Esteban Cortazar

Diseñadores de modas

Modas

 

  Esteban Cortazar

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diseñador de modas

 


Esteban, sí futuro

MUCHOS DE LOS DISEÑADORES radicados en Miami conocen el trabajo de Esteban Cortázar y, a pesar de que tiene sólo 14 años (1999), le apuestan a su talento y a sus diseños. Este joven nació en Bogotá y desde hace tres años vive en Miami con su padre. Allí estudia secundaria como cualquier muchacho de su edad y en su tiempo libre se dedica a lo que más le gusta: diseñar ropa.

Y aunque todavía no tiene un estilo definido, sí posee lo que los expertos llaman "el toque". Por eso, sus modelos pueden ir desde confecciones basadas en los años cuarenta, hasta las que están inspiradas en la moda espacial.

Esteban Cortázar hizo su presentación en sociedad durante el pasado Fashion Week, en Miami. Y la ocasión no pudo ser mejor, pues sus vestidos compartieron pasarela con los de Carolina Herrera, Ángel Sánchez y 19 diseñadores más de los mejores de Latinoamérica. Fueron 15 trajes, en los que predominaron las transparencias, las flores y los colores brillantes, conjunto que llamó mucho la atención. Era la primera vez que Esteban exponía su trabajo a la mirada de personas diferentes a sus amigos y, según la crítica, no le fue nada mal.

Después de este ejercicio viene una etapa de preparación intensa. El joven colombiano es consciente de que debe estudiar para crear un estilo propio y que no le basta con tener talento. "Creo que todo viene a su tiempo, ni siquiera he ido al colegio para educarme como diseñador. Creo que es muy importante ir a la universidad para aprender a cortar y a coser correctamente", dice.

Por ahora, Esteban sigue siendo el que organiza los desfiles de modas en el colegio y planea su colección para el año entrante ayudado, como siempre, por un equipo de 15 personas. Ellos son quienes lo asesoran a la hora de coser, de escoger las modelos, los peinados, el maquillaje y también le enseñan todo lo relacionado con el espectáculo y la pasarela. Según los cálculos, Cortázar dará mucho de qué hablar en el 2000.

Tomado de la Revista Cromos No.4241m mayo de 1999

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El niño genio de la moda

A LOS 12 AÑOS PIDIÓ DE REGALO DE NAVIDAD UNA MÁQUINA DE COSER, A LOS 13 LE QUISO DISEÑAR UN VESTIDO A MADONNA Y A LOS 18 CONQUISTA LAS PASARELAS DE LA GRAN MANZANA. 

Para el jueves 19 de septiembre (2002), la excitación alrededor de la Ilegada de Esteban Cortázar a Nueva York alcanzaba su máximo nivel. Ann Wintour, la editora de la revista Vogue, le enviaba una invitación exclusiva para la comida que ella ofrecía a personajes de la moda como los fotógrafos Mario Testino y Patrick Demarchelier; los diseñadores Calvin Klein, Donna Karan, Nina García; la editora de moda de Elle norteamericana, Susy Menkes, quien escribe para el Herold Tribune y es crítica de moda más respetada del mundo; Carine Roitfeld, directora actual de Vogue París; y Grace Coddington, legendaria directora de la misma publicación; entre otros. Una noche que Cortázar no podrá olvidar jamás, pues fue su presentación oficial sociedad como diseñador. A los 18, "es el brindis de la moda", como titula el New York Times su columna sobre el colombiano, quien sólo toma Coca-cola. Pero no sólo escriben sobre él en el prestigioso periódico; también el New York Post y la revista Newsweek le dedicaron cada uno una página. 

Nació en Bogotá, y a los 11 años se fue a vivir a Miami Beach con su papá, el pintor Valentíno Cortázar, en un apartamento situado sobre el News Café, sitio obligado de las celebridades que visitan Miami. Se hizo a buenos amigos, que después le presentaron a Madonna, a Jennifer López y a Versace. Un día entró al almacén de Todd Oldham, pues le encantaba su ropa, se hicieron amigos inmediatamente y el diseñador le permitió hacer tareas mientras le medía los vestidos a sus clientas. 

MANOS AL ARTE 

Un día Oldham lo invitó a uno de sus desfiles en Nueva York y para que lo dejaran entrar -apenas tenía 13 años- Esteban se puso zapatos de plataforma para parecer más grande. En este viaje conoció a Cindy Crawford y a Kate Moss, quienes son hoy sus grandes amigas. En ese momento decidió que su destino era la moda. Y aunque Esteban estudia en el Miami Design and Arquitecture Senior High School, no piensa estudiar moda más adelante, pues cree que el teatro o la historia del arte pueden ser mejores opciones para ampliar sus horizontes. 

El caso es que el niño que soñaba con una máquina de coser como regalo del Niño Dios presentó el domingo 22 de septiembre su primera colección en el Fashion Week de Nueva York. Entre los invitados al desfile estaban personajes del jet-set neoyorquino como París Hilton; Ivana Trump y su nuevo novio; su íntimo amigo y mentor Todd Oldham, junto con los más prestigiosos editores de moda; el presidente de Bloomingdales, Kal Ruttenstein; y compradores de Neiman Marcus, Sacks y Henri Bendel. Inspirado en los 20 minutos que tarda una mujer en arreglarse, ejercicio que le evoca las noches en que miraba embelesado cómo se vestía y acicalaba su mamá antes de salir para una de sus veladas como cantante de jazz, sacó a la pasarela una colección con siluetas sensuales en tonos marinos, muy al estilo Miami Beach. Alek Wek y las brasileñas Ana Claudia y Patricia fueron algunas de las top models que Cortázar logró conquistar para vestir sus prendas.

Tomado de la Revista Fucsia, No.31, noviembre de 2002

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La importancia de llamarse Esteban Cortazar 

por Valentino Cortazar

"Conocí ,a la mamá de Esteban, mi primera y única esposa, en Colombia y me casé con ella en 1981, en Ibiza. A los 20 años salí del país rumbo a Israel. Trabajé en un kibutz, luego viajé a las islas griegas, a Creta y a las Baleares. Después me fui a Londres a estudiar pintura y finalmente me radiqué en París. Sin embargo, poco después de casarnos regresamos a Colombia. No sé muy bien por qué, tal vez queríamos vivir de nuevo en nuestro país. Yo nunca me imaginé que iba a volver a vivir en Colombia, pero, como artistas, somos espíritus libres y nos dejamos llevar amablemente por el destino.

Vivíamos entre nuestro apartamento en Bogotá y una finca que se llamaba `Villaverde, cerca de Anolaima, en Cundinamarca. Fue una época preciosa, especialmente desde que supe que iba a tener otro hijo. En esa época yo ya tenía una hija de 10 años, en Dinamarca. Ella ahora es sicóloga y vive en Copenhague. Para mí fue muy emocionante ser padre de nuevo. Pintaba el doble, me inspiraba muchísimo. Para mí su llegada fue maravillosa.

Esteban nació el 7 de mayo de 1984. Desde pequeño fue un niño muy talentoso, le gustaban los colores, luego las marionetas y la música, le encantaba cantar, tanto que a los 3 años decidimos meterlo en un jardín infantil con énfasis en arte. Su madre es música, y Esteban siempre ha estado rodeado de música, de arte, nunca le pusimos ninguna barrera, como a mí tampoco me la pusieron nunca. A los 6 ó 7 años lo inscribimos en el grupo de Misi, y allí comenzó a bailar y a actuar. Siempre creí que lo suyo era la actuación, era un actor natural. Luego fue al Liceo Francés. No tuvo ningún problema.

En 1988 me fui a Nueva York a hacer una exposición y me quedé entre Nueva York y la Florida. Como venía de Cartagena, me hacía mucha falta el mar para poder trabajar, pero Nueva York era, y sigue siendo, el centro de la actividad artística. De la mamá de Esteban me separé. Fue una separación muy civilizada, quedamos como amigos y cada uno siguió su vida. Ella se quedó en Bogotá y sacó a Esteban adelante durante dos períodos muy importantes de la vida: la infancia y el comienzo de la adolescencia.

Me hice ciudadano estadounidense y Esteban viajaba y pasábamos juntos sus vacaciones. Era maravilloso, íbamos a Disney y a la playa y en la Florida Esteban era mucho más libre que en Bogotá, donde estaba más cuidado. A mediados de los 90 decidió que quería vivir conmigo. Siempre hemos tenido una gran comunicación, aunque hemos pasado largos períodos separados. Llegó a la Florida cuando tenía como 11 años. Yo vivía en South Beach, porque como no me gusta manejar, siempre he preferido vivir en pueblos pequeños. Era un lugar muy tranquilo. Lo que más me interesaba era que él terminara su colegio. A mí me inspiró a trabajar el doble, porque ahora era papá y mamá al tiempo. Mi vida de soltero ya no era la misma, pero era una dicha poder compartir con mi hijo.

Viajamos juntos a Nueva York y eso le brindó muchas oportunidades. Visitamos museos y teatros, fuimos juntos a Broadway. Lo llevaba a todo lo que podía, pero nunca lo presioné, sólo lo dejé que hiciera su vida. Era una persona muy inquieta, tenía muchos intereses, siempre fue muy creativo. Miami era el centro de la moda y nosotros vivíamos en el centro de todo. Yo tenía mi estudio en el último piso de un edificio en Ocean Drive, la calle donde Versace abrió su primera tienda. A Esteban le gustaban las vitrinas y se hizo amigo de niñas muy lindas que trabajaban en las tiendas. Ellas lo contactaron para que les ayudara, así que él llegaba del colegio, hacía sus tareas y se ponía a trabajar diseñando vitrinas.

Ese fue su primer contacto con la moda. Luego el diseñador Todd Oldham lo incluyó en su equipo para una Semana de la Moda en Nueva York. Tenía como 13 años y era la primera vez que viajaba solo y la primera vez que iba a un desfile de moda. Cuando regresó estaba muy emocionado. Había visto a Naomi Campbell, y había estado en un desfile por dentro. Ese viaje lo inspiró, lo marcó muchísimo y decidió hacer lo mismo, así que para su presentación de final de año, en lugar de cantar o actuar, preparó un desfile de modas.

Yo fui testigo de la dedicación que le puso por que las modelos iban a nuestro estudio, que tenía hasta pasarela, un corredor larguísimo de madera en donde practicaban. Después de eso le regalé una cámara Polaroid y una máquina de coser y le dejé uno de mis estudios para que tuviera un espacio independiente donde trabajar. Ese primer desfile en el colegio fue un éxito y desde entonces no ha parado. Luego vinieron desfiles en otros colegios y una invitación para la Semana de la Moda de Miami. Allí un inversionista italiano le ofreció apoyarlo para abrir su primera empresa.

Nunca estudió diseño de modas, sólo un énfasis en arte en el colegio. Es autodidacta. Hace un año dejó todo en Miami y se fue a Nueva York con la idea de hacer su carrera allí. Quería crear su propia empresa, pero lo llamaron de Ungaro. Yo estaba en Cartagena preparando obras para una exposición que inauguré hace poco en el Salón del Nuevo Realismo en el Grand Palais de París, cuando me llamó a contarme. Fue como en septiembre a octubre del año pasado. No quería que nadie lo supiera sino hasta cuando firmara el con trato. En noviembre nos encontramos en Nueva York, justo el día que fue el presidente de Ungaro a conocerlo. Lo llevaron a París por la misma época en que yo inauguraba la exposición y el 24 de noviembre firmó el contrato. Hasta ese momento no le había hablado a nadie de eso. Ahora es feliz y se lo merece.

Mi hijo es una persona muy sociable, abierto, extrovertido, le encanta conocer gente, bailar, entretener, es un espíritu libre, pero tiene una gran disciplina. Claro, también es testarudo, es Tauro, le gusta hacer las cosas a su modo, porque además siempre tiene muy claro lo que quiere hacer. Sin embargo, siempre que hemos hablado de cualquier tema hemos podido respetarnos y él sabe que aunque no vivamos juntos tiene unos padres, que estamos pendientes de él, que lo respaldamos.

Ese mundo de la moda es difícil, hay cosas que se le salen de las manos, pero uno no puede meterse mucho en eso. Es su vida y son sus decisiones. Lo mío es la pintura y lo suyo es la alta costura, al final lo más importante es que es una persona limpia, transparente, un alma pura, un ser muy especial. Tiene un don que le ha dado Dios, la oportunidad de vestir a las mujeres más elegantes del mundo y poder desarrollar sus dotes artísticas. Que Dios lo bendiga siempre, que le dé salud, que pueda seguir creando y que siga siendo el mismo, sin perder nunca su alma".

Tomado de la revista Cromos No. 4695, 8 de marzo de 2008