. 1979-80. Teresa Valverde *
  21. Ricardo III (1978)
  22. La primera independencia (1977)
  23. El amor de don Perlimplin con Belisa en su jardín
 
 
*  Información gentilmente suministrada por el periodista Fernando Sarmiento, de Barranquilla

LAlmacenadasAURA GARCÍA (Señora Benedicta en la obra Almacenadas, 2015): Actriz, directora y Maestra de actuación de reconocida y amplia trayectoria. Ha incursionado en el teatro, la televisión, el cine y la radio como actriz, directora, productora, locutora y presentadora. Fue becada por el British Council y la Comisión Fullbright­ AID (Agencia para el Desarrollo Interamericano) para realizar estudios extendidos de actuación en Gran Bretaña y en los EE.UU. Ha participado en numerosas giras y festivales nacionales e internacionales de teatro, que la han llevado a actuar en Gran Bretaña, Suiza, Grecia, España, Estados Unidos, México, Venezuela, Costa Rica, Irlanda y Paraguay.  

Entre sus roles más destacados en teatro figuran: Graciela en "Diatriba de amor contra un hombre sentado", monólogo de Gabriel García Márquez. La abuela desalmada en “La Cándida Eréndira y su abuela desalmada” de Gabriel García Márquez, Gala Theatre, Washington. Madre Coraje en "Madre Coraje y sus hijos" de Bertolt Brecht. Clitemnestra en "La Orestiada" de Esquilo. Inés de Atienza en “Lope de Aguirre, traidor” de José Sanchis Sinisterra, Teatro María Guerrero, Madrid. Polly Peachumen "La ópera de los tres centavos" de Bertolt Brecht. Señorita Amelia Evans en "La balada del café triste" de Carson McCullers y Edward Albee. Laurencia en "Fuenteovejuna" de Lope de Vega. Sonia en "Tío Vania" de Anton Chéjov. Lady Ana en "Ricardo III" de William Shakespeare. Tisbea en "El burlador de Sevilla" de Tirso de Molina.  

Sus créditos de televisión incluyen: Beatriz Gamboa en “Sala de Urgencias”, Resonant, RCN Televisión. Ana Julia Marulanda de Vargas en “La Ronca de Oro”, CMO Producciones, Caracol Internacional. La Fiscal Eugenia Herrera en “Correo de Inocentes”, CMO Producciones, RCN Televisión. Helena en "Una mujer de 4 en conducta", RTI Televisión. Teresa Valverde en "Teresa Valverde", Caracol Televisión. Sonia en "Crimen y castigo" de Fedor Dostoievski. Nora en  "Casa de muñecas" y Hedda Gabler en "Hedda Gabler" de Henrik Ibsen.  

Sus créditos cinematográficos incluyen: Lucía en “Siempreviva” del director Klych López. Zoila en “Edificio Royal” del director  Iván Wild. Victoria de la Vega en “Lecciones para un beso” del director Juan Pablo Bustamante.  Grand Lady 1 en el largometraje "Love in the time of cholera" del director Mike Newell. Sol en el largometraje "Buscando a Miguel" del director Juan Fischer. 

Premios:

India Catalina de televisión como Mejor Actriz Antagónica 2015 por su papel de Ana Julia Marulanda de Vargas en “La Ronca de Oro”.  India Catalina de televisión como Mejor actriz de reparto 2012 por su papel de la Fiscal Eugenia Herrera en “Correo de Inocentes”.

Mejor Actriz en el Beijing International Film Festival 2009, por su papel de Sol en “Buscando a Miguel”.

Mejor Actriz en el Big Apple Latino Film Festival de Nueva York 2009 por su papel de Sol en “Buscando a Miguel”.

Texto gentilomente suministrado por Espacio Odeón, 2015

 
 


Una Madre Coraje de las tablas

por Lina María Gómez González

Quizá fue Abigail Infante de García, la abuela paterina, fue la causante de que Laura García haya escogido la actuación como profesión, o por lo menos así lo afirma la consagrada actriz. Con añoranza recuerda a su abuela como como una maravillosa actriz aficionada y una muy buena intérprete de órgano y piano. "Ella tenía un grupo de teatro con sus amigas de Santa Marta que se llamaba Los Cascabeles. Me ponía a cantar en el coro, me ponía a bailar y a actuar, entonces creo que fue culpa de ella. Obviamente, si no hubiera habido eco de mi parte, probablemente sería ingeniera nuclear o cualquier otra cosa".

Siguiendo la influencia de doña Abigail y olvidándose del periodismo, pues ingresó a la Facultad de Comunicación Social de la Universidad Javeriana, Laura García se inició en las tablas haciendo teatro callejero con Rodrigo Obregón en El Local. En 1976 entró al extinto Teatro Popular de Bogotá (TPB), dirigido por Jorge Alí Triana, y allí se estrenó como actriz profesional con La ópera de tres centavos, interpretando a Polly Peachum.

Con esta obra viajó a Santa Marta y Abigail Infante de García la vio trabajando como profesional por primera vez. "Ella debió ver en mí lo que siempre quiso ser, una artista profesional. Me acuerdo que se sentía muy orgullosa de decirles a sus amigos y amigas: `Llegó mi nieta la artista, como se dice en la Costa". Aun hoy sus tías Marulanda la presentan como la artista de la familia. "Todavía no sé qué quieren decir con eso, pero ahí lanzan la frase cuando me presentan".

Su recorrido por las tablas la llevó, en la década del 80, a formar parte del Teatro Libre, compañía de la que ha sido actriz de planta hasta el momento. Ricar o Camacho, su director, respeta su talento y seriedad porque se toma el oficio al pie de la letra. "Laura entró al Libre a una obra que tiene una grata recordación, La balada del café triste, con el papel de la señorita Amelia Evans. Es una mujer de teatro, mucho más que una actriz: nació en el teatro y va a morir en el teatro", afirma Camacho.

Aunque su trayectoria suma tres décadas, sólo ahora Laura García siente realmente cómo es que tiene que actuar. "Después de bastante tiempo en el teatro, uno empieza a desbrozar la maleza a ir al punto central para realmente lograr veracidad en la actuación. Al igual que en la vida personal, con el paso del tiempo uno se vuelve más selectivo".

EL CORAJE DE LOS AÑOS

"Laura tiene esa poderosa energía de los grandes actores de teatro. Cuando está en el escenario, es capaz de traspasar a un actor con la mirada, energía que, con los aros, muchos actores van perdiendo: Pero ella la tiene intacta", dice Camacho.

Esa energía de la que habla el director del Teatro Libre, la ha llevado a interpretar roles tan fuertes y exigentes como el monólogo de Diatriba de amor contra un hombre sentado, de Gabriel García Márquez, Clitemnestra en La orestiada de Esquilo, entre otros, y ahora la Madre Coraje y sus hijos, de Bertolt Brecht.

Esta actriz, apasionada por los autores clásicos, sean antiguos, contemporáneos o modernos, dice que Madre Coraje llegó a su carrera en el momento preciso -como sucede con los mejores personajes que un actor hace, que no son los que busca sino los que le llegan-. "Siendo Madre Coraje un personaje tan rico, completo y colorido, por supuesto es ambivalente. Eso la hace apasionante para interpretan Siempre está entre el bien y el mal, entre lo femenino y lo masculino".

"Los pobres necesitan coraje para vivir", dice Madre Coraje, pero para Laura García, son las madres quienes necesitan coraje para vivir: "Es así, ser madre es una ciencia, es una profesión. Desde el comienzo está la semilla adentro, sale, se desarrolla y lo acompaña toda la vida y eres la sombra de esa semilla, quien tiene que nutrirla, llorar con esa semilla, alegrarte con ella, yo creo que de ahí sale la fuerza del personaje".

A pesar de que su medio es el teatro, confiesa que entre sus deseos siempre ha estado hacer cine, que por fortuna, dice ella, ha podido cumplir. Entre sus trabajos cinematográficos se destacan Las cuatro edades del amor, con Jorge Alí Triana (1980), y El gallo cantó tres veces, de Julio Luzardo (1987). Su más reciente participación en la pantalla se verá pronto. Se trata de Buscando a Miguel, de Juan Fisher. Además, próximamente empezará el rodaje de SaIwa la turca, bajo la dirección de Sara Harb.

"Uno en la vida escoge sus caminos y hay que escogerlos siempre con el corazón y con la buena guía. Creo que un actor jamás debe dejar de hacer teatro y si voy a seguir haciendo cine, como espero que sea, siempre volveré a las tablas porque son la cuna, el crisol, la instancia más básica para el actor, donde hay mucho tiempo para trabajar, para construir un personaje".

Tomado del periódico El Espectador, 21 de mayo de 2006


 
 


Nacida en Bogotá, es actriz, dramaturga, directora, productora y escritora en diferentes proyectos de teatro, cine, televisión y radio. Es la más reciente ganadora del premio a Mejor Actuación en el Beijing Film Festival gracias a su reciente papel, de un travesti llamado Sol, en la película nominada a Mejor Largometraje en dicho festival, Buscando a Miguel (2007) del director Juan Fischer, proyecto ganador de la convocatoria del Fondo para el Desarrollo Cinematográfico en la modalidad de pos producción.
 
Sus estudios los inició en el Colegio Británico y el Colegio Helvetia de Bogotá, de allí pasó a realizar un año de estudios en actuación en la Escuela Nacional de Arte Dramático (ENAD). En 1988, recibió dos becas por parte de la Comisión Fulbright /IDA (Interamerican Development Agency) y el British Council para realizar estudios de diferentes técnicas de actuación en Gran Bretaña y en los Estados Unidos de Norteamérica. En 1993, aprendió el Método Silva de Control Mental en Madrid (España) y años más adelante, diversos talleres de dramaturgia, literatura y escritura de guión. Sus estudios más recientes la llevarían a entrenarse bajo la dirección de Martin Barter en el método Meisner en el William Esper Studio de Nueva York, una escuela por la que han pasado importantes figuras como Diane Keaton (Annie Hall, Alguien tiene que ceder), Sidney Pollack (La interprete, El lector) y Jeff Goldblum (Parque jurásico, Día de la independencia), entre otros. También en 2008, estudió en la escuela Black Nexxus de la mano de Susan Bastón (La ley y el orden), la experimentada actriz que preparó a Nicole Kidman para su papel en la película Las horas (2002) de Stephen Daldry, una técnica denominada Memoria Emotiva.
 
Ha sido también una de las impulsoras del Teatro Libre de la ciudad de Bogotá, siendo por muchos años la Directora Ejecutiva de su Escuela de Formación de Actores; pedagoga y directora de varias compañías de teatro como La Pandonga (1980- 1983), la del Banco Cafetero (1986), de la CNT (1985- 1986) y el grupo de teatro del Club El nogal (2001); y desde 2002, la Directora Académica y maestra de interpretación de la Escuela de Actuación de Caracol Televisión.
 
Es considerada por medios como la Revista Semana y el diario El Tiempo como una de las mejores actrices colombianas de teatro. Su manejo del inglés y el francés le han permitido participar en numerosas giras y festivales nacionales e internacionales en países como Gran Bretaña, Suiza, Grecia, España, Irlanda, Estados Unidos, México, Brasil, Venezuela, Costa Rica y Paraguay, entre los que se destacan el Festival de Otoño de Madrid (España), el Cervantino de México, el de Teatro Antiguo en Delfos (Grecia), el de Londrina (Brasil) y el Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá. Fue actriz de planta del Teatro Popular de Bogotá, bajo la dirección de Jorge Alí Triana participó en obras como Fuente ovejuna (1976), I took Panamá (1976), Tío Vanya (1977), La primera independencia (1978) y Ricardo III (1979), al igual que del Teatro Libre de Bogotá donde actuó en La balada del café triste (1983), Seis personajes en busca de autor (1984), El burgués gentilhombre (1985), Sobre las arenas tristes (1986), La agonía del difunto (1987), Entretelones (1989), El burlador de Sevilla (1990), el monólogo Gato por liebre (1991), Los entremeses (1996), La orestiada (1999), el cabaret musical Sanseacabó (2002), Madre Coraje y sus hijos (2006), La casa (2007), Simplemente el fin del mundo (2008).
 
En 1992, con motivo de la celebración de los 500 años del descubrimiento de América, fue invitada por José Luís Gómez, director y actor ganador del premio a Mejor Actor en el Festival de Cannes en 1978 por su papel en Pascual Duarte (1976) del director Ricardo Franco, para el montaje de Lope de Aguirre, traidor. En 1998, fue nominada por la ACE (Asociación de Críticos del Espectáculo) de Nueva York como mejor actriz por su papel en el monólogo teatral de Gabriel García Márquez Diatriba de amor contra un hombre sentado.
 
Dentro de su trabajo en televisión se destacan Recordando con ira (1978) dirigida por Kepa Amuchastégui, sus roles protagónicos en Teresa Valverde (1978) de Caracol Televisión y Una mujer de cuatro en conducta (1980) dirigida por Fabio Camero y producida por RTI Televisión; y otros papeles en La balada del café triste (1985) dirección de Julio Luzardo, Gotas amargas (1986) dirigido por Luis Alfredo Sánchez, en Burlador de Sevilla (1991) y Gato con liebre (1991) de Producciones Punch, entre otras. También fue asistente de dirección de Un muro en el jardín (1986) bajo la dirección de Carlos Duplat, presentadora de Cine a la lata (1994- 1995), Poetas colombianos (1997- 2000) y directora, productora y presentadora del programa Escritores colombianos (2001- 2003) trasmitidos por Señal Colombia. Su última aparición en televisión la tuvo en el reality Buscando estrellas (2006) del Canal Caracol.
 
Su debut cinematográfico lo haría en Las cuatro edades del amor (1981) dirigida por Alberto Giraldo, luego actuaría en el cortometraje El gallo cantó tres veces (1987) del guionista Carlos Duplat y la dirección de Julio Luzardo, El amor en los tiempos del cólera (2007) de Mike Newell y Buscando a Miguel (2007) del director Juan Fischer, con la que obtendría el premio a Mejor Actuación en el Beijing Film Festival (2009) y sería nominada como Mejor Actriz de Reparto en los Premios Nacionales de Cinematografía en el 2008. Su último trabajo lo realizó para el largometraje Lecciones para un trío del director Juan Pablo Bustamante, actualmente en pos producción.

Texto gentilmente suministrado por Pantalla Colombia, 2009.


 


"No puedo hacer un papel que no signifique un reto"

por Paola Villamarín

"¡Laura García!", gritó su madre, pasadas las 8 de la noche, después de abrir a empujones la puerta principal del Teatro Santa Fe, en Bogotá, para que su hija saliera del embeleso en que la tenía la película Sissi emperatriz, que estaba viendo, en rotativo, desde las 9 de la mañana.

"Mi primera aspiración fue hacer cine. Yo quería estar ahí", recuerda García, una de las grandes actrices de Colombia, para quien la protagonista de Sissi, Romy Schneider, era su máxima "heroína", incomparable, inclusive, ante otros a quienes adoraba en su infancia, como Pili y Mili, Joselito, Marisol y Viruta y Capulina.

Aunque el cine se le hizo realidad, la carrera de García comenzó y se consolidó en el teatro. Ahí ha interpretado, como ella dice, personajes con un "universo propio": Graciela, en el monólogo Diatriba de amor contra un hombre sentado; Clitemnestra, en la Orestíada, y, ahora, la abuela desalmada, en La candida Eréndira, una adaptación de Jorge Alí Triana de la obra de Gabo que se presenta con éxito en el Gala Theatre, de Washington.

"García hace de la abuela un personaje fascinante, un monstruo decadente, cuyos ojos miran desde las profundidades de un rostro devastado", escribió Celia Wren, crítica de The Washington Post.

De madre bogotana y de padre samario, Laura García estudió actuación en la Escuela Nacional de Arte Dramático durante un año y comenzó a escribir su historia como intérprete en las agrupaciones El Local, al lado de Miguel Torres; Teatro Popular de Bogotá (TPB), con Jorge Alí Triana, y en el Teatro Libre, con Ricardo Camacho, donde actuó durante 13 años.

"Jorge Alí fue como mi escuela primaria: me puso en contacto con los grandes dramaturgos y escritores. Con él hice Shakespeare, Moliere, Tennessee Williams y Chéjov, así como muchos autores nacionales. Mi bachillerato fue en el Teatro Libre", dice García, que le atribuye su vena artística en gran medida a su abuela paterna, actriz y música -tocaba piano y órgano-, con la que ella cantaba en la catedral de Santa Marta cuando era niña.

El estudio de Laura García es un santuario a los grandes dramaturgos, escritores y actores. Está lleno de libros, postales y fotografías. En una esquina, Shakespeare. Y, en una mesita, debajo de un vidrio, posa con los brazos cruzados Marión Brando, el célebre alumno del legendario maestro de la actuación contemporánea Lee Strasberg, de cuya técnica García bebió directamente porque estudió en Nueva York con la reconocida coach de actores Susan Batson, alumna de Strasberg.

"Yo buscaba herramientas que me pusieran en contacto con mi emocionalidad privada. Para creerle a un actor, para sentir que su papel le sale de las entrañas, sus personajes tienen que tener una conexión íntima con su vida personal. Es un método que sirve. Sin embargo, yo les digo a mis alumnos: Utilicen el método que se les dé la gana, mientras les sirva".

Esa técnica, llamada memoria emotiva, la empleó para potenciar a su personaje de la fiscal Eugenia Herrera, en la serie de televisión Correo de inocentes, aún sin estrenar y rodada en cine.

"Era una escena en la que ella tenía que abrir su corazón y su emocionalidad más triste; el resultado fue mágico, pero eso no es magia, sino entrenamiento". Y así explica cómo se hace: "Si voy a hacer una escena en la que estoy siendo humillada, voy en mi vida privada a lo que se llama mi sitio de derrota. Evoco ese momento: pienso cómo era ese sitio, qué objetos había, cómo era la luz, a qué olía, cómo era la persona que me humilló, qué quise decirle que no le dije, cuáles eran sus rasgos más prominentes. A medida que traes todo, previamente a una escena, eso te sintoniza con una atmósfera similar".

Investigar para actuar

Para ella, la técnica solo funciona si hay de por medio una investigación para crear a un personaje. García no entiende la actuación sin ese elemento: "¿De dónde hubiera sacado la carne, la sangre y los huesos de Eugenia? Ese mundo de las fiscales era completamente desconocido para mí. Cuando uno va a hacer un papel así, le toca involucrarse completamente". 

Una amiga de García la conectó con una fiscal, que le dio información sobre cómo vivía y trabajaba; ella, a su vez, le presentó a la jefa de la unidad de narcóticos de la Fiscalía General de la Nación, el personaje que la actriz interpreta en Correo de inocentes.

Visitó el bunker de la Fiscalía-"es muy importante conocer la atmósfera del personaje para crearle su energía interna"-, estuvo en juicios, conoció la vida diaria de las fiscales e, inclusive, el 24 de diciembre del año pasado fue al aeropuerto, se entrevistó con las mujeres que controlan la captura de correos humanos, vio el cuarto donde les hacen las requisas y pudo revisar los perfiles de los que habían capturado hasta la fecha.

Quedó contenta con Eugenia y con su regreso a la televisión, un medio en el que ha sido reacia a participar -el público maduro la recuerda por Una mujer de cuatro en conducta (1981), de RTI, su único protagónico en TV.

Laura Garcia, una travesti en Buscando a Miguel"Allí todo es más rápido. En una semana es muy difícil hacer Cleopatra de Girardot o de El Cairo, cualquiera de las dos. Prefiero meterme en proyectos que tengan muchos ensayos y charlas con el director. El problema es que en mi condición actual -generacional y profesional-, mi trabajo en televisión equivaldría a ser la mamá de... o la abuelita de... Eso es lo que me han ofrecido. Y a mí lo que me interesa es un personaje que tenga un universo propio. En este momento de mi vida no puedo hacer nada que no represente un reto".

Su versatilidad y rigor le han permitido, como se verá este año, empezar a moverse al mismo tiempo en el teatro, el cine y la televisión. En abril próximo, se estrenará la película Lecciones para un beso, donde le da vida a Victoria, una diva en decadencia. "Siento que ejercitarme en las tres disciplinas alternadamente beneficia mi creatividad".

Desde el 2007, García no aparece en cine. Su personaje de Sol en Buscando a Miguel, donde encarnaba a un travestí, la dejó anhelando el cine, como cuando contemplaba a Romy Schneider en Sissi emperatriz: "Cuando Juan Fisher (director) me lo propuso, solté una carcajada, le dije que estaba loco, pero al final todo resultó genial; inclusive la gente pensó que yo era hombre. El otro día recibí un e-mail tan bonito de Perú, que decía: Señora García, acabo de ver su película. Soy travestí y soy como soy. Y quiero felicitarla porque me emocioné mucho porque usted es idéntico a mí". 

Tomado del periódico El Tiempo, 23 de febrero de 2011


 


Las sorpresas de Laura

por Juan Bernardo Santa Cruz

Una de las actrices insignes del teatro y la actuación.

Un encuentro con Laura García no es un asunto sencillo. Su aproximación física es contundente, el apretón de manos, fuerte, y la mirada, un caudal intenso y lleno de expresión.

No rompe el hielo, lo hace trizas. Su conversación está salpicada tanto de un humor mordaz, desparpajado e inteligente como de reflexiones trascendentes, cargadas de la autoridad y la sapiencia que le dan todos sus años sobre las tablas; tanto ser y quehacer en el teatro y en la vida. La charla se da a manteles en un restaurante de cocina italiana. Cede elegantemente la elección del vino, y a pesar de preferir el blanco acepta con agrado un tempranillo joven e inquieto. Elige un filete de ternera bañado en salsa de queso y comenta el gusto por su último descubrimiento, un whisky americano, un bombón de carácter, muy emparentado con la memorabilia de las estrellas de rock.

Actriz Laura García - Foto: Sindy MartinezEn términos dialécticos, Laura ataca ágilmente y sabe retroceder con habilidad; por un momento, cambia papeles con el entrevistador e interroga. Al fin, se entrega al placer de la conversación. Y es generosa. "Hace unos cuatro años tomé la decisión de que voy a dejarme sorprender por la vida y abrirla a lo que sea. Hubo un momento en el que sentí que me estaba aburriendo. Pero ¡cómo se me iba a acabar la imaginación y toda posibilidad de gozo! La vida tiene que ser como esta copa, hasta aquí está llenita, y desde aquí, desocupada, a ver qué es lo que llega, qué es lo que sucede", dice Laura, subrayando que no se trata de ninguna cháchara de la nueva era, sino de las conclusiones a las que ha arribado con el tiempo y la experiencia. La cuestión es que la fórmula le parece estar funcionando. En 2009 recibió dos premios como mejor actriz por su interpretación de un travestí en la cinta colombiana Buscando a Miguel (Juan Fischer, 2008): en el Big Apple Latin Film Festival de Nueva York y en el Festival de Cine de Beijing.

Y en 2011 su impronta dramática llegará a la televisión: la podremos ver en otra película colombiana, e infaltable, nos seguirá regalando más de su interpretación teatral.

En la pantalla chica -en la que interpretó su segundo protagónico allá por 1980-, encarnará el papel de una fiscal, la contrafigura de la historia en la serie Correo de inocentes.

También integra el reparto de la película colombiana Lecciones para un beso, ópera prima del director cartagenero Juan Pablo Bustamante, de inminente estreno, y cuyo guión fue apadrinado por el propio Gabriel García Márquez, quien llevó al texto y a su autor a un taller de guión dictado por el Nobel en la Escuela de Cine de San Antonio de los Baños, en Cuba.

Y en teatro regresará a los textos de Gabo, a quien la une el hilo invisible de sus trabajos como Úrsula Iguarán, en La casa, o Graciela, la esposa que explota en Diatriba de amor contra un hombre sentado. Esta vez volverá a ser la abuela desalmada de La candida Eréndira, con la que subirá a escena en Washington, durante febrero próximo, dirigida por Jorge Alí Triana y con la actriz Paola Baldión en el rol de la nieta víctima. Y aunque sin fecha confirmada, producirá, dirigirá y protagonizará la puesta en escena de El león en invierno, una obra basada en la historia de Leonor de Aquitania y Enrique II de Inglaterra, y que conmovió a Laura a sus catorce años de edad, en la versión cinematográfica interpretada por Katherine Hepburn y Peter OToole,. Es un sueño largamente construido, nacido en las salas de cine en las que se cimentó su vocación como actriz.

"Es un personaje maravilloso, una mujer adelantada para su tiempo, que fue a las cruzadas en el siglo XII, y que se quitó la ropa de la cintura para arriba, montada en su caballo, para insuflarles fervor a las tropas. Ya vi a los actores. Se va a montar en el Teatro Julio Mario Santo Domingo y la vamos a hacer con un actor maravilloso que se llama Germán Jaramillo, quien además fue mi marido durante doce años", anuncia.

Tomado de la Revista Diners No.491, febrero de 2011


   

Hay que tener pasión y hacerlo sin atajos

En el estudio de Laura García hace frío, pero basta oír hablar a esta actriz consagrada -de voz grave, fuerte y muy clara- para olvidarlo. Es inevitable mirar su biblioteca atiborrada de libros, postales y fotos donde se mezclan los griegos, los ídolos del cine, un recuerdo de París y otras imágenes puestas al azar, como fetiches y testigos mudos de conversaciones, trabajo y preparación. Parte de su vida que ha volcado a su manera en los escenarios.

Los televidentes más jóvenes tal vez no la conozcan, pero Laura marcó una huella indeleble en una telenovela que hizo historia: Una mujer de cuatro en conducta, una versión del libro de Jaime Sanín Echeverry que en 1980 causó polémica y que los papas vieron a las diez de la noche mientras sus hijos la seguían a escondidas. Dos años antes había hecho Teresa Valverde. Sin embargo, después de fallar en conducta, le dijo adiós a la pantalla.

Treinta años después ha vuelto a la televisión con la serie Correo de inocentes. Allí es una fiscal de la unidad antinarcóticos, una mujer fuerte y solitaria que lleva un guante que oculta un misterio. Es también la mamá de Sergio (Salvador del Solar), la que se opone al romance de él con Pilar (Margarita Rosa de Francisco), y hará todo lo posible para que su hijo siga los principios en los que ella cree.

Detrás de su retiro de la televisión hay más sensibilidad que misterios. "En 1980 me leí una novela que todo mundo tenía que leerse en ese momento: La consagración de la primavera, de Alejo Carpentier. Eso influyó en mí, porque la heroína es una bailarina rusa que llega a La Habana y crea su grupo. Inconscientemente se dieron las cosas, porque me enamoré de un cartagenero y me fui para allá a hacer lo mismo que hacía la bailarina".

Laura se dedicó durante cuatro años al grupo que creó: La Pandonga. Allí -cuenta- escribió, dirigió, diseñó, echó lija y puso clavos. Se presentaron donde se pudiera, hicieron gira y montaron obras de Esteban Navajas, Chejov, y hasta actuaron delante de la catedral de Cartagena con El amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín, de García Lorca.

"Tenía todos los ingredientes para ser una diva de televisión, pero escogí otro camino, fue una decisión orgánica y natural. Creo que la vida le abre a uno las puertas y los salones por donde tiene que transitar. Muchas veces no son decisiones tan conscientes, pero esto me pareció prioritario y era lo que quería hacer".

Esa aventura la hizo crecer como actriz, un oficio para el que estaba destinada desde niña, cuando conoció en el cine a su ídolo, Sissi emperatriz, mientras su mamá le hablaba de Sófocles, Eurípides y Esquilo, y su abuela hacía veladas artísticas con sus amigas. Un talento innato hizo el resto.

Este fue solo el comienzo de una carrera que la ubicó como una de las actrices más importantes del país.

Empezó en el teatro El Local y luego pasó por el Teatro Popular de Bogotá (TPB). "De ocho a dos ensayábamos, luego almorzábamos, a las cuatro ensayábamos lo que se iba a grabar para televisión y a las ocho de la noche teníamos función. Era una delicia, ese fue mi colegio de la actuación y mis padres putativos fueron Chejov, Moliere, Shakespeare, Ibsen...".

Después, su "grado" mayor fue en el Teatro Libre, donde afianzó ese respeto profundo que tiene por la actuación. De ahí quedaron papeles inolvidables en obras como La balada del café triste, Diatriba de amor contra un hombre sentado, La Orestiada y Madre coraje. Hace unos meses viajó a Washington para montar La candida Erendira y su abuela desalmada, donde el diario The Washington Post calificó su papel de abuela como "un personaje fascinante, un monstruo decadente, cuyos ojos miran desde las profundidades de un rostro devastado".

Laura luce tranquila, satisfecha y madura. Tiene claro que el de Correo de inocentes es un regreso temporal a la televisión, aunque, la verdad, nunca se haya peleado con ella. Simplemente, en todos estos años no la sedujeron ni las historias ni los personajes. Pero tampoco quiere ser un prototipo de mujer madura o interpretar a una madre porque sí. Quiere papeles profundos que tengan un mundo propio.

Sus opiniones se cruzan con fuertes carcajadas, con un tono dramático para explicar que a la pasión hay que ponerle disciplina. "Eso puede ser mal interpretado. No concibo un actor que llegue tarde o que no haya estudiado, o que uno tenga que maquillarse o vestirse y no esté el personal para eso. A mí me exigen que actúe bien y para hacerlo necesito óptimas condiciones. Y dicen que uno es diva por eso".

Esto se los enseña a sus alumnos de la Escuela de Actuación de Caracol, donde es directora académica y maestra de interpretación. Allí les pregunta: "¿quieren una carrera larga o corta, sólida o etérea? Trato de que sean conscientes de que si estudian y trabajan duro serán actores de largo aliento. Si no, serán estrellitas que olvidan después de que se les caigan las carnes".

Por eso Laura es una estrella. "Actuar es lo que me hace vivir, es la pasión. Uno no es actor por la fama ni por el número de autógrafos, ni porque lo pasen de la fila de atrás para adelante. Hay que tener pasión por algo y hay que hacerlo sin atajos, sin ponerle zancadilla a nadie y que al final de la vida pueda decir que lo hizo bien, con corazón, con espíritu, con bondad".

Tomado de la Revista Cromos No.04813, julio 1 de 2011


 

¡Necesito estar en creación y acción!

Segura, sensible e imponente en el escenario, así es Laura García, la actriz que, con 33 años de profesión, confiesa que ama la actuación desde el primer día.

lSiempre le llamaron la atención el cine y la actuación. Le aburría jugar con muñecas, y le parecía extraño hablarles o vestirlas, pues pensaba que no entendían ni tenían vida. “Yo tenia seis años, y me gustaba más ponerme los vestidos de mi mamá o de mi abuela, pintarme la boca, ponerme un sombrero o tacones. A mi abuela Abigail le gustaban el teatro, la música y la actuación, y me inició desde pequeña en todo eso”. Ella fue, sin duda, su gran influencia, y le entregó una gran enseñanza; el compromiso con el público.

Laura Garcia, actrizMi abuela me dejó el legado de que, uno como artista, actriz o cantante, nunca puede parar o dejar de hacer lo que está haciendo, pase lo que pase, sobre todo, si es en vivo. Recuerdo que en la catedral de Santa Marta, mientras cantábamos en el coro, ella y sus amigas se pusieron de acuerdo para callarse.  Yo quedé cantando sola.  Eso me enfrentó a la responsabilidad.  No importa si el actor se ríe, se le olvida la letra, se resbala, o lo que sea, se debe seguir sin parar”. Cuando le preguntaronen último grado de colegio por la carrera que escogería, dijo jue su elegida era Comunicación Social y Periodismo, perosu elección fue hecha por temor. “En realidad, a mí lo que me gustaba era actuar. Eso fue como un aplacamiento que hice. Entré a la Universidad Javeriana, hice un semestre y, luego, comencé a estudiar actuación. Dos o tres años después, empecé de manera profesional en el Teatro Popular de Bogotá (TPB), con Jorge Alí Triana. Así, arranqué mi carrera. Además, hice parte del Teatro Libre por muchos años”. Nunca más se detuvo. Laura ama el teatro, al que define como un arte más artesanal, que no requiere tecnología, sino netamente al actor. “Una de las cosas bonitas de las tablas es que yo, por ejemplo,antes de prepararme para una función, llego al camerino y dispongo mis cosas. Voy al escenario y lo barro, si está sucio, o si encuentro una silla donde no debe estar, la muevo. Es un compromiso natural del actor con el entorno, pienso que uno tiene que ir a las tablas, ir y volver; a mí me gusta la televisión, y el cine me apasiona”. La actriz ya no es tan estricta ni se da tanto palo como antes. Sabe que este arte es complejo y que depende de varios factores; psicológicos, humanos. emocionales. Le gustan las cosas bellas, pero ya no a perfección, porque se dio cuenta de que no existe.

La mamá de Helenita

A la hora de aceptar un personaje, son decisivos varios factores: la historia, el equipo y el perfil del personaje. Para la actriz samaria Ana Julia, la madre de Helenita en La Ronca de Oro, es un personaje lleno de ficción y realidad, con el que podía ir más allá. No sabía mucho del personaje real; por eso, pudo usar la imaginación y la creatividad, todo ello con ayuda del director y de todo su equipo.  “En alguna época llegué a ser más estricta que mi personaje, conmigo misma, con los demás, tal vez con mis colegas, con mi familia y con mi hijo. Con el paso de los años, uno madura esos defectos. Ser estricto hasta el extremo, como Ana Julia, es un acto insano. El ser humano es sensible, vulnerable, no un robot Hoy en día, soy más generosa”.

Laura sigue construyendo una casa frente, al mar, donde tendrá un espacio para escribir, actividad a la que piensa dedicarse más formalmente. Quiere seguir formando actores, y planea, a partir del segundo semestre de 2014, o principios de 2015, abrir un estudio actoral, un espacio para actores que están comenzando o que quieran tener otras herramientas. “Como actriz, sigo buscando permanentemente, tirándome al vacío, sin saber cómo va a ser nada, ni un dialogo, una acción del personaje o una escena. Hay mucho de intuición e improvisación, y me dejo sorprender por la realidad, por los demás y por los actos de la vida. Cuando no actúo, me vuelvo loca en el buen sentido. Necesito estar en esa acción, creando todo el tiempo, relacionándome con personajes maravillosos, mis colegas, directores, productores, inventándome la realidad”.

Tomado de la Revista Vea, No. 0051, 2014