Ricardo Cardenas

Medellin, Antioquia

Escultores

Abstracto

 

Rucardo Cardenas

Ricardo Cárdenas 

http://www.ricardocardenas.com

escultor, artista visual

A ColArte

 

   

La galería delinfinitoarte | bogotá contará con la exposición del artista antioqueño Ricardo Cárdenas (Medellín, 1966), quien a través de su obra explora el movimiento, en armonía con el color. La muestra es una intervención en el espacio con diferentes elementos industriales tales como el aluminio, el bronce, acero inoxidable, entre otros, que hacen referencia a la naturaleza, tanto es así, que ellas llevan títulos como: "manglares", "nidos" y “bosques".

Esta vez, el artista presenta esculturas hechas específicamente para el espacio y que en algunos caso pueden ser consideradas efímeras, sin permitirle así al espectador se quede sólo en la escala de lo contemplativo, al cambiar el concepto entre lo material y lo humano-sensible.

A partir del 2009 la obra de Ricardo Cárdenas se proyecta hacia el exterior haciendo parte de colecciones tanto privadas como públicas, en diversos museos y galerías.

2005- Muestra individual en la Cámara de Comercio de Medellín

2006- Muestra colectiva en Suramericana de Seguros

2007- Muestra individual en la galería de la Oficina

2009- Muestra grupal en el MAMM (Museo de Arte Moderno de Medellín)

2010- Muestra grupal en el Centro Cultural Recoleta (Bs. As); feria ArtBo (Bogotá); feria ArteBa

(Bs.As.); feria SCOPE (Miami)

2011- Feria ArtBo (Bogotá); feria ArteBa (Bs. As.); feria SCOPE (Miami)

2012- Muestra individual en Suramericana de Seguros; muestra colectiva en delinfinitoarte (Bs. As.); ArteBa (Bs. As.); feria ArtRio (Rio de Janeiro); Feria ArtBo (Bogotá); muestra individual en delinfinitoarte | bogotá

Texto gentilmente suministrado por la Galeria Del Infinito Arte, 2012 

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  Esculturas harán alegoría al ecosistema-

Conocedor de la obra de Ricardo Cárdenas, el crítico Eduardo Serrano habla de próximo proyecto del artista.
   
  Basta una mirada a la historia de la escultura en Colombia para comprender que ha habido artistas de justificado prestigio y obras en las cuales la originalidad y la excelencia son de inmediato reconocibles. En el arte de estas primeras décadas del siglo XXI, sin embargo, parece no haberse dado una renovación en la escultura nacional. Los planteamientos de los escultores activos más sobresalientes provienen en su mayoría del siglo pasado, en tanto que quienes se han orientado recientemente a indagar por las propiedades de las figuras en el espacio, lo han hecho a través de modalidades como las instalaciones y los performances, las cuales, pese a la tridimensionalidad, se apartan de los objetivos que han definido a la escultura.

Ricardo CardenasNo obstante, la obra de Ricardo Cárdenas, la cual apareció en la década pasada, no sólo gira alrededor de los conceptos de volumen y espacio tradicionales de la escultura, sino que sintetiza contenidos que, gracias al vigor de sus formas, a la articulación de los materiales y a su presencia a firme o aérea, le otorgan la escultura colombiana del siglo XXI una nueva visibilidad enérgica.

La obra de Cárdenas invita a la contemplación y a la reflexión. Su trabajo produce placer visual, un atributo de la plástica que parece haber desaparecido enredado en las disquisiciones extra artísticas que en la actualidad rigen la apreciación del arte. Y más importante: su trabajo intriga, incita al escrutinio, a precisar los motivos de sus alcances estéticos y la razón de sus señalamientos culturales, sociales y políticos.

Su obra se bifurca. Por una parte, permite percibir muchos aportes del modernismo a la escultura y, como asegurándose de que este acervo no pase desapercibido (al igual que subrayando su deuda y la de toda la escultura con el maestro Édgar Negret), produce obras en aluminio pintado de colores planos, unidos por tuercas y tornillos, aunque no arqueadas, ni con base, ni alusivas a la tecnología.

Estas piezas cuestionan el supuesto de que los materiales y el método constructivo por sí solos pueden transmitir el contenido de las obras. Si bien en algunos casos son herméticas, lo que obliga a especular sobre su interior y a detenerse sobre los triángulos y rectángulos que se entreveran para armar la superficie, la mayoría accede a ser penetrada visualmente e invita a deleitarse con sus formas y sus sombras, su cordenado desorden y sus consideraciones geométricas.

Paralelamente, el trabajo de Cárdenas se aleja de la geometría y de las formas definidas, para lo cual cambia de materiales y de método constructivo, pasando al alambre, las varillas metálicas y a la soldadura como elemento aglutinador de sus, generalmente, múltiples elementos. También acude a la manguera y al zuncho plástico, lo que manifiesta su fe en cualquier medio para transmitir los propósitos del arte.

Así, algunas de sus producciones se tornan amorfas, aunque a través de sus enmarañamientos se vislumbra la agudeza del ingeniero para combinar la razón y la imaginación; la fantasía y el cálculo. Algunas se vuelven prácticamente figurativas pues repiten formas que le restan solidez industrial a los materiales y reiteran la autonomía para moverse dentro de cualesquiera que sean todos sus requerimientos.

La línea, recta o curva, es el factor unificador de sus esculturas. Como generadora de ideas y guía constructiva le confiere una velada afinidad a todos sus trabajos y constituye su más importante elemento expresivo. El artista parte de dibujos de línea repetida y frenética. En su capacidad de expandir la línea y convertirla en objetos radica buena parte de su logro.

Sin embargo, toda creación artística pertenece al mundo de lo irreal, levita en la mente y estimula al observador hacia consideraciones que, en este caso, están relacionadas con la naturaleza y con la ecología, pero también con el entorno, tanto arquitectónico, por ejemplo de musos y galerías, como natural, en el caso de jardines y espacios públicos con los cuales establece vínculos armónicos.

Es decir, su arte no es simplemente una creación de taller, sino un producto de interacción entre el artista y los espacios con las cuales se relaciona.

Una pieza para un lugar especial

En ese sentido ninguna producción resulta más elocuente que ‘Expedición Chucua’, trabajo que presentará del 5 de octubre al 24 de noviembre en el Museo Iglesia de Santa Clara, en Bogotá, y cuyo título hace referencia, tanto a la Expedición Botánica, como a la tradición muisca de reverenciar los humedales de la Sabana. De hecho, chucua significa humedal en la lengua de los primeros pobladores de este territorio.

Será una instalación con base en sus esculturas, con las que narra la paulatina desaparición de los humedales por cuenta de la ignorancia e irresponsabilidad de los gobernantes locales y nacionales.

Ricardo CardenasSobre esta premisa política que permea toda la muestra, se desplegará una obra constituida por tres piezas principales: Nube, que colgará del artesonado en la mitad de la iglesia y que indicará los cargados cielos sabaneros que alimentan los humedales; Nido, en alusión a las especies endémicas y viajeras para los cuales son imprescindibles; y, debajo del coro, Humedal, que será evocado por 18.000 tubos de aluminio erectos como algunas de las plantas que habitan esos espléndidos espejos de agua.

El artista irá desmantelando, en una especie de performance, las varillas del humedal y con ellas creará otra pieza de talante arquitectónico en la mitad del museo, con lo que buscará un parangón con la vida, pasión y muerte de los humedales, que han ido desapareciendo para dar paso al crecimiento de la urbe.

Este desmantelamiento no será total, pues habrá de detenerlo cuando se establezca un equilibrio entre su humedal y la construcción, como poniendo de presente la necesidad de que exista una adecuada proporción entre la conservación de la naturaleza y el bienestar de la población.

Las piezas serán blancas para no interferir con el barroco policromo del templo que conserva valiosas piezas de la Colonia y cuya techumbre, ornamentada con estilizaciones vegetales, podrá ser un complemento para la parábola botánica que busca Cárdenas.

Eduardo Serrano, crítico de arte

Tomado del periódico Arteria No. 56, 2016

Después del Taller

Ricardo Cárdenas

19 Octubre - 30 Noviembre, 2017

CONVERSANDO CON RICARDO CÁRDENAS

Eduardo Serrano

Escribir acerca de la obra de Ricardo Cárdenas se me ha convertido en una especie de “imperativo categórico”, es decir, en una actividad impostergable y necesaria. Cada vez que sé que va a exponer en alguna parte, de inmediato se me vienen a la memoria innumerables ideas que se me quedaron sin enunciar en los textos anteriores y que me parece importante formular aprovechando la presentación de sus nuevas obras. Esta exposición de Galería la Cometa no es la excepción y, por ejemplo, recuerdo ahora que nunca he mencionado la claridad conceptual de sus propuestas, la coherencia entre sus valores y sus realizaciones, su inverosímil capacidad de trabajo, ni su personal intervención en la ubicación y sujeción de cada platina, cada tornillo, cada varilla y cada alambre. Es decir, no había mencionado que su método de trabajo es claramente indicativo de su respeto por el oficio, por el ingenio constructivo y por la manualidad experta.

Su agudeza constructiva combinada con su inherente sensibilidad infunde su obra con lecturas subliminales de nuestra historia colectiva, pero no sólo porque puedan reconocerse en ellas referencias a la naturaleza, sino porque se dan con materiales industriales, es decir con materiales producto del ingenio de los seres humanos, cuya esencia radica en la racionalidad, en poseer una inteligencia y una voluntad libre. Son materiales que atestiguan la superación del hombre, su lucidez en la satisfacción de sus necesidades, y que conducen al observador a recordar que, más allá de las posibles referencias al mundo visible, se trata de obras de arte donde cuentan primordialmente la imaginación, las reflexiones, los impulsos y las evaluaciones de su autor. 

Es por esto que, en esta ocasión, en lugar de extenderme acerca de las virtudes de la obra de Ricardo Cárdenas, prefiero auscultar los pensamientos del artista quien puede mejor que nadie orientarnos acerca de los alcances y atributos de su producción.

Ricardo Cardenas¿En algún momento de tu infancia vislumbraste que serías artista?

No, pero si sentía que el arte sería una compañía durante toda mi vida.

Todo comenzó a los 5 años cuando mis padres me llevaron al Instituto de Bellas Artes de Medellín y desde entonces no he interrumpido mi relación con el oficio de hacer arte. Estuve allí varios años y luego continúe con Libe de Zulategui en su taller hasta los 22 años. Cuando tenía que escoger qué estudiar como formación universitaria, consideré muchísimas opciones, desde agronomía, diseño, arquitectura. Veía muchas cosas que me llamaban la atención, pero tal vez tenia miedo a especializarme en algo pues no estaba seguro de lo que quería. Finalmente me decidí por Ingeniería Civil. Mis padres me insinuaban que considerara estudiar arte como una opción, pero algo me hizo sentir que debía hacer otras cosas paralelas.

¿Qué te llevó a tomar conciencia de que eres un artista?

Aunque parezca medio chiste, hace algunos años me preguntaron, ¿Cuál es su ocupación y oficio? Y entonces respondí Escultor.

Al haber comenzado a los 5 años y no haber interrumpido nunca, la relación con el oficio de hacer arte se convierte en algo habitual, en algo casi rutinario. Entonces no hay un momento de graduación para decir que uno se convierte en artista. Durante muchos años tuve actividades paralelas entre arte y otras cosas, pero desde hace unos 20 años, la necesidad de hacer arte era cada vez más fuerte. Hace muchos años me despidieron de una empresa para la que trabajaba y tuve la fortuna de conseguir un trabajo y un jefe – Tony Weir - que me permitió tener libertad de tiempo para dedicarle al arte, finalmente hace unos 4 años tomé la decisión de dedicar todo mi tiempo al estudio. Pero si hay momentos que me hicieron pensar que esto estaba cogiendo ventaja sobre cualquier otra actividad. Hay dos puntos de quiebre que me fueron comprometiendo con todo esto. Uno de ellos fue una conversación con Leonel Estrada y el otro fue la escultura Manglar Largo, que fue una escultura de gran responsabilidad por la ubicación, visibilidad y formato. Luego, algunas exposiciones y lo más reciente la publicación del libro sobre mi trabajo. Todo lo anterior hizo que fuera tomando conciencia para dar la respuesta de ser Escultor.

No es extraño encontrar en la prehistoria ni en la historia antigua grandes obras de arte producidas por ingenieros, pero en tiempos recientes, aunque muchas obras de ingeniería pueden considerarse arte, por lo general no se les mira desde ese ángulo. Sé que eres ingeniero y por ello me intriga saber ¿cómo llegaste al arte vía la ingeniería y cómo conjugas las dos disciplinas? 

Te explicaba que todo esto comenzó a los 5 años. En mi caso, ser artista no fue una decisión, podría decir que con el paso del tiempo me cogió ventaja y no pude ni quise dar reversa. El resultado de lo que hago es como una receta de cocina llena de ingredientes añadidos en diferentes momentos. Uno de ellos y muy importante es la ingeniería Civil, profesión que nunca ejercí pero que ha sido un ingrediente muy importante en este proceso tanto como la Ingeniería de Manufacturas la cual si ejercí al trabajar en empresas metalmecánicas. La mezcla de estas dos ayuda a entender mejor los materiales y al momento de querer ejecutar una idea anticipar aspectos formas de construirla y estabilidad de la misma estructura. Además, cuando tengo que recurrir a Ingenieros expertos para consulta de cálculos estructurales, todas esas experiencias relacionadas con ingeniería y manejo de materiales ayudan a hacer mas fácil el dialogo y expedito el proceso para integrar recomendaciones estructurales a la obra.

¿Quién fue Negret y qué fue su obra en tus inicios?

Siento que algunos artistas son los que de alguna manera me provocaron hacer arte y para mi entre ellos está Negret. Siendo pequeño sentí atracción por la construcción y color en sus obras más que por la obra en sí.

También tuve y conservo una atracción grande por la obra de Alexander Calder. Ambos trabajaron metal con color y en muchas de sus obras utilizaron tornillos como elementos de unión.

Gracias por la pregunta porque me sirve para hablar sobre la relación que algunos hacen de mi trabajo con la obra del Maestro Negret. La única relación y punto en común es que mi trabajo como el del Maestro utilizan color sobre metal y tornillos. Podría decir que aquellos que comparan mi obra con la del Maestro no conocen su obra. Mi trabajo fluye de manera muy diferente a la del Maestro y considero el resultado muy diferente. Particularmente, miro más al Maestro Ramírez Villamizar, que al Maestro Negret.

Cada una de mis esculturas es pieza única y es imposible sacar series pues todas mis obras se construyen de manera espontánea o natural y no tengo planos que me orienten en cómo construir la obra y esto hace que no pueda delegar la construcción de una obra.

¿A las obras de qué artistas reconoces como influencias?

Felyza Burstyn, Gego, Ramírez Villamizar, Chamberlain, Calder, Serra. En algunos puedo encontrar más influencia que motivación para trabajar y en otros el caso contrario. Lo que pasa es que uno todos los días mira distinto y entonces hoy ves una cosa y mañana otra. Me gusta mirar muchas veces lo mismo y esto tiene un efecto que es como ir quitando velos para cada vez ver más.  

Antes te mencioné a Calder a quien desde muy pequeño comencé a apreciar. También hay pintores que me han atraído muchísimo y en los que en sus obras bidimensionales veía la posibilidad de obra tridimensional. Kandinsky, Cezane, Van Gogh, Braque, Stael, Derain, Gorky son pintores que miro una y otra vez.

Sé bien que dibujas todo el tiempo. ¿Por qué? ¿Se trata de un recurso expresivo, de una exploración intuitiva, de un impulso irrefrenable, o de bocetos para hipotéticas esculturas?

Cuando estaba haciendo otras actividades y no podía estar haciendo el oficio del artista, como cuando estaba en la Universidad y en algunos otros trabajos que desempeñé, el dibujo era la herramienta que me permita sentir que estaba en conexión con el arte y el taller. Dibujaba en cualquier parte mientras atendía esas actividades y así se convirtió en un hábito liberador. Dibujar es un ejercicio tan fácil que se puede hacer en cualquier parte y casi con infinidad de materiales. Este ejercicio me permite cuestionar permanentemente las ideas. Además, sucede algo que puede ser medio frustrante y es que la mente funciona rápido y esas ideas se plasman rápidamente sobre el papel en bocetos que provocan llevarse a escultura, pero hacer la escultura toma mucho tiempo.

Desafortunadamente hay que filtrar lo que se quiere hacer y esos dibujos de alguna manera son como tener un banco de proyectos e ideas para ir pescando de allí cuando el tiempo lo permita.

Pero ¿cada escultura parte de un boceto? ¿De varios?

Mas que para cada escultura, es que cada idea parte de infinidad de dibujos. De una idea, salen muchas esculturas. El hacer muchos dibujos previos, me permite fijar la idea en la mente y pocas veces utilizo dibujos como orientación para hacer la obra.

¿Qué te interesa más, afectar la sensibilidad del observador a través de la originalidad, las sugerencias visuales, la excelencia en el oficio y la estética, como los artistas modernos, o por el contrario, disparar reflexiones en la mente del observador acerca de problemáticas pertinentes a la sociedad y la vida actual, como los artistas contemporáneos?

Mi trabajo y en especial el que se encuentra en esta exposicion tiene origen en la naturaleza, en reflexiones sobre lo que veo allí, en sus estructuras y formas y en como percibo sus expresiones. Las piezas aquí exhibidas no tienen la intención de sacudir al espectador frente a problemáticas pertinentes a la sociedad.

Sin embargo quisiera que el espectador a través de estas piezas recuerde que en la naturaleza hay muchas más cosas de las que simplemente se ven. Podría decir que lo que se ve aquí y en especial algunas piezas exhibidas en el Segundo piso son una interpretación de la naturaleza que por mi proceso creativo terminan siendo una abstracción de la idea original y por esto una lectura muy personal de la naturaleza que pretendo despierte en el espectador la inquietud por apreciar aquello que se vuelve rutinario como el paisaje.

En algunas ocasiones, como en la exposición Expedición Chucua en el Museo Santa Clara, había un propósito directo sobre la problemática de los humedales y quería crear consciencia sobre su importancia y deplorable situación actual. Entonces para responder de manera concreta tu pregunta, siempre hay un propósito estético que resulta ser involuntario pues el proceso creativo me llevo allí y algunas veces aprovecho esa intención para invitar a reflexiones sobre un asunto determinado que generalmente esta relacionado con la naturaleza.

Tú pareces ser un artista con un pie en el arte moderno y un pie en el arte contemporáneo. Por ejemplo, tu obra es especialmente cuidadosa en el oficio, pero al mismo tiempo, en algunas ocasiones, has utilizado materiales perecederos. ¿Qué te seduce y qué no te gusta de la escultura moderna, y qué te seduce y qué te disgusta de la escultura contemporánea?

Esta respuesta si que me pone a pensar, procuro ser cuidadoso en la manufactura tanto en la escultura que es permanente como en la perecedera. Me preocupa mucho que la escultura no se convierta en un problema para quien la recibe y que el cuidado que requiera sea mínimo.

Ahora, cuando es con material perecedero, advierto sobre el futuro que le espera a la obra.
Si los materiales perecederos se consideran como parte de la escultura contemporánea, hay muchas razones para utilizarlos, como costos, en el caso de manguera plástica es la fluidez que se tiene durante el proceso constructivo la que lo hace muy atractivo.

Si se tiene claridad respecto a la obra, los materiales perecederos son tan válidos como los materiales estables. El deterioro de los materiales perecederos es algo muy interesante pues permite ver un proceso acelerado de ciclo de vida y le permite a uno ver el final y cerrar el ciclo y esto lo considero también un ejercicio aliviador en el que lo único que queda es una fotografía.

Los materiales en la escultura contemporánea, hablando de perecederos, y la manera como son tratados durante el proceso constructivo incentivan a hacer una obra tal vez menos premeditada y le aporta también algo de frescura y espontaneidad al resultado.

¿Qué diferencia encuentras en trabajar con materiales perecederos y materiales permanentes?

No tanta diferencia, podría ser la fluidez del proceso en el caso de manguera plástica la que hace la diferencia.

Yo creo que lo de perecederos depende mucho de la exposición al ambiente, sol, agua, vientos que se le dé al material. Es decir, todo es perecedero a determinado ambiente. Pero para hacerlo fácil, consideremos perecederos aquellos que duran poco a la acción de la luz o el agua.

La diferencia entre los materiales perecederos y permanentes depende mucho del sistema constructivo que se utilice. Mientras más lento sea el proceso de unión entre las piezas, puede haber momentos peligrosos para perder conexión con la idea. Y te digo peligroso porque como en la obra que produzco no hay planos a seguir, todo es espontáneo, entonces el resultado depende de no caer en situaciones que te hagan perder el rumbo durante la construcción. Me cuido mucho de que la construcción tenga tanta fluidez como la tiene el dibujo. Esto es importante y me atrae muchísimo porque durante la construcción se mantiene una conexión muy fuerte con la idea y propósito de la obra. Es algo muy similar a hacer un boceto en volumen, las mangueras son las líneas que componen el boceto o dibujo. Cuando se dibuja un boceto, se alcanza algo que llamo “temperatura emocional” y es una conexión muy fuerte con la idea que se plasma en el papel de manera rápida. Algo no muy diferente ocurre cuando se trabaja con manguera.

Hay otros materiales que según la exposición con el ambiente son o no perecederos. Por ejemplo, el papel puede ser permanente si se coloca al interior o perecedero si se coloca al exterior. Esculturas en papel es un ejercicio que hago frecuentemente para estudiar ideas y desarrollar lenguajes de construcción, esos trabajos se convierten en obras permanentes si están debidamente enmarcados con vidrio apropiado para proteger el papel.

¿La estabilidad de las esculturas in situ es una consideración que te estimula o desalienta?

Me estimula el reto de pensar en estas cosas donde entran elementos de ingeniería a tener protagonismo, es un protagonismo silencioso que no se hace notar pero que ayuda a que la obra perdure. Me desalienta o mejor, me da muchísimo pesar cuando veo obras publicas importantes en estado de deterioro y olvido.

Siempre digo que nada es para siempre. Pero sí se pueden tomar acciones para que las cosas perduren en el tiempo o al menos, requieran de mantenimientos fáciles de hacer.

Todo depende del para qué se construye la obra. Si es pensada para que perdure, entonces hay que construirla para que no se convierta en un problema de mantenimiento y no tenga deterioro prematuro y para esto hay que utilizar materiales y sistemas constructivos que perduren.

La escultura unida por tornillos puede decirse que expone francamente su manera constructiva, no así tus piezas soldadas. ¿Cuál es el raciocinio que respalda uno y otro procedimiento?

Todo pasa por un asunto técnico y una intención en la obra.

Utilizo tornillos en obras de aluminio por varias razones: soldar aluminio es difícil y en las obras no hay espacio por donde meter el soldador y mucho menos espacio para pulir soldadura y pintar. En las obras de aluminio las piezas están pintadas antes de ser ensambladas. Muchas veces las obras de aluminio tienen policromía y como las obras son construidas de manera espontánea, voy escogiendo los colores a medida que se construye la obra. Si construyera la obra y después escogiera los colores, se perdería esa espontaneidad. El elemento mecánico de unión que son los tornillos me gusta y no los escondo para nada.

Las obras soldadas son construidas en hilo de acero inoxidable y por su forma de construcción, tienen una relación muy directa con el dibujo.

Te lo explico, tengo infinidad de elementos preparados de diferentes calibres y tamaños, estas son las líneas del dibujo en volumen que construyo utilizando proceso de soldadura. Y de la misma manera espontánea como se hace un dibujo, voy tomando los elementos y soldando uno por uno. Estas piezas todas son monocromáticas y, por lo tanto, pueden ser construidas y luego pintadas. Son monocromáticas para no tener elementos distractores y que la línea sea la protagonista.

 

Texto suministrado por la Galería La Cometa, 2017