Juliana Gongora

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Juliana Góngora y la sal que le trajo suerte

por Gonzalo Cárdenas Mancera

Es un gran momento en la carrera de Juliana Góngora quien, además de haber ganado el Premio Arte Joven, participa en varios eventos. Uno es la exposición colectiva ‘Mitología de la tierra’, en The Koppel Project, Londres; ‘Areas inexactas: procesos, desbordes y situaciones’, en el Museo de Arte Moderno de Bogotá (MamBo); ‘Situación de un cuerpo que se mantiene sin caer’, en la sede de Kennedy de la Cámara de Comercio de Bogotá; en el 44 Salón Nacional de Artistas dentro de la curaduría de Pamela Desjardins y Ximena Gama, y en la Feria del Millón.

La novena versión del Premio Arte Joven, organizado por Colsanitas y la Embajada de España en Colombia, lo ganó con la obra Lavanderas, que es una instalación de gasa, sal yagua.

Este evento es un estímulo a la creación en diferentes disciplinas como la pintura, la fotografía, el dibujo y la instalación. Góngora no pensaba participar, pero en el último momento decidió hacerlo. “Ahora estoy en una etapa de procesos super distinta de lo que había hecho. Lo que desarrollo ahora es muy intuitivo. Entonces me sentía como dando a luz un bebé demasiado temprano”, dice.

La pieza que presentó en este premio se derivó de la exposición ‘Labor’, realizada en Flora ars+natura a principios de año. La muestra reunió los intereses escultóricos de Góngora. Usó la sal como elemento central, bajo el concepto de limpieza, además de la paciencia, siempre presente en su trabajo. Hizo un muro de sal porque es un elemento que absorbe la humedad y limpia el espacio. “Cuando puse el muro en Flora, este no paraba de chuparse toda la humedad. El muro empezó a extenderse por el piso y dibujar una serie de fractales”, cuenta la artista.

Además de entender la sal como concepto, también la ve como palabra. “Como imperativo, de nuevo, de ‘limpia’, de: ¡sal de acá! Esa necesidad de limpiar una serie de memorias y de rastros materiales de la casa de mis abuelos. Ahora pues, la sal es un manto. Es como llevar esa limpieza hacia otro estado”, dice Góngora.

El proceso de elaboración de la pieza ganadora comenzó cuando tomó una parte del muro de sal para crear la muestra ‘Labor’. Lo diluyó con agua y le puso una gasa encima, lo que con el tiempo se trasformó en un manto de sal.

La artista ha mostrado su trabajo en varias exposiciones en el país y fuera de él. Por ejemplo, hizo parte de los 57 artistas egresados de la Universidad Nacional de Colombia que participan en la exposición del Museo de Arte Moderno de Bogotá (MamBo), ‘Areas inexactas: procesos, desbordes y situaciones’. La muestra fue parte de la celebración de los 130 años de la Escuela de Artes Plásticas de la Universidad Nacional. Se realizó hasta el 9 de octubre y fue una curaduría de Jaime Cerón.

Además, hasta el 5 de noviembre participa en ‘Situación de un cuerpo que se mantiene sin caer’, en la Cámara de Comercio de Kennedy. Otro de los lugares donde se podrá disfrutar de su obra es la Feria del Millón, que se realizará del 29 al 31 de octubre en Bogotá.

“Voy a mostrar una serie de grabados que tengo desde que estudié artes plásticas. Con estos grabados empecé a ver que es lo que tú encuentras en el baúl de los recuerdos, lo que seguramente, te llevó a lo que haces hoy, tus intereses actualmente”, dice Góngora.

Desde los 12 años se vio atraída por las artes. En esa época vivía en Estados Unidos y a su mamá le gustaba que ella estudiara hasta en las vacaciones, en especial matemáticas y física, materias que no disfrutaba mucho.

La condición que Góngora puso para ver estas materias fue estudiar también artes. A esa edad le encantaba dibujar. “Las cosas que veo terminan siendo mi material y revelan un estado del tiempo en sí mismas, que parecen cuerpos destinados literalmente a la muerte, en algún punto”. Góngora asegura que esto es un problema y una virtud.

Las instalaciones que realiza son, por lo general, de gran tamaño y en ocasiones eso le ha causado problemas, en especial cuando se acaba una exposición. “Son gestos tan grandes que después me quedo con ellos y se terminan convirtiendo en basura, lamentablemente. Entonces una de las cosas que puedo hacer es una fotografía y poder entregar esa imagen como memoria de la obra” dice.

Las otras dos muestras en las que está son ‘Mitología de la tierra’, que es una exposición en Londres, y el 44 Salón Nacional de Artistas, en Pereira, están unidas por una obra, Cuja, una sábana tejida con granos de arroz e hilo.

“Esta pieza fue el tema de discordia este año, porque en Londres la querían y en el Salón Nacional la querían”, asegura. La pieza terminó haciendo parte de la exposición del 44 Salón Nacional de Artistas.

Por otra parte, Cuja también estaba en los planes de Fernando Escobar, curador de la sección Artecámara, para presentarlo en la Feria de Arte de Bogotá, ARTBO 2016.

Luego de comentarle la situación, el curador le dijo que lo mejor era que no se presionara, sino que tomara sus decisiones pensando en el futuro.

“‘He visto muchos artistas presionados por el medio. No quiero que empieces a forzar por cumplir en X o Y evento’. Me dijo. Le di las gracias. Nunca un curador había sido tan sensato conmigo”, comenta Góngora.

Tomado del periódico Arteria No. 56, 2016


Liliana GongoraJuliana Góngora (Colombia 1988, Vive en Bogotá), la menor de este grupo, explora nociones fundamentales como feminidad, comunicación, fragilidad o naturaleza, a partir de elementos que pasan desapercibidos en la cotidianeidad debido al ritmo sobre acelerado que ésta exige. Elementos tales como arañas, piedras, arena o sal se comprometen en una práctica que altera la temporalidad, y de esta acción derivan distintas fuerzas que desajustan la percepción del observador. Los materiales presentes en la obra de Juliana aluden, por un lado, a una dimensión de riquísimo simbolismo y por el otro, a un mundo personal ligado al linaje familiar que permanece y se evidencia en sus relaciones con la naturaleza y la historia.

El trabajo que se exhibe de Manuela Viera-Gallo, es un compendio de pinturas que, bajo el título La Noche de los tiempos, conforma su obra más reciente con la que pretende, a través de la pintura, adentrarse en la selva oscura de su universo creativo contagiado por el caos visual de la ciudad de Nueva York. Los símbolos, los arquetipos y las constantes que se multiplican en estas obras exteriorizan las sombras que se han arraigado desde el origen de su práctica y en su existencia más personal e íntima.

La manera en que Milena Muzquiz se acerca a su trabajo con la arcilla es bastante particular, pues surge de la experiencia y trasciende las técnicas formales para crear objetos que se desarticulan entre lo útil y lo estético. A partir de narrativas que se nutren de fuentes tan reales como los discursos anarquistas o populares como el comic, la artista proyecta una particular forma de generar historia, en la cual son bienvenidos múltiples discursos y disonancias.

Los videos de Juliana Góngora son el registro de acciones muy sutiles en los que el cuerpo se hace presente a través de la sutileza del aliento, la fragilidad del equilibrio o la desazón de la incomodidad física que le otorga una imagen al silencio

 

 

Texto suministrado por el Instituto de Visión, 2018