Ibague Ciudad Capital Tolima

Ibague, Tolima

Ciudades y sitios

Paisaje

 
 

 

 

     
 


Ubicada a 1.225 m.s.n.m. y con una temperatura promedio de 24 grados C. Cuenta con el Conservatorio del Tolima uno de los más reconocidos, y la fama de ser una de las ciudades con mayor tradición folclórica de Colombia. Es tierra natal de grandes compositores y se destaca por su amabilidad y las representaciones culturales que, desde el momento de su fundación, han aportado alegría a sus gentes. Las fiestas, los tolimenses, la música y los árboles ocobos hacen de la capital del Tolima una de las más acogedoras del país.

LUGARES PARA VISITAR

Parque Museo La Martinica. A 7 minutos del centro de la ciudad, por la vía que conduce a Armenia. Es un parque de 50 hectáreas colmado de árboles frutales, helechos, fiques y muchas otras especies vegetales, que se conocen a través de varios senderos y que conducen hasta sitios como el mirador La Iglesia y la cascada Los Monos, donde hay práctica de rappel. Hay varios guías especializados que lo conducirán por el sitio, l

Conservatorio del Tolima.  Fue creado con el propósito de impulsar la cultura musical en la región. Cuenta con una importante sala de conciertos que se destaca por su amplitud y su decoración de retratos en óleo de grandes compositores.

Plazoleta Darío Echandía.  Escenario de diversas presentaciones, donde las personas tienen la posibilidad de asistir a espectáculos ocasionales como interpretaciones musicales, danza y cuentería.

Teatro Tolima. En el centro de la ciudad, justo en la Cra. 3 con calle 11, se encuentra ubicado este teatro con capacidad para 1000 espectadores y tecnología de punta, adecuada desde su restauración en 1997.

El Parque Centenario y Concha Acústica Garzón y Collazos. Ofrece a los visitantes un agradable entorno natural, en especial para los amantes de las caminatas y el ciclismo. Es un acogedor a importante centro de reunión familiar, que cuenta con la concha acústica creada en honor al dueto Garzón y Collazos, maestros de la música tolimense.

Jardín Botánico Alejandro Von Humboldt.  Más de 600 especies de plantas conforman este importante centro de investigaciones científicas y de conservación de la flora y fauna nativas. Comprende una extensión de dos hectáreas en los predios de la Universidad del Tolima donde es posible apreciar la biodiversidad de la región y los programas que se desarrollan para su conservación.

Biblioteca Darío Echandía.  Reconocido centro de documentación, aprendizaje y recreación, con herramientas educativas como salas de audición, salón múltiple a infantil. Fue reconstruida por el Banco de la República como parte importante del complejo cultural y se halla ubicada en el centro de Ibagué al servicio de la comunidad.

Museo Antropológico. Cuenta con una colección de piezas arqueológicas halladas en el Alto Magdalena, Tierradentro y San Agustín. Piedras, herramientas y demás elementos pertenecientes a las etnias aborígenes de la región, son expuestos en este espacio dedicado a la historia y el conocimiento. Ubicado en los predios de la Universidad del Tolima,

El Festival FoIcIórico Colombiano. Es uno de los eventos culturales más grandes del centro de Colombia desde hace más de 30 años. Su importancia radica en la cantidad de aspectos culturales que involucra: música, danza y gastronomía típicas de la región. Es una de las celebraciones que más ha aportado a Ibagué y al Tolima en general para fortalecer su carácter y su idiosincrasia.

Parque Murillo Toro. Recoge la historia cultural y política de la ciudad por ser un sitio predilecto para la ciudadanía y la reunión de la clase dirigente del Tolima. Es escenario folclórico de la capital y se ubica frente al edificio de la Gobernación.

Tomado del libro Guía de Rutas por Colombia, Puntos Suspensivos Editores, 2007


 

 
 

Ibagué Ciudad Musical

por Carlos Orlando Pardo

Desde 1886, este territorio ha sido conocido como la Ciudad Musical de Colombia. Así la bautizó un rico viajero francés a quien los cronistas señalan como el conde Gabriac. Una corta visita al pequeño poblado de entonces le dejó ver la vocación artística de los ibaguereños, pues todos tocaban tiple y guitarra, y en un artículo que escribió lanzó ese calificativo, que hizo carrera hasta el tiempo que corre. Sin embargo, muchos se preguntan si el nombre corresponde a los hechos o le hace honor a la verdad. Hay quienes afirman que se trata de una leyenda sin sentido, y que pequeñas poblaciones costeras o del llano, por ejemplo Ginebra en el Valle, donde se realiza el Festival del Mono Núñez, tienen más tradición y trascendencia. Pero ante todo, un inventario de múltiples eventos, de lugares dedicados a la música que aumentan cada año, de fábricas de tiples en continuo progreso, y de incontables familias entre las cuales los instrumentos musicales son parte de su esencia, permiten descartar una posible salida de Ibagué de su rango de Ciudad Musical.

UN ESTILO DE VIDA

Este año, entre el 3 y el 5 de junio se realizó el Festival Nacional de la Canción Infantil, con simposios de pedagogía musical, conferencias y talleres, luego que el anterior fuera despedido con el Concurso Polifónico Internacional, que lleva seis ediciones. Igualmente se continuó con el Concurso de la Canción Inédita Pedro J. Ramos, con amplia participación de jóvenes figuras y artistas consagra dos. Los ganadores y finalistas recogieron sus canciones en discos de larga duración, aparecieron cancioneros promovidos por periódicos lo cales y se repartieron cinco mil tiples en un programa del Gobierno.

Los artistas protestaron porque no existen programas radiales especializados en difundir la música folclórica, aprovechando los grandes homenajes que se rindieron a la memoria de Garzón y Collazos y al trabajo de Emeterio y Felipe, Matilde Díaz, Leonor Buenaventura de Valencia y Cantalicio Rojas, que incluyeron la presentación de libros y discos, conferencias y encuentros. A esto se suma la labor del Coro de Cámara de la Universidad del Tolima y su orquesta, y los conciertos en la Biblioteca Darío Echandía o su sala de música.

La instalación durante 1993 de doce nuevos lugares destinados al espectáculo musical, a todos los cuales acude la gente, es otra prueba de la inclinación de los ibaguereños a gozarla. Silva y Villalba, que actuaban en Bogotá, a propósito de sus 25 años de vida artística trasladaron a Ibagué su casa de bohemia y música, donde Rodrigo Silva está permanentemente; y otros once sitios, como el de Los Inolvidables, el dueto Viejo Tolima, Mi Botecito, Factoría, la Coral, etc., forman un panorama alentador para la vocación de la ciudad. Pero no todo para allí. Serenateros que esperan, como en la plaza Garibaldi de México, al cliente que no falla; y fiestas familiares que giran alrededor de la actuación de niños o jovencitas jugando a ser artistas, sin dejar por fuera a la gente mayor, que sabe que sólo con un tiple la tertulia toma rumbo, son elementos cotidianos de Ibagué. De no ser por lo costoso de un censo, la ciudad debería emprender uno, de las casas donde el tiple o la guitarra integra el paisaje interior y un estilo de vida. Parece que los ibaguereños supieran, como dice la conocida sentencia, que la canción es un arte entre dos artes, un compromiso entre la poesía y la música.

UN TEMPLO DE LA MÚSICA

A comienzos del siglo, en 1906, nació el Conservatorio de Música del Tolima, que preserva su sabor antiguo, el ritmo de la música clásica y la tarea pedagógica de formar profesionales, que son la batuta en muchas partes. Hace sesenta años se construyó su sala Alberto Castilla, que identifica a la ciudad. En su trayectoria la institución pasó de simple escuela de música a academia, de academia a conservatorio con su famoso bachillerato musical, y ahora está aprobada como la única universidad del país en este campo. Una escuela de música que opera desde el kínder y la preparatoria; el bachillerato musical, las agrupaciones y orquestas de profesores y alumnos, la labor pedagógica extramuros en escuelas y barrios, los conciertos programados todo el año, muestran el ritmo de una tarea académica que lo convierte en un gran centro de formación de maestros y artistas futuros y de creación de una atmósfera propia en la ciudad. A ello se suman sus famosos Coros del Tolima que durante varios lustros han recorrido el mundo ganando premios internacionales, la realización cada dos años del Concurso Polifónico Internacional Ciudad de Ibagué, y la admirable labor de su orientadora, Amina Melendro de Pulecio, ángel de la guarda sin cuya persistencia de matrona recia y noble no operaría todo este milagro del Conservatorio.

Finalmente, en un acto multitudinario que sensibilizará a las futuras generaciones de ciudadanos, este 14 de octubre, cuando se celebren los 443 años de la fundación de Ibagué, más de veinte mil niños previamente preparados en colegios y escuelas le ofrecen una serenata a su ciudad, retomando el hilo de otras organizadas en años anteriores y en las cuales hasta cincuenta mil personas han cantado al Tolima, a Colombia y a Suramérica con canciones representativas de cada país.

De manera que en Ibagué ni los coros ni la voz del tiple o la guitarra se apagan. Desde el atardecer, cuando un concierto de chicharras revienta en la Plaza de Bolívar con su encanto de nostalgias no perdido, la capital de los tolimenses se sume en un ritmo musical como ejercicio vital que prolonga una vieja costumbre de sus habitantes. Aquí impera el alma musical de sus gentes. Esto fue lo que descubrió el conde Gabriac hace 107 años. Hoy, cuando el pueblo fundado por don Andrés López de Galarza se acerca a los cuatro siglos y medio con vertido en una ciudad que estrena industria, avenidas, puentes e inmigraciones, sigue vigente ese aire de pentagrama que cautivó al conde Gabriac el siglo pasado. Quizás no haya en el país un lugar que tenga más tiples por habitante. Y un lugar así, bien merece llamarse Ciudad Musical de Colombia.

Tomado de la Revista Diners No. 283, octubre de 1993